El milagro económico de Guatemala y el hombre que ayudó a que pueda darse

0
151

Nada hay más contagioso que el ejemplo; y jamás hacemos grandes bienes o grandes males sin que produzcan otros semejantes –François de la Rochefoucauld (1613-1680).

Los héroes de la libertad no son peculiares de una región del mundo o de un momento en particular o de un sexo. Ellos son de todas las nacionalidades, razas, fes y credos. Inspiran a otros a una causa noble y universal -que toda persona debería ser libre para vivir sus vidas en paz, en el tanto no hagan daño a los derechos iguales de otras. Son apasionados no sólo de su propia libertad, sino también de la de otros.
En mi último libro (book), Real Heroes: Inspiring True Stories of Courage, Character and Conviction, escribí acerca de 40 individuos cuyos puntos de vista, decisiones y acciones sirvieron a esta causa de diversas maneras. Ese libro sembró la semilla para esta nueva serie semanal, que será publicada cada jueves en FEE.org. Pero esta vez, otros alrededor del mundo serán quienes la escriban y yo estaré contento editándola. Es mi esperanza que, cuando todo se haya dicho y hecho algunos meses después de hoy, la literatura acerca de la libertad será enormemente complementada por esta colección de biografías breves. Los autores estarán escribiendo acerca de héroes de la libertad, quienes son (o eran) ciudadanos del mismo país propio de cada autor. Cada semana aquí (here) se agregará un nuevo capítulo a la colección.
Este decimoquinto tema de la serie, trata de un hombre a quien tanto el autor como yo lo conocimos sumamente bien y le admiramos profundamente, Manuel Ayau de Guatemala. Me complace en especial que, en los años que han pasado tras su muerte en el 2010, haya florecido la relación entre la Fundación para la Educación Económica y la universidad que él fundó. El autor de este ensayo, Alfonso Abril, fue asistente personal de Ayau durante cuatro años.

—Lawrence W. Reed, Presidente, Fundación para la Educación Económica.
_____________

Desafortunadamente, Guatemala es un país pobre, peros fuimos ricamente bendecidos por el desaparecido Manuel “Muso” Ayau, quien nació aquí en 1925.

Aun cuando falleció en el 2010 a la edad de 84, su nombre es familiar a los seguidores por mucho tiempo de la Fundación para la Educación Económica (FEE). Él escribió muchos artículos que todavía pueden ser obtenidos en el sitio en la red del FEE. El antiguo presidente de la FEE, Donald Boudreaux escribió acerca de él aquí (here) y el actual presidente de la FEE, Lawrence Reed, entrevistó aquí (here) a su nieto Pedro. El artículo de Boudreaux explica cómo fue que Manuel Ayau obtuvo su inusual apodo.

¿Qué cambio puede hacer un ciudadano honesto para lograr que un país pobre mejore? Muso conocía la receta. Permítame decirle cómo interpreto la visión de este héroe guatemalteco y cómo su legado contribuye a la construcción de una Guatemala próspera.
Nuestro país está lleno de gente inteligente y apasionada. Tenemos un clima espléndido, abundantes recursos naturales y una ubicación estratégica, con accesos a los océanos Atlántico y Pacífico. Así que, ¿por qué Guatemala es pobre? La razón se encuentra en nuestras instituciones débiles y fallidas, no en la carencia de recursos. Cambiar las ideas de tal manera que la gente apoye la reforma institucional y hacer que esas instituciones trabajen en función de las personas para crear una sociedad más próspera, fueron los desafíos de Muso abordó.

LA PASIÓN DE MUSO POR LA EDUCACIÓN

Pero, primeramente, Donald Boudreaux explica algún trasfondo:

“Siguiendo los deseos de su desaparecido padre, Ayau estudió en los Estados Unidos. Asistió a la escuela secundaria en California y obtuvo su título de ingeniería mecánica en la Universidad del Estado de Louisiana. En esa época, en medio de la Segunda Guerra Mundial, fue voluntario por una temporada en la Real Fuerza Aérea de Canadá. Luego, Muso regresó a su nativa Guatemala para administrar una empresa familiar que producía gases industriales.”

