El socialismo mató a mi padre

0
229

En una historia emotiva en la edición de enero 2020 de la revista Reason , José Cordeiro transmite cómo el “socialismo mató a mi padre” ̶ a través de la escasez económica. Su artículo destaca las apuestas de vida o muerte en la creación de riqueza.

Cordeiro escribe que él estaba trabajando en el Silicon Valley, cuando recibió una llamada de que su padre había sufrido un fallo en el hígado en Caracas.

Pero, hasta viajar a la Venezuela bolivariana se había hecho casi imposible. El colapso económico iniciado por las políticas socialistas de Hugo Chávez secó la demanda: De hecho, este verano el número de refugiados que ha huido del paraíso socialista alcanzó a los cuatro millones. Aún más, la incertidumbre económica redujo el número de aerolíneas dispuestas a ofrecer vuelos a Venezuela. Cordeiro tuvo que esperar dos días para obtener un vuelo para estar al lado de su padre, después de escuchar que su padre podría estar en su lecho de muerte.

“Por fortuna, mi padre todavía estaba vivo cuando llegué a Caracas, pero requería de diálisis continua,” escribe Cordeiro. Luego, él desarrolla las formas en que el socialismo mata al destruir los recursos económicos:

“Aún en la mejor de las pocas clínicas privadas que aún existen, había una escasez crónica de suministros y equipo básicos. Los dializadores tenían que reutilizarse constantemente y no había suficientes medicinas para los pacientes. En varias partes del país, también la electricidad y el agua estaban racionadas, incluyendo a los hospitales. Dada la situación económica precaria, y gracias a nuestra comparativamente ventajosa situación financiera, decidimos que el mejor curso de acción sería dejar Venezuela y volar hacia la Madrid nativa de mi padre, en donde podría recibir el tratamiento que necesitaba.

Pero, debido a la situación diezmada del tráfico aéreo, tuvimos que esperar tres semanas por el siguiente vuelo disponible a España. Las pocas líneas aéreas que todavía operan en Venezuela. habían reducido dramáticamente sus vuelos a causa de los controles del gobierno de Venezuela. Tristemente, la diálisis en Caracas no podía mantenerse por todo ese tiempo. Sólo dos días antes de que estuviera programado para dejar su país adoptivo, mi padre murió debido a las desastrosas políticas de Venezuela. Todavía lo recuerdo vívidamente. No lo puedo olvidar.”

En todo caso, perder a un padre encoge al corazón, pero deja un sabor más amargo al saber que la diferencia entre la vida y la muerte puede hacer sido la disponibilidad de recursos.

“La historia de Cordeiro vio la luz el mismo día en que el Instituto Fraser publicó su reporte anual “Waiting Your Turn” [“Esperando su Turno], acerca de los tiempos que toma el cuido de la salud en Canadá. Encontró que los tiempos de espera sólo han aumentado en el sistema de un único operador de la salud en esa nación:

Médicos especialistas encuestados reportan una mediana de tiempo de espera de 20.9 semanas, entre ser referido a un practicante general y recibir el tratamiento ̶ más tiempo que la espera de 19.8 semanas reportada en el 2018. El tiempo de espera de este año es apenas poco menos del mayor tiempo de espera registrado en la historia de esta encuesta (21.2 semanas en el 2017) y es un 124% mayor que en 1993, cuando fue de sólo 9.3 semanas.”

Los tiempos de espera para servicios necesarios se extienden a tanto como 49.3 semanas en la Isla de Príncipe Eduardo.

Estos retrasos provienen de una demanda en exceso que crece por encima de una oferta sobrepasada de médicos y especialistas. Las leyes de la economía, como las leyes de la biología, toman su curso independientemente de nuestro deseo de rechazarlas o enmendarlas.

“Los tiempos de espera pueden, y tienen, muy serias consecuencias, como dolor, sufrimiento y angustia mental incrementados,” hace ver el autor. “En ciertas circunstancias, también pueden resultar en desenlaces médicos más pobres ̶ al transformar a enfermedades o lesiones personales reversibles en condiciones crónicas, irreversibles o incluso incapacidades permanentes.”

En algunos casos, innegablemente, el resultado ha sido que, canadienses no tratados, descansan en paz con el padre de Cordero.

Cuando la gente piensa en las formas en que el socialismo mata, a menudo piensa en su larga historia de lo que R.J. Rummel llamó “democidio”: la muerte de civiles por su gobierno. Esto calza bien. El comunismo mató a 100 millones de personas en 100 años y continúa. Sin embargo, como lo describe la triste historia de Cordeiro, el socialismo también mata a algunos un poco a la vez. Las políticas socialistas destruyen la acumulación y creación de riqueza, subvierten los derechos de propiedad y provoca lentamente que, cualquiera con recursos, deje detrás a sus hermanos de menor fortuna. Agregue la reducción en los servicios de aerolíneas y escasez de energía, y el resultado es mortal. Un sistema de salud ya contraído después pierde los recursos -humanos, médicos, energéticos- para poder desempeñarse, en su nivel más bajo.

El efecto de bola de nieve de destrucción de la riqueza forma una avalancha de muertes humanas no previstas.

La analogía más cercana es la historia inmortal de Jack London, “To Build a Fire” [“Para encender un fuego]. La combinación del narrador de hábitos descuidados, auto indulgencia y negligencia se combinan para reclamar su vida. Rehusarse a aprender las leyes de la economía conduce a naciones al mismo resultado, aún contra los deseos del gobierno.

La creación de riqueza, más una preocupación caritativa por nuestro vecino, permiten a todos beneficiarse de la abundancia.

Los cristianos, que erradamente creen que el socialismo y un sistema de cuido de la salud con un único operador crean una sociedad justa que valora a todas las vidas, deberían volver sus ojos hacia Venezuela, a la historia de Cordeiro en la revista Reason y a la inmortal historia breve de Jack London.


Traducción por Jorge Corrales.

+ posts

Leave a reply

Ir a la barra de herramientas