Mark J. Perry mayo 5, 2018

[ A+ ] /[ A- ]

Lo siguiente proviene del clásico económico escrito por Adam Smith en 1776, La Riqueza de las Naciones, [Libro IV], Capítulo 3, titulado “De las restricciones extraordinarias impuestas sobre la introducción de la mayor parte de mercaderías procedentes de aquellos países en cuyo comercio se supone es contrario a la balanza”:

“En todo país ha sido, es y será del gran cuerpo de la sociedad, comprar todo lo que se necesite, lo más barato que pueda, y donde se venda con esta comodidad. La proposición es tan evidente que parecería cosa ridícula tomarse el trabajo de probarla, ni se hubiera puesto jamás en términos de disputa si la interesada sofistería de manufactureros y comerciantes no hubiese confundido en este respecto el sentir de todo el género humano. En tal supuesto, los intereses de ellos son absolutamente contrarios a los de la gran masa del pueblo. Así como interesa a los individuos de una corporación o gremio impedir que el resto de los habitantes de su ciudad empleen en sus giros a otros operarios que a ellos, así interesa también a los mercaderes y fabricantes de toda una nación asegurar para sí el monopolio universal de la venta doméstica o nacional.

De aquí han nacido en la Gran Bretaña y en la mayor parte de Europa, los extraordinarios derechos que se han impuesto sobre casi todos los géneros extranjeros. Del mismo principio han solido dimanar también las prohibiciones de todas aquellas manufacturas extrañas que pueden entrar en competencia con las propias. De aquí también, en gran parte, las restricciones extraordinarias sobre la introducción de toda especie de efectos procedentes de aquellos países con quienes la balanza de comercio no es ventajosa, y cuya verdadera causa, prescindiendo de los casos en que lo exige la política, es una animosidad nacional más o menos inflamada.”

Mark Perry: Aun cuando esto fue escrito hace más de 200 años, el argumento de Adam Smith en favor del libre comercio y en contra del proteccionismo es justamente tan relevante y persuasivo en la actualidad, como lo fue en 1776. Y era el caso de que en 1776, al igual que hoy, los productores domésticos, los manufactureros y los exportadores están mucho más concentrados y mejor organizados que los desorganizados consumidores y, por medio de la sofistería, la búsqueda de rentas y el saqueo legal, son capaces de generar un apoyo político egoísta en favor de políticas comerciales proteccionistas, que van en dirección contraria a los intereses y el bienestar de la gran masa del pueblo.

Por ejemplo, ¿cuándo fue la última vez que usted escuchó al presidente Trump decir algo acerca de los grandes beneficios que tiene el comercio internacional y las importaciones de bajo costo para la gran masa de los consumidores estadounidenses? Casi que nunca; él sólo habla en nombre de los productores, manufactureros y exportadores de los Estados Unidos y completamente deja de lado e ignora a la “gran masa del pueblo.” ¿Despertará la “gran masa del pueblo” ante los peligros amenazadores de dañinas políticas comerciales proteccionistas, que emanan del “primer auténtico proteccionista que gana la Casa Blanca desde los años de 1920” antes de que sea demasiado tarde?

Y parece ser ridículo tener que probar la sabiduría obvia de la “gran masa del pueblo” de que “ha sido, es y será del gran cuerpo de la sociedad, comprar todo lo que se necesite, lo más barato que pueda, y donde se venda con esta comodidad.”

A juzgar con base en comentarios acerca de correos recientes en un CD, queda pendiente mucho trabajo por hacer para lograr convencer a la gran masa del pueblo de lo que sería obvio y manifiesto acerca del comercio, no importando lo doloroso y ridículo que eso pueda ser… Especialmente, cuando aquellos que alegan en contra del libre comercio y en favor del proteccionismo, pelean en favor de precios más altos y de menores posibilidades para elegir de los consumidores y, por lo tanto, en contra de un más alto nivel de vida para los Estados Unidos, al prescribir una fuerte dosis de veneno económico para ellos mismos, para sus familias y para la nación…

Usted lo puede hacer innecesariamente complicado y tratar de justificar al proteccionismo con enredados modelos del comercio, pero eso esconde innecesariamente y enmascara aquella sencilla perspicacia de Adam Smith, de que va en nuestro propio interés, como individuos, comprar cualquier cosa que queramos de aquellos que nos las venden lo más baratas.
Q.E.D.

Reimpreso de American Enterprise Institute.

Mark J. Perry

es un académico del American Enterprise Institute y es profesor de economía y finanzas de la Universidad de Michigan, en el campus de Flint.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ir a la barra de herramientas