El fascismo es hermano del socialismo

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En 1919, Benito Mussolini creó a los Fascios italianos de combate, lo que dio origen a la palabra fascista y que básicamente ejerce su autoridad mediante la violencia, defiende el militarismo, el nacionalismo, al control de todas las instituciones por parte del Estado y al proletariado contra los “explotadores” (contra la propiedad privada). Esta última tesis inspiró luego a Lenin y posteriormente a Mao. En todos los movimientos socialistas-comunistas se crean grupos fascistas. Recordemos que quien hizo un pacto de no agresión con Hitler, no fue precisamente Stalin, sino Winston Churchill, reconocida figura política antifascista.

De esta manera, tome nota y para siempre: un fascista es un ser que comulga con las ideas totalitarias de izquierda.

Respecto a la extrema derecha y la confusión que esto genera, se refiere a un término peyorativo usado por los socialistas para denigrar a los movimientos liberales y democráticos que promueven los derechos individuales y la propiedad privada, algo que a los socialistas les provoca un odio profundo, porque no se creen capaces de generar riqueza sino de robarla, toda la vida serán unos envidiosos. El uso de la retórica a su favor ha colocado en los medios de comunicación este error conceptual en las mentes incautas de los ciudadanos que lo repiten sin cesar.

La extrema derecha en suma se refiere al Anarcocapitalismo, filosofía política que opera con la ausencia total de Estado, con un sistema económico capitalista, respetuoso de la propiedad privada y dominio supremo del individuo por sobre todos los asuntos societales. Nada que ver con el fascismo ¿cierto? Es por ello que recomiendo siempre la necesaria formación en política en escuelas y educación media, para que de una buena vez se deje de satanizar a la verdadera derecha.

Juan Claudio Lechín en su libro Las Máscaras del Fascismo explica que el movimiento creado por Mussolini es una forma sistemática para apoderarse del poder, obteniendo control político, legislativo, militar y de los medios de comunicación que convierte al caudillo en una monarquía plebeya. El autor nos da un índice facho aplicable a cualquier nación para detectar las intenciones de los gobernantes supuestamente “democráticos”, veamos:

  • El caudillo fascista es mesiánico, carismático y de origen plebeyo.
  • El brazo del caudillo: el partido y el grupo de choque, sea paramilitar y/o militar (con alto componente lumpen y delincuencial).
  • La lengua del caudillo: la propaganda política.
  • La fe del caudillo: la existencia de una fantasiosa promesa política redentora.
  • El oído del caudillo: servicios de inteligencia represiva, espías y soplones.
  • El caudillo se embarca en la refundación de la patria y/o el cambio de nombre, la reforma constitucional y/o la suplantación constitucional y nuevos símbolos del Estado.
  • El caudillo emprende la destrucción de los actos eminentemente liberales (valores e instituciones).
  • El caudillo es antiliberal y antinorteamericano.
  • El caudillo consigue las siguientes igualdades políticas: Caudillo = Partido = Estado = Nación = Patria = Pueblo = Historia épica.
  • El pueblo adepto al caudillo: militante adhesión popular. Retorno a la servidumbre.
  • La perpetuación del caudillo en el poder: gobierno vitalicio, con o sin elecciones. Monarquía plebeya.
  • Valores medievales: coraje militar, arrojo, el prestigio de morir en combate, valores excesivamente viriles (machistas), señoriales y homofóbicos, arengar a la tropa en la forma de discurso de confrontación, luchar por un ideal santo, el hereje irreconciliable y muchos otros más.

Recordemos esta frase del mismo Mussolini:

En contra del individualismo, la concepción Fascista es por el Estado… El liberalismo negó al Estado en función de los intereses de individuos particulares; el Fascismo reafirma al Estado como la verdadera realidad del individuo.

Mussolini c.p. Giovanni Gentile en Fascism, 1932.

Por lo que hemos vivido en Latinoamérica los últimos años, ya sabemos que todo lo que toca el Estado lo pervierte, lo daña, lo aniquila y que el fascista es el gobierno opresor, no aquellos ciudadanos que creemos en la libertad y el dominio irrestricto de nuestras vidas.

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Lic. Filosofía. Analista político.
Conferencista internacional.
Defensora de los tres derechos fundamentales: vida, propiedad y libertad.

