El gobierno y la manipulación de la preferencia temporal.

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Para nadie es un secreto que el bajo nivel de ahorro en Colombia tiene diferentes causales, entre ellas está la informalidad laboral, la existencia de un salario mínimo y la restricción que hay para poder usar el sector financiero a sus anchas y largas con aquello productos que pueden ayudar a las personas a invertir. Sin embargo, gran culpa de este problema se debe a la nula existencia de una política de largo plazo del gobierno de turno, y en general estatal, porque las personas progresen.

Es bien sabido que en Colombia se tiene un periodo presidencial de 4 años en los cuales el gobernante de turno, que es un fideicomisario del estado, debe crear políticas de crecimiento y estabilidad del país a nivel económico y social, tal como lo ordena la constitución; pero es allí donde empieza el gran error, la constitución de 1991. Dicha constitución menciona en diferentes artículos que: En Colombia, será el estado el coordinador de políticas monetarias y de intervención en la economía con tal de sustentar su visión de un país de Estado Social de Derecho, pero es esto lo que traba la capacidad de ahorro en los colombianos.

Toda persona racional tiende a ser una persona ahorradora, es más, desde pequeños nuestros padres nos enseñan el valor del ahorro a través de alcancías y la tradición oral con frases coloquiales como: “De grano en grano la gallina llena el buche (estomago)” o “De donde se saca y no se echa, se acaba la cosecha”, adagios populares que hablan del ahorro y que alguna vez hemos escuchado de nuestro abuelos o padres, todavía aun, hace un tiempo lo bancos incentivaban el ahorro de los niños creando cuentas para ellos dándoles alcancías y en algunos casos algunos álbumes, con los cuales cada vez que el niño llevaba un ahorro al banco, podía reclamar una ficha y con cierta cantidad de fichas podía reclamar un premio, cabe aclarar que a mayor fichas coleccionadas el premio era mayor. Pero eso cambió, y eso se debió en gran parte a ese malévolo sistema presidencialista-republicano, el cual obligaba al fideicomisario del estado, el presidente, a conseguir en el menor tiempo posible grandes logros económicos y sociales, y la única forma que vieron posible para alcanzar dichas metas era a través de la manipulación de la tasa de intervención y el cambiar la mentalidad de las personas, pasar de una preferencia temporal baja, es decir un pensamiento a largo plazo que implicaba el ahorro y la inversión, por una preferencia temporal alta la cual traía el aumento del consumo, derroche y aumento del endeudamiento a través de tasas de interés baratas.

Entre 1995 y 1999, el ahorro de los colombiano cayó del 6,3% al 6,0 % del PIB debido a la caída de los ingresos, pero sobre todo al aumento de los impuesto que sobre cayeron en las empresas agravando así la crisis económica del 90 (Banco de la Republica, informe ahorro de los hogares en Colombia) y sumergiendo a la sociedad Colombiana en un cambio cultural, en el que las personas ya no podían confiar en el gobierno y sus políticas cambiantes y haciendo que cada dinero que ingresara se destinara al consumo por miedo a perder calidad de vida futura si llegasen a ahorrar en el sector financiero; pero no por miedo al sector financiero, sino por la visión temporal del político de turno.

Si bien es cierto que siempre hemos hablado que la intervención del gobierno en la economía produce caos y descoordinación en el sector empresarial; es sin lugar a dudas el sistema republicano, en general el sistema democrático, quien más causa este problema de temporalidad alta en la sociedad. Su afán de mostrar éxito político para que así en las siguientes elecciones sea reelecto el actual gobernante o se escoja a alguna persona de su colectividad, hace que se trastoque el pensamiento de ahorro de las personas y cambien su percepción de seguridad con respecto al futuro, haciendo que las personas intenten consumir su ingreso en el presente.

Es bien sabido que el capitalismo promulga entre sus valores el ahorro de las personas, ya que con ese ahorro se podrá financiar bienes de capitales futuros y así hacer crecer la economía de una manera sana, y con dicho crecimiento de la economía vendrá el crecimiento de la riqueza individual y el aumento del bienestar de cada persona y cada familia. Por ende, las personas deben entender que la existencia de un banco central, el cual es un acérrimo enemigo del capitalismo, es un hecho maligno para la preservación de sus ahorros y que están a la deriva del gobernante de turno, por ende no se puede culpar al capitalismo de los errores del gobierno y su afán por promover un estilo de vida suntuoso y consumista con el fin de mostrar una falsa mejora en la calidad de vida.

En resumen, se debe contemplar dos acciones para hacer cambiar la cultura de la sociedad.

  • Es necesario hacerle comprender a la gente que su pensamiento se ha visto afectado por el establecimiento de un sistema político que piensa a corto plazo, un sistema presidencialista que cambia de fideicomisario cada 4 años, y que no permite que las personas logren pensar en un futuro a largo plazo, a la par de dar a conocer al capitalismo como un medio de ahorro y previsión para el futuro. Que las personas entiendan que lo que hacían nuestro abuelos al ahorrar y vivir por debajo de sus posibilidades era una forma de capitalismo temprano.
  • Es imprescindible el cambio de sistema político de centralismo, que tenemos actualmente en Colombia, por un sistema mucho más flexible y que permita la libertad de movimiento del capital ahorrado, de vehículos de inversión y que las políticas económicas tomadas por un gobierno, sea federal o cantonés, no afecte la posibilidad de ahorro constante que es vital para el desarrollo de una economía y de un individuo.

El capitalismo crea una cadena de producción que saca a las personas de la pobreza.

 

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Administrador Financiero con una amplia experiencia en el sector fiduciario, pensiones y banca.

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