El juego de tronos es la mejor publicidad para el capitalismo

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¿Cómo fue que progresamos desde la pobreza de Westeros hasta una sociedad moderna?

Considere estas cifras. La temporada final de Juego de Tronos costó alrededor de $100 millones para filmarla. En el año 1300, el PIB real de toda la Inglaterra medieval fue de sólo 40 millones de libras inglesas.

Juego de Tronos no esconde la pobreza desesperante de la gente común que vive en una versión de fantasía de los tiempos medievales. Vemos gobernantes indiferentes ante la suciedad, la enfermedad y el hambre experimentadas por el individuo promedio. Los ciudadanos son tratados como objetos puestos en la tierra para mejorar las vidas de sus gobernantes.

Juego de Tronos podría ser la mejor publicidad jamás escrita acerca del capitalismo. Para el curioso, una pregunta obvia es, ¿Cómo fue que progresamos desde la pobreza de Westeros hasta una sociedad moderna?

REDISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Juego de Tronos 
plantea unas pocas respuestas a esa pregunta. Tronos es principalmente acerca de la conquista y la redistribución de la riqueza, no de la creación de riqueza. Tristemente, a eso es a lo que ha llegado la política moderna. Los políticos luchan acerca de cómo robar legalmente de un grupo, para beneficio del gobierno y de aquellos a quienes este favorece.

El fin de la pobreza demoledora no ocurrió cuando una versión medieval de “Bernie Sanders” redistribuyó la riqueza desde el rico hacia el pobre.

Entonces, ¿qué es lo que ha mejorado las vidas de miles de millones desde los tiempos medievales? Quiénes con ansia esperan la culminación de esta épica, ¿creen simplemente que el paso del tiempo logró esa prosperidad? “Durante el período entre 1270 y 1700, [el] crecimiento del ingreso per cápita inglés [fue], en promedio, de un 0.20 por ciento anual,” encontraron los profesores de economía del Reino Unido Stephen Broadberry, Bruce Campbell, Alexander Klein, Mark Overton y Bas van Leeuwen. El pobre crecimiento se dio en episodios; “el crecimiento del ingreso per cápita antes de la Revolución Industrial …parece que se confinó principalmente a períodos en que la población disminuía.”

UN MILAGRO TRANSFORMADOR

Hay una cantidad sorprendente de datos sobre pobreza en las eras medievales de verdad. Siguiendo órdenes de Guillermo I (Guillermo el Conquistador), hasta 10.000 personas estuvieron involucradas “en la recolección y registro de datos para el Libro Domesday,” reporta el profesor de economía Lawrence Officer, en su comentario sobre la literatura, “What Was the UK GDP Then?” [¿Cuál era el PIB del Reino Unido de aquel entonces?]. El Libro Domesday fue “un registro de una encuesta demográfica y económica llevada a cabo en los años 1085-1086.”
Y, ¿qué hay acerca de la economía mundial? El economista Brad Delong informa de estimaciones del PIB del mundo del pasado. En el año 1 después de Cristo, el PIB real total del mundo era de $18 mil millones, medido en dólares de los Estados Unidos de 1990. En el año 1000 después de Cristo, el PIB había aumentado a sólo $35 mil millones. Trescientos años más tarde, en 1300, el producto del mundo se había reducido a $32 miles de millones. Quinientos años después, en 1700, el PIB tan sólo aumentó a alrededor de $100 mil millones.

Entonces, sucedió algo maravilloso. Entre 1700 y 1800, el PIB casi que se duplicó. Para 1900, el PIB por primera vez alcanzó un millón de millones. Al cambiar el milenio, el PIB del mundo fue de más de $40 millones de millones, y miles de millones fueron sacados de la pobreza.

LA NATURALEZA DE LA VIDA

En su clásico, The Discovery of Freedom [Dadme Libertad], la gran escritora liberal clásica Rose Wilder Lane, nos señala verdades simples acerca de la energía humana. Escribe Lane, “Nada, excepto su deseo, su voluntad, puede generar y controlar su energía. Sólo usted es responsable de todos sus actos; nadie más puede serlo.” Lane hace la observación de que, por solos nosotros, pereceremos:

“Una persona no puede generar suficiente energía. Un hombre solitario en esta tierra difícilmente sobreviviría. Sus enemigos son muy numerosos y fuertes; su energía es muy débil. Para salvar su simple existencia, él debe tener aliados de su propia especie.”

En Juego de Tronos hay aliados, pero son aliados que siempre están cambiando a causa del salvajismo y la traición de los gobernantes.

Lane les habría dicho a aquellos que se están matando entre sí, Despierta, usted está usando mal su energía. Usted no entiende su verdadera naturaleza. Ella escribe:

“La hermandad del hombre no es una frase bonita ni un bello ideal; es un hecho. Es una de las realidades brutales de la vida humana en este planeta inhumano.

Todos los hombres son hermanos, de una sangre, de una raza humana. Ellos son hermanos un en deseo imperativo de vivir, en una desesperada necesidad de combinar sus energías para poder vivir. Cualquier hombre que le hace daño a otro, se daña a sí mismo, pues el bienestar humano es necesario para su propia existencia.”