10 comments

  1. Rolando Núñez 21 febrero, 2019 at 12:13 Responder

    Por eso tengo tiempo hablando de Fasciosocialismo, en el caso del chavomadurismo venezolano. Una vez, incluso, usé el término en un programa de curso que presenté y me lo echó para atrás una militante activa del PSUV que no tenía ni las competencias ni la autoridad para ello pero como tampoco tenía un jefe serio hizo lo que le pareció…

    • Bas 22 febrero, 2019 at 15:47 Responder

      No es ‘fasciosocialismo’, es socialismo nacionalista. Eso es el fascismo, izquierda nacionalista. Pero las otras izquierdas, con su dominio de la propaganda, han convertido el término fascista en una especie de insulto generalizado que intentan hacer pasar como derechista. Todo lo contrario, es una rama del socialismo, del izquierdismo, la rama nacionalista.

  2. Moy 22 febrero, 2019 at 00:58 Responder

    Oh! Lo que es la ignorancia. De hecho el fascismo es un hijo del anarquismo. Mussolini no inventó el fascismo. Lo bueno que saben, que si no…

    • Bas 22 febrero, 2019 at 15:45 Responder

      El fascismo es una rama del socialismo, como lo es el anarquismo. El fascismo es la rama nacionalista del socialismo, la rama nacionalista de la izquierda. Hoy no lo comprendemos porque partidos como el socialista español se han travestido. Todas las ramas del socialismo, hasta Sorel como teórico y Mussolini como aplicador, pretendían abolir las naciones.
      La ERC, por poner un ejemplo, es un movimiento nacional socialista, es decir, fascista, y así se reconocía en los años treinta como bien ha señalado recientemente Federico Jiménez Losantos recordando que eran ‘camisas pardas’, lo cual es cierto.

  3. Bas 22 febrero, 2019 at 15:41 Responder

    Fascismo, por definición, es izquierda nacionalista, es socialismo nacionalista; su creador fue el pensador Georges Sorel.
    Los pensadores socialistas, hasta Sorel, pretendían eliminar las naciones por coherencia pues claramente no puede haber igualdad y unidad proletaria si hay naciones. Sorel afirma que el socialismo debe dejar de pretender ser coherente y utilizar la demagogia, y que no hay mejor demagogia que el nacionalismo.
    Por otra parte, la I GM deja en evidencia a las fuerzas socialistas pues terminaron participando del nacionalismo y en la guerra.

    Mussolini, lector de Sorel, lleva a la práctica esas ideas y él mismo señala que la I GM ha echado por tierra esa utopía; también aclara, tras el Manifiesto de Verona;
    «nuestros programas [del fascismo] son definitivamente iguales a nuestras ideas revolucionarias y ellas pertenecen a lo que en régimen democrático se llama “izquierda”; nuestras instituciones son un resultado directo de nuestros programas y nuestro ideal es el Estado de Trabajo. En este caso no puede haber duda: nosotros somos la clase trabajadora en lucha por la vida y la muerte, contra el capitalismo».

    Es decir, el fascismo, como el propio Mussolini expresa, es «izquierda» y «anticapitalista».
    No finaliza ahí. Hitler lleva a la práctica la misma ideología, por más que ella se la denomine nazi, es la misma moneda. El propio Hitler en sus discursos se declara marxista, e insiste en la misma idea de Sorel: afirma públicamente que socialismo y nacionalismo por separado fracasarán, y que triunfarán unidos; llega a declararse «auténtico realizador del marxismo». Por supuesto, los estatutos del Partido Nacional Socialista Alemán eran marxistas. En la práctica también está claro el socialismo, y la política económica practicada por los nazis sería envidia de los socialistas actuales: mega gasto del Estado, megalómanas obras públicas, control de precios, regulación entusiasta de la economía, banca nacionalizada, potentes empresas públicas… Y por si queda alguna duda, el economista de cabecera del izquierdismo, Maynard Keynes, envía a Hitler una carta elogiándole su política económica.

    Luego en España son fascistas, por definición, la ERC, la CUP, la ETA, el BNG, las Mareas, etc. pues todos ellos son izquierda nacionalista. Y dada la inclinación manifiesta de Podemos, y hasta del Psoe, creo que también