El feminicidio, la prueba de la sociedad matriarcal

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Un manifiesto por los hombres

Tengamos en cuenta un par de datos antes de comenzar nuestro resumido análisis sobre el “Feminicidio”.

Según las proyecciones demográficas del DANE, a la fecha, la población colombiana es de 49.758.984, siendo 24.605.796 hombres y 25.228.444 mujeres, aunque por menos de un millón, este primer dato nos dice que en Colombia hay más mujeres que hombres.

La edición disponible más reciente de la prestigiosa revista Forensis del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF), nos da un panorama bastante completo sobre la violencia en el país, pero para los efectos del escrito, miremos las cifras de víctimas de homicidio por sexo. 10.518 víctimas de homicidio corresponden a hombres y 997 a mujeres en 2016[1], es decir que ¡por más de cada 10 hombres víctimas de homicidio muere menos de una mujer!, simplificándolo es una proporción de 10 a 1, si mueren 100 hombres mueren 10 mujeres, si mueren 1000 hombres mueren 100 mujeres y, si mueren 10.000 hombres mueren 1000 mujeres.

En suma, no solo hay más mujeres que hombres sino, además, ¡nos están matando! Hay más muertes de hombres. Uno se preguntaría, en caso de querer cambiar estas cifras, ¿qué debería hacer la ley? Si asumimos que las penas por el delito de homicidio pueden entenderse como un precio y, a mayor el precio menor la demanda, si subimos la pena por el delito de homicidio seguramente… ¡eureka! Habrá menos homicidios. Pues bien, siendo ese el caso, ¿Por qué no aumentar las penas para los homicidios contra el hombre? Inventemos el masculinicidio.

Por extraño que parezca hasta hace unos años, matar a una mujer o a un hombre tenía el mismo costo, la misma pena, la vida de ambos valían lo mismo para la sociedad, y primaba la espléndida igualdad ante la ley.

Pero contrario a los hechos, y violando la igualdad ante la ley, se optó por privilegiar a las mujeres sobre los hombres, sí, esta es una sociedad matriarcal, un modelo hegemónico de femineidad estrictamente sexista con graves consecuencias para los hombres. Se inventaron el feminicidio[2], cuando bien se demostró que las víctimas reales y los oprimidos en esta sociedad son los hombres.

Y dado que de un error no se hace un acierto, veamos lo problemático del artificio legal populista del “Feminicidio” llevado a cabo por el lobby feminista y LGTB.

Si a la fecha, asesinan más a los hombres que a las mujeres y con todo, las penas ahora son mayores para quien asesine a una mujer, pues más se desincentiva el homicidio contra las mujeres y más apetecible se hace el homicidio de hombres, en otras palabras, sale más barato matar a un hombre que a una mujer.

En esencia hay feminicidio si se causa la muerte a una mujer, por su condición de ser mujer o por motivos de identidad de género y un largo etcétera que incluye prácticamente cualquier tipo de relación que el perpetrador tenga con la víctima, sea de tipo íntimo, familiar, laboral, entre otros.

Hay varios inconvenientes sobre esto, primero; ¿cómo determinar si el agresor mató a la mujer por ser mujer? De hecho, muchos coincidirán conmigo en que el último móvil que lleva a un hombre o incluso a una mujer, es matar a una mujer por su condición de mujer. Primero pueden estar los celos, la envidia, la ira y mil motivos más. Pero, de cualquier forma, ¿qué hacer?, ¿se le pregunta al agresor si mató a la mujer por ser mujer para imputarle el delito? Esta primera parte de la ley es sencillamente absurda, habría que entrar en la mente del criminal para saber si asesinó a una mujer porque era mujer.

La segunda parte nuevamente es un sinsentido, se añaden “motivos de identidad de género” con el único fin de incluir a hombres que subjetivamente se auto-perciben como mujeres o que se disfrazan, alteran o mutilan sus cuerpos (Travestis, transgéneros y transexuales “mujeres”, etc) sin embargo, genéticamente siempre serán hombres.

Esto es tan absurdo que si una mujer asesina a un hombre disfrazado de mujer o que se cree mujer podría ser responsable de feminicidio, y si una mujer que se cree hombre es asesinada no sería feminicidio.

Para medio dar solución a esto se incluye el largo etcétera mencionado, donde si el sujeto activo (agresor), tiene cualquier tipo de relación con el sujeto pasivo (víctima), se daría el delito de feminicidio. Esto explica la explosión de feminicidios en el país, porque si el agresor tiene una relación afectiva, familiar, laboral, amistosa, etc, con la mujer o la persona que se cree mujer, ya sería un feminicida. En tanto que si el que asesina a una mujer no tiene relación con ella, imaginemos un terrorista, no habría modo de hablar de feminicidio.

Por último, demos una mirada a las penas para quienes asesinan a hombres y mujeres. Quien mataré a un hombre tendrá una pena de 13 a 25 años, mientras quien mataré a una mujer, vía feminicidio, de 20 a 41 años. Y de darse agravió en el caso de asesinar a un hombre hablaríamos de 25 a 40 años y en el caso de las mujeres o aquellos que se auto-perciban como mujeres de 41 a 50 años.

Este es solo uno de los muchos otros variados privilegios que les otorga el sistema matriarcal a las mujeres como pensionarse antes que los hombres a pesar de tener un promedio de vida más alto, no tener que ir a la guerra a morir por el país, o las famosas leyes de cuotas que imponen un porcentaje mínimo de mujeres en entidades públicas y privadas.


[1] Instituto Colombiano de Medicina Legal y Ciencias Forenses (2016) “Revista forensis”. Recuperado de:

http://www.medicinalegal.gov.co/documents/20143/49526/Forensis+2016.+Datos+para+la+vida.pdf (p.110).

[2] Ley 1761 de 2015, Por la cual se crea el tipo penal de feminicidio como delito autónomo y se dictan otras disposiciones. (Rosa Elvira Cely). Recuperado de: http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=62278

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Es el editor general The Mises Report y el anfitrión del podcast de the Libercast's show.

1 comment

  1. jorge 17 enero, 2019 at 09:25 Responder

    gracias ale muy bueno tu post… me surge una duda. seria bueno contar con las estadistica de muertes de mujeres por su pareja, ya que este suele ser la principal discrepancia que surge cuando aparecen estos numeros …

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