No importa qué tanto cooperamos, no importa qué tanta riqueza generamos al reconocer la realidad de la hermandad del hombre, el mundo no es perfectible. Habrá nuevas enfermedades; todavía habrá sufrimiento humano generado por la mala suerte personal; siempre habrá relativamente pobres. Sin embargo, podemos aliviar este sufrimiento por medio de la acción empresarial.

“[Q]uienquiera pueda cultivar dos mazorcas de maíz o dos briznas de hierba en un trozo de tierra en donde antes crecía una sola, merece lo mejor de la humanidad, y hace un servicio esencial para su país, más que toda la raza de políticos juntos,”

escribió Jonathan Swift en Los Viajes de Gulliver.

EMPRESARIOS, NO POLÍTICOS GOBERNANTES, SON NECESARIOS PARA PROGRESAR

La acción humana depende de la insatisfacción con un estado de cosas vigente. En su obra maestra La Acción Humana, von Mises escribe:

“El hombre que actúa está ansioso por sustituir un estado de cosas más satisfactorio por uno menos satisfactorio. Su mente imagina condiciones con las cuales se siente mejor, y con sus acciones pretende llegar a ese estado deseado. El incentivo que impulsa a un hombre a actuar es siempre una intranquilidad o insatisfacción.”

Importantemente, la insatisfacción no es suficiente. Lo explica Mises:

“[P]ara hacer que un hombre actúe, por sí solas, la insatisfacción y la imagen de un estado más satisfactorio, no son suficientes. Se requiere de una tercera condición: la expectativa de que el comportamiento con un propósito tenga el poder de remover o, al menos, de aliviar la insatisfacción sentida.”

En Juego de Tronos, a los gobernantes ruines no se les pide de inmediato que rindan cuentas; son libres de actuar en maneras arbitrarias, al menos en el corto plazo. La acción humana pacífica es frustrada y así se impide el progreso humano.

En la actualidad, a pesar de ser los beneficiarios del progreso humano, muchas personas creen que los capitalistas y los empresarios son poderosos, como los políticos. Como lo expone Mises, la realidad es muy diferente:

“La posición que ocupan los empresarios y los capitalistas en una economía de mercado es de un carácter distinto. Un ‘rey del chocolate’ no tiene poder sobre los consumidores, sus clientes. Él les suple de chocolate de la mejor calidad posible y al precio más barato. Él no domina a sus clientes, les sirve. Los consumidores no se encuentran atados a él. Son libres de dejar de patrocinar sus negocios. Él pierde su ‘reino’ si los consumidores prefieren gastar sus monedas en cualquier otro lado.”

Mises explica que el empresario trata con la incertidumbre, al igual que como lo hacemos nosotros. El empresario tiene un papel específico de colocar a los “factores de producción” en su mejor uso. La “ley del mercado” reina suprema:

“Como cualquier persona que actúa, el empresario es siempre un especulador. Él enfrenta las condiciones inciertas del futuro. Su éxito o fracaso depende de que anticipe correctamente los acontecimientos inciertos. Si falla en su comprensión de los sucesos futuros, pierde. La única fuente de la cual surge la ganancia del empresario es por su capacidad de anticipar mejor que otros la demanda futura de los consumidores.” [Nota del traductor, acerca de la palabra “especulador”: esta viene del latín “speculare” que significa ver algo con detenimiento o ver algo a futuro, no sólo el sentido peyorativo que suele adscribírsele].

¿ESTANCARSE O PROGRESAR?

Cuando se impide la acción humana, escribe Mises, “El hombre debe ceder ante lo inevitable. Debe someter su destino.”

No obstante, está siempre presente el deseo de que nuestras vidas tengan sentido. En una recolección de conferencias, La Voluntad de sentido: Conferencias escogidas sobre logoterapia, el gran psiquiatra Viktor Frankl dijo: “La lucha por la existencia es una lucha ‘por’ algo; es intencionada, y, sólo así, tiene significado y es capaz de que la vida tenga sentido.”

Frankl enseñó, “Nunca debemos contentarnos con lo que ya ha sido logrado. La vida nunca cesa de plantearnos nuevas preguntas, nunca permite que nosotros tengamos un descanso.” En su libro The Doctor and the Soul, él continuó:

“El hombre que se queda quieto es sobrepasado; el hombre que se siente petulantemente contento, se pierde a sí mismo. Ni en crear ni en experimentar debemos mantenernos contentos con el logro; cada día, cada hora, se hacen necesarias nuevas acciones y posibles nuevas experiencias.”

Al ver Juego de Tronos, podemos aplaudir las acciones heroicas de Jon Snow y Daenerys Targaryen. Asimismo, podemos agradecer al capitalismo y a los empresarios por el progreso económico transformador, impulsado por los actos heroicos de individuos ordinarios, quienes, insatisfechos con el estatus quo y libres de las cadenas de sus gobernantes autocráticos, eligen actuar.


Traducción por Jorge Corrales.

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es profesor emérito de economía y liderazgo de la Universidad de Baltimore. BarryBrownstein.com

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