Yorbis Esparragoza enero 13, 2019

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Argumentos como “gracias al feminismo puedes votar u opinar” carecen de sentido cuando las feministas del siglo XXI desvirtuaron la lucha de la primera ola donde se defendió el derecho al voto, la igualdad en la ley, adquirir bienes, elección libre de esposo y a la educación.

Hoy día, luego de las influencias de la segunda y tercera olas feministas, poco se puede decir de la reivindicación de derechos sino que, se degrada a la mujer mediante una agenda política para obtener privilegios del Estado, además de: lesbianismo, proabortismo, antifamilia, antihombre, masculinización de la fémina, vandalismo, actitud desquiciada, etc.

Frases como “No hay socialismo sin feminismo” y “La revolución socialista debe ser feminista” hacen que las marchas moradas de puño arriba o pañuelo verde, reflejen su verdadero color rojo socialista. No me impresionan las imágenes del Che Guevara que se dejan entrever en distintas manifestaciones de estas mujeres que gritan “muerte al macho”, frase literal que demuestra un profundo odio hacia el hombre. La lucha no es por la igualdad, sino por la supremacía de un sexo contra el otro, lo justifican indicando que el hombre (patriarcado) es la imagen del capitalismo y por tanto, hay que erradicarlo. Sin duda, la Escuela de Frankfurt hizo su trabajo muy bien:

“El socialismo, como una sociedad cualitativamente distinta, debe dar la antítesis, a la negación dada de las necesidades agresivas y represivas y de los valores del capitalismo como de una cultura dominada por el hombre”.

Herbert Marcuse

Calas en nuestro tiempo.

Marxismo y feminismo. Teoría y praxis. La nueva izquierda

Por otro lado, vayamos a un punto del que poco se habla pero es necesario para terminar de armar el esquema de la dicotomía feminismo-socialismo: ¿a qué se debe en las marchas feministas tanto vandalismo contra la Iglesia católica y por ende, las tradiciones judeocristianas? El socialismo es anticristiano porque en ésta religión se sientan las bases de una sociedad sana y próspera. Valores como: honestidad, integridad, prudencia, gratitud, responsabilidad, respeto, amor y caridad; son promovidos por la Iglesia y la familia ¿Alguna vez ha visto una feminista que defienda a las mujeres sometidas bajo el Islam? La sororidad es solo una retórica hipócrita de las feministas, no existe. Vemos que la enemiga es la fe cristiana.

Por supuesto, habrá comentarios que hablen sobre la brecha salarial, la violencia de género, “mi cuerpo, mi decisión”; y otras cuestiones propias de una agenda dirigida hacia mujeres ignorantes. Las feministas no me representan porque son socialistas y el socialismo es el sistema del camino de servidumbre. Pronto les daré otra entrega explicando algunos puntos más referentes a este tema.

Lic. Filosofía. Analista político.

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