Marcello Mazzilli julio 1, 2017

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Muchas veces los libertarios debaten sobre temas como el aborto o las investigaciones científicas con embriones. El corazón del problema está en el hecho de que se igualan individuos adultos a los embriones, estos deben necesariamente tener los mismos derechos de los primeros, incluyendo el derecho a no sufrir agresiones. El aborto debería entonces ser considerado crimen de homicidio. Este problema es bastante debatido por los libertarios, tal vez también porque entre los libertarios existen muchos católicos. Es evidente que el debate no puede tener fin, pues todo depende del significado que se dé a la palabra “embrión”.

El que les escribe, conforme ya pudieron leer en secciones anteriores, tiende distinguir los términos ser humano u hombre de los términos individuo y persona. El ser humano puede ser definido como un mamífero de la especie Homo sapiens, con 23 pares de cromosomas, que camina erecto, etc. La persona, o el individuo, en la concepción de quien escribe, es algo diferente.

La filosofía política debe atenerse a cuestionar la relación entre las personas, no la genética relación entre seres humanos.  Son apenas las personas, los individuos, quienes tienen derechos políticos. El hombre es diferente de los otros animales no por su posición erecta o por la capacidad de hablar. Los antiguos entendieron mejor lo que identifica el hombre y lo eleva encima de los otros seres vivos. El libre albedrío. en cada cultura está presente esta distinción. En la Biblia (Génesis) se habla de la “capacidad de distinguir entre el bien y el mal”, en Grecia antigua en la caja de Pandora y en numerosas otras culturas están presentes mitos en los cuales el hombre, conscientemente, sale del estado de naturaleza e inicia un camino independiente.

Por este motivo, el que les escribe, no quiere dar más importancia a los embriones de aquella que poseen. Son ciertamente seres humanos, pero no personas. considerar un embrión una persona en todos los aspectos no significa dar valor al embrión. Al contrario, significa disminuir el Hombre (con mayúscula) atribuyendo un valor superior a nuestra especie apenas con base en características fisiológicas descuidando aquello que en realidad hace al Hombre grandioso. El libre pensamiento.

La individualidad comienza a formarse (en opinión del escritor) en el nacimiento de las dos primeras células cerebrales (o sea, en el momento del primer intercambio de informaciones en nuestro cerebro, entorno de la cuarta o quinta semana de gestación) y prosigue hasta nuestra muerte. En este largo proceso existen fases más importantes que otras, pero recalcó, es un proceso gradual. Ciertamente existe en algunos momentos cruciales. Cuando nacemos, conquistamos el espacio en la tierra que ocupamos físicamente. Cuándo comenzamos a oír y observar, el mundo que nos rodea. Cuando tomamos conciencia de nuestra identidad. Cuando nos comunicamos con los otros. Cuando comprendemos nuestra libertad y en consecuencia nuestra responsabilidad. Hay un momento en que estamos prontos para hacernos completamente responsables por nuestras acciones hacia la sociedad a nuestro alrededor. Con la famosa mayoría de edad (que no significa necesariamente 18 años) conquistamos los plenos derechos políticos. Nos volvemos objeto y sujeto directos de derechos políticos y así, de acuerdo con aquello que ya definimos aquí, tenemos el pleno derecho de propiedad y a la libertad de nuestras acciones.

Por lo dicho aquí comprendemos porque los embriones tienen menos derechos que los niños Y porqué éstos tienen menos derechos que los adultos. Por lo menos la mitad de los libertarios no concuerdan con estas conclusiones, pero creemos que hemos explicado bien aquí el punto que divide a los libertarios en esta posición.


Traducción del portugués por John Alejandro Bermeo, el artículo original se encuentra aquí.

es un productor y director audiovisual. Él es uno de los fundadores del Movimiento Libertario Italiano y activista del Partido Político Libertario. Es también autor de L'isola, un romance sobre una a isla libertaria ficticia, publicado internamente en Facebook.

5 pensamientos a “Embriones, niños y adultos ¿tenemos los mismos derechos?

  1. De acuerdo son seres humanos. Pero, cuál sería para asumir que no son personas y por ende no son sujetos de derechos? Finalmente, una posición vaga acerca de la persona/ser humano daría pie para desdibujar el principio de no agresión y permitir toda clase de atentados contra la libertad por medio del poder brutal del estado.

    1. Exactamente, pero no espere refutación lógica y menos de alguien que no parece ver que su país es el retrato perfecto de una muerte demográfica sin balas ni cañones involucrados…

  2. El embrión se va a convertir en un ser humano. Terminar la vida de un embrión es negar el nacimiento a un ser humano.
    Si se trata de justificar la legalidad del aborto, hay mejores argumentos que el ofrecido en este artículo.

  3. No exactamente. Lo que finalmente da derechos no es el número de neuronas, sino la capacidad de argumentar.
    Los niños de un año o de 6 meses no pueden argumentar. ¿Siginifica eso que pueden ser eliminados?

    Todos entienden que al bebé “hay que darle tiempo” y emezará a argumentar. Un bebé y un feto son en este sentido lo mismo.

    Creo que el feto debe ser tratado como uno que entra sin invitación al cuerpo de la mujer. Si bien está violando propiedad, el castigo que se le aplique debe ser proporcional a la falta. Por robar una manzana no te pueden fusilar. Del mismo modo la pena de muerte para el feto es excesiva.

    Es parte del derecho procesal libertario, al criminal debe dársele un juicio justo, con derecho a argumentar su defensa.

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