Cuando pronto encontró regulaciones engorrosas, burócratas corruptos e impuestos absurdos, él se juntó con otros empresarios guatemaltecos buscando liberar a consumidores y productores del entonces dominante régimen regulatorio de órdenes y controles, que estaba sofocando al comercio. Pero, como me lo recordó Muso en una ocasión, ‘rápidamente me desilusioné. Aun cuando ganamos una batalla de vez en cuando, continuamos perdiendo la guerra contra el estatismo. Me di cuenta de que no lograríamos progreso alguno a menos que cambiáramos las ideas que estaban en la base de la gente. Teníamos que asumir una perspectiva de largo plazo. Yo aprendí que la libertad debe triunfar en las mentes y los corazones de los ciudadanos, antes de que pueda tenerse algún progreso en la política.”

Muso creía en la educación, principalmente en la educación de intelectuales y de otros personajes influyentes, a fin de asegurar un entendimiento apropiado de los principios de la economía y de la filosofía de la libertad. Entonces, cuando algún día estos pensadores manejaran en la realidad a las instituciones públicas, estarían preparados para tener éxito.

En 1958 fue cofundador del Centro para los Estudios Económicos y Sociales (CEES), que empezó a publicar y diseminar sus propios análisis de temas acerca de Guatemala y también a traducir y distribuir obras clásicas de la literatura de la libertad, como La Ley (The Law) de Frederic Bastiat.

Muso estaba convencido de que un pequeño grupo de personas podía cambiar para bien a toda una nación. Él había escuchado al fundador de la FEE y amigo personal, Leonard Read, decir, en muchas ocasiones. que “cada gran movimiento había sido originalmente conducido por una minoría infinitesimal.” Él también fue inspirado por una pequeña élite de pensadores profanos que llamamos los Fundadores de los Estados Unidos.

FUNDANDO UNA UNIVERSIDAD

Una vez que fijó su mente en promover una Guatemala libre y próspera, para él no fue un obstáculo que sólo unos pocos compartieran su perspectiva. Impertérrito ante los obstáculos y el escepticismo, fundó la Universidad Francisco Marroquín (UFM) en 1971, ahora una universidad privada líder en la Ciudad de Guatemala, una de las mejores en América Latina, y un faro de las ideas de libertad. La UFM, en donde la excelencia académica es una pasión, es el lugar en que yo estudié negocios.

Muso estableció una regla al fundar la Universidad: Todos los estudiantes, sin importar cuál fuera su principal área de estudios, debería enrolarse y aprobar los cursos de “Procesos Económicos y Filosofía.” Esos cursos familiarizaban a los estudiantes con la “Escuela Austriaca” de Economía, particularmente con las ideas de dos grandes gigantes entre los economistas del siglo XX, Ludwig von Mises y Friedrich A. Hayek. Con esa política en práctica por más de 40 años, las ideas económicas de libre mercado se han estado expandiendo, lenta pero con firmeza, por todo el país.

Empresario e ingeniero por formación formal, Muso aprendió economía por su propio esfuerzo. Él fue un autodidacta. Una influencia clave en él fue su amistad con el premio Nobel Hayek, quien le convenció que iniciara una universidad. Hayek había observado con desazón como, durante décadas, la Escuela de Economía de Londres había inculcado en la élite intelectual inglesa, ideas socialistas que se convirtieron en la plataforma del Partido Laborista. Él pensó que Muso podía lograr lo opuesto, con una universidad en Guatemala que se enfocara en la libertad y los merados libres.

No hay duda de que la UFM es el logro más importante y duradero de Manuel Ayau. Su energía y su espíritu alimentan a cada edificio y habitación en un campus impresionante –en particular, la Biblioteca Mises, el Auditorio Hayek, la Escultura de la Libertad de Atlas y la Plaza de la Libertad.

La Universidad enseña economía de libre mercado y la filosofía de la libertad, a líderes influyentes en el futuro. El presupuesto de la UFM es de más de $30 millones al año, una cifra muy importante para Guatemala. Intelectuales que la visitan de todas partes del mundo aseguran discusiones vibrantes que mantienen a profesores expertos en las tendencias e ideas más innovadoras.

ACTIVISMO POLÍTICO

Pero, Muso también sabía que el activismo político es necesario, más temprano o más tarde. La educación no es suficiente. Necesitamos salirnos de la zona de confort a lo interno del mundo académico y luchar por la libertad en la arena política. Aquí es donde yo personalmente me vi involucrado.

Yo trabajé como asistente personal de Muso durante cuatro interesantes años (2005-2009), cuando él estaba dirigiendo un movimiento cívico llamado ProReforma. Nuestra misión era proponer una reforma a la Constitución de Guatemala. La Constitución tiene 281 artículos. Propusimos reformas a 72 de ellos.

El libro de 1973 de Hayek, titulado Law, Legislation and Liberty [Ley, Legislación y Libertad], tuvo un efecto enorme sobre Muso y sus ideas reformistas. En ese libro, Hayek presentó la idea de separar la ley de la legislación (nomos y thesis). Eso inspiró a que Muso propusiera dividir el Congreso en dos cámaras, una responsable de la ley y, la otra, de la legislación. La primera se enfocaría en las grandes normativas de los derechos privados que le brindan a la sociedad las reglas y la estabilidad de largo plazo. F.A. Hayek les llamó “las reglas universales de la conducta justa.” La otra cámara sería responsable de la legislación que gobierna las operaciones y los presupuestos del gobierno.

A fin de tener una economía vibrante, Muso sabía que la regla de la ley era fundamentalmente necesaria. Por tanto, un entendimiento profundo de la ley siguió a sus estudios en economía. Él llegó a la conclusión de que la economía dependía del respeto a las leyes de la conducta justa. Él solía afirmar: “La economía de mercado no es un modelo; es lo que sucede cuando se respetan los derechos individuales.”

Trabajamos duro en ese proceso de reforma. Recolectamos más de 73.000 firmas de apoyo. Defendimos nuestras propuestas en el Congreso en sesiones abiertas. Fuimos a debates públicos. Prácticamente todos los días aparecimos en los medios de comunicación e hicimos cabildeo entre representantes del Congreso, políticos y periodistas. Para esa época, Muso ya tenía 80 años de edad, pero todavía poseía la energía de un hombre de 30 años. Trágicamente, en medio de toda esta actividad, él fue diagnosticado con cáncer en el pulmón. Soportando el dolor físico, demostró una pasión y perseverancia increíbles, algunas veces explicando el proyecto a audiencias seis u ocho veces al día.

Él sabía que el proyecto encaraba serios obstáculos para su ratificación por el Congreso, principalmente porque el presidente del país era un ideólogo de extrema izquierda, quien no simpatizaba con las reformas. Para Muso, el objetivo principal era educar al público, mostrándole nuevas formas de organizar y preservar la democracia representativa.

ProReforma incluía una reforma específica a la Constitución, por la cual se instruía a los jueces para que dieran prioridad a los derechos individuales, cuando los llamados “derechos sociales” los violaban. Un ejemplo es la libertad de asociación, que significa que todo ciudadano tendría la opción de no ser obligado a asociarse a instituciones específicas. Por ejemplo, el seguro social obliga a los trabajadores y a sus familias a asociarse a él, ya sea que les guste o no, e independientemente de si pudiera irles mejor o no con una alternativa voluntaria.

ESPERANZA PARA EL FUTURO

El proyecto de reforma fue la culminación de la jornada intelectual de Muso. Él se preparó toda la vida para ese proyecto y lo atendió de una manera hercúlea. Aunque en última instancia no llegó a ser parte de la Constitución, sembró muchas de las semillas que otro día habrán de brotar.

Además de ser fundador de una universidad y un importante activista de reformas para fortalecer la libertad, Muso escribió durante 50 años una columna semanal en el periódico más importante de Guatemala. Nunca dejó de salir una sola semana durante ese medio siglo. También escribió más de ocho libros, editados y revisados meticulosa y concienzudamente por su paciente y honorable esposa, Olga. Él sirvió por muchos años en el consejo de administración de la FEE, incluyendo el período en que lo presidió el actual presidente Lawrence Reed.

“Yo aprecié cada minuto que pasé conversando con Muso,” recuerda Reed. “Siempre fue bondadoso, gentil, persuasivo, profesional, lleno de ideas y divertido tenerle entre nosotros –un modelo de libertad en todo sentido.”

Con más de la mitad de guatemaltecos aun viviendo en condiciones de pobreza y con la libertad todavía no siendo universalmente entendida y abrazada, la misión de Manuel Ayau no está concluida. Recae en las generaciones actuales y futuras de la Universidad Francisco Marroquín influir en el país hacia la dirección correcta. Muso hizo su parte. Ahora, inspirados por él, debemos hacer la nuestra.

Algún día en el futuro cercano, cuando usted escuche acerca del “milagro económico de Guatemala,” usted sabrá que el buen trabajo de nuestro héroe, Muso Ayau, finalmente ha llegado a dar sus frutos, como un ejemplo para el mundo.

+ posts

Es el editor general The Mises Report y el anfitrión del podcast de the Libercast's show.

Leave a reply

Ir a la barra de herramientas