Controlar los precios dejará los estantes vacíos

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Por estos días muchas personas que están muy preocupadas por la emergencia del COVID-19; han manifestado que están a favor del control de precios en los bienes básicos para evitar que unos pocos se aprovechen del sufrimiento de muchos.

Intuitivamente parece razonable, pues no son momentos para aprovecharse de las personas, es momento de la solidaridad y del trabajo conjunto para superar lo mejor posible esta crisis. Lamentablemente como dice el dicho: “De buenas intenciones está empedrado el camino al Infierno”.

La cura puede ser más nociva que la enfermedad, y es lo que pasa cuando se aplican controles de precios. Las consecuencias negativas son peores, y para ello tenemos el ejemplo perfecto en nuestro vecino Venezuela: el control de precios ha generado escasez.

 

GRÁFICA DE OFERTA Y LA DEMANDA

Vamos por partes. Primero, vamos a explicar el porque se suben los precios. Cuando hay una alta demanda por un bien y sus existencias no aumentan, se eleva su precio como en una especie de subasta. Pongamos un ejemplo en donde cinco personas quieren un jarrón y hay cinco jarrones. En este caso la oferta de vendedores y la demanda de compradores coinciden, ¿Que pasa si sube el número de compradores a diez pero se mantienen los cinco jarrones? Los cinco que estén dispuestos a pagar más por el jarrón se lo llevarán y esto hace que su precio suba. Ahora caso contrario, si se conservan los cinco compradores pero se aumentan los jarrones a diez; esto hará que su precio caiga al haber sobre-oferta.

 

No es muy difícil de entender: si sube la demanda sin subir la oferta, el precio sube; pero si sube la oferta y no la demanda, el precio cae; y si suben las dos, el precio mantiene constante. Por eso, ante la avalancha de personas comprando compulsivamente artículos básicos presas del miedo, hacen que estos mismos suban de precio.

Miremos el caso Colombiano. Muchas personas salieron a llenar sus carritos de compra, incluso se dió el caso de la compra excesiva de papel higiénico —aunque no solamente fue en nuestro país—, situación que llegó a ser cómica, generando una gran cantidad de memes en redes sociales. Esto se conoce como el efecto FOMO, cuya sigla en inglés significa “miedo a perderse algo”. Muchas personas entraron en pánico al pensar que iban a perderse de poder abastecerse de insumos básicos; porque otros irían a comprar masivamente, entonces mejor ir primero a acaparar y no quedarse después sin insumos —esto es actuar por miedo irracional, ya que hay suficiente oferta para suplir la demanda, siempre y cuando se siga con el mismo ritmo de compra—. Pero el síndrome FOMO los empujó a las compras masivas.

Al haber un aumento súbito de la demanda de insumos básicos y al no aumentar con la misma velocidad la oferta, los precios suben. Si las personas hubieran actuado racionalmente, no habrían comprado masivamente y se hubiera evitado hacer subir los precios. Además Colombia cuenta con un poder adquisitivo bajo comparado con Los Estados Unidos o los países europeos. Hacer mercados gigantescos cada semana no es algo que muchos pueden hacer, y aquel que compró 50 rollos de papel higiénico, posiblemente haya gastado solo unos, entonces ¿Para qué va a ir a comprar otra vez 50 más? Las compras compulsivas sólo iban a durar poco tiempo.

 

ECONOMÍAS DE ESCALA

 

Otra razón por la cual los precios suben; es cuando hay un aumento súbito de la demanda. Esto se debe a que se mueve el punto óptimo en la economía de escala. Para ilustrar mejor en qué consiste, voy a dar un ejemplo. Una empresa hace bicicletas y encuentra que si produce 25 de ellas, su costo es de 130 dólares; y si hace 75 bicicletas le cuestan 120 dólares; pero si hace 50 bicicletas, le cuestan 100 dólares. Es decir, si hace pocas el costo es de 130 y si hace muchas de 120 dólares, lo que significa que su óptimo de producción son 50 ¿A que se debe esto? Si hace pocas, entonces los costos fijos van a pesar más, va a tener trabajadores que no van a estar trabajando todo el tiempo que se les contrato, las máquinas van a estar sub-utilizadas y existirán otros factores que harán que sea más cara la producción. Pero si produce muchas, entonces tendrá trabajadores laborando en horas extras que cuestan más, las máquinas se estarán sobre-esforzando y necesitarán más mantenimiento, contratará más transportes para llevar las mercancías, además de otros factores que harán subir su valor. Por lo tanto, una subida rápida de la demanda hace que los productores tengan que mover su punto óptimo de producción; aumentando sus costos.

 

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Cuando la demanda caiga otra vez al punto óptimo, los precios caen. Cómo podemos ver, los precios de los productos suben por varios factores y no porque una persona malvada se quiera hacer rico subiéndolos. Los culpables de que suban, son los mismos consumidores que presos de un miedo irracional, compraron todo lo que pudieron en un solo día, sin pensar en los demás ni en ellos mismos, puesto que los precios suben para todos.

 

EL ESTADO AL RESCATE

 

En la mentalidad de muchos, es más cómodo pensar en terminos de villanos y héroes, dónde el villano es el maldito avaro empresario capitalista que nunca sacia su sed de riqueza a costillas de los pobres ciudadanos que trabajan día a día para llevar el pan a sus familias. Pero, ¿Quién es el héroe? Pues el Estado que con sus superpoderes prohíbe la subida de precios; salvando así a sus ciudadanos. En verdad ¿El control de precios es la solución? No, es el mercado, es decir, las decisiones de compra de las personas, emiten señales que los empresarios reciben y en función de ellas actúan dando a los consumidores lo que necesitan o desean. Los empresarios quieren tu dinero y tú a cambio quieres que ellos te den lo que buscas. Si muchas personas compran un mismo bien o servicio, los empresarios tomarán nota y tratarán de producir los necesarios para suplir la demanda y así recibir ganancias por dar al cliente lo que quiere. Aquí todos ganan, tanto productor como consumidor. Por ejemplo, las personas comienzan a demandar más motos que carros, ¿Que van a hacer los empresarios? La respuesta es lógica: van a hacer más motos que carros. Esas señales son muy importantes para que oferta y demanda estén en equilibrio. ¿Que pasó con las compras de grandes mercados adquiridos compulsivamente por las personas? Pues dieron señales a los productores para hacer más de esos bienes básicos que demandan las personas. Por lo tanto, es buen negocio y tienen incentivos para aumentar la producción, y no se van a querer perder de ganar dinero o que su competencia se les quede con la cuota del mercado.

Tenemos dos escenarios. El primero: la gente compra compulsivamente sólo una vez, los precios suben pero las compras disminuyen también rápidamente, posiblemente por la subida de precios; y la demanda vuelve a caer y las ventas vuelven a su normalidad —así es como la oferta y la demanda vuelven a su punto de origen y los precios caen—. Segundo escenario: las personas siguen comprando compulsivamente, pero a pesar de que los precios suben la demanda siguió constante, por lo que los productores deberán subir la oferta —en este caso vuelve la oferta a alcanzar la demanda y los precios se estabilizan, pero a un precio un poco mayor que en el escenario anterior por qué debemos tener en cuenta que para poder subir la demanda; tuvieron que mover su punto óptimo de producción de su economía de escala—. Como dije antes, mantener ese ritmo de compra es muy difícil y posiblemente se vuelva al escenario donde la oferta se normaliza. Es así como el mercado, o lo que muchos conocen como la mano invisible ¡Funciona! No hay necesidad de intervención del Estado, ya que el mercado vuelve a su normalidad y el constante busca su punto de equilibrio.

Ahora veamos el peor escenario: cuando el Estado hace caso del clamor general de pedir control de precios por el bien común. ¿Que pasa cuando hay control de precios? Las señales del mercado son suprimidas, entonces la oferta y la demanda se ven alteradas y los empresarios pierden incentivos para producir. Reiterando lo que dije previamente, cuando la demanda sube el precio sube, pero si los empresarios deben seguir vendiendo al mismo precio, no tienen interés en aumentar la demanda ¿Para qué hacerlo si no hay incentivos? Además, reiterando de nuevo, si sube la demanda de forma abrupta, el punto óptimo se mueve y el costo de producción aumenta. Si el empresario es obligado a vender a un precio igual a sus costos, entonces estará prácticamente haciendo nada ¿Con qué fin se va a tener una empresa que no da ganancias? Y si los precios son menores a los costos de producción, las empresas van a entrar en perdidas y como consecuencia, quiebran.

El control de precios sólo empeora la situación porque la producción baja al no tener incentivos, y se corre el riesgo de quiebra al tener que vender por debajo de sus costos. La oferta aumenta pero la demanda no, entonces las existencias de productos se acaban y muchas personas quedan sin poder adquirirlos. Esto da lugar a la aparición de los mercados negros, que son mercados al margen de la ley donde llegan quienes están dispuestos a satisfacer a los compradores que por efectos de la escasez no pudieron comprar lo que requerían, con la salvedad de que en este tipo de mercados, los contrabandistas venden a un precio superior que el fijado por el Estado. Así las personas se ven perjudicadas por tener que pagar precios mucho más altos a los que el Estado fijó interviniendo y controlando precios. Con esta medida, sólo se favorece a los contrabandistas y se perjudican los ciudadanos y los empresarios. Por supuestamente generar un bienestar común, se genera un malestar común.

 

 

CONTROL DE CANTIDAD DE PRODUCTOS

 

Otra de las medidas alternas al control de precios; es el control de la cantidad de  productos que una persona puede comprar. Muchos piden también esta medida, incluso combinada con el control de precios. Veamos ahora lo inoportuno que resulta el control de cantidad de productos. El problema es que si se hace, muchas personas lo que harán es ir a varios supermercados comprando de a pocos, y recurrirán al resto de su familia o amigos para que cada uno vaya a comprar, o más crítico aun, recurrirán al mercado negro para obtener los productos a un precio mucho mayor tal como ocurre en Venezuela.

Dejemos a un lado la idea de que los empresarios se van a enriquecer de forma vil, y que gracias a la crisis van a vaciar los bolsillos del consumidor. Con pedir que el Estado controle los precios y las cantidades, nada se va a resolver. Pensemos mejor en que ellos están haciendo un esfuerzo por mantener la oferta estable para que no haya desabastecimiento, y las estanterías no estén vacías como las de nuestros vecinos. Entendamos que el empresario no es nuestro enemigo y que muchas veces somos nosotros mismos nuestro peor enemigo, al actuar irracionalmente, como lo dejó en evidencia las compras exageradas de papel higiénico.

 

 

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Es un liberal que fue de derecha y luego de izquierda, finalmente se toparía con el camino libertario. Aunque es ingeniero de profesión, es profundamente estudioso de la economía austríaca y política actual.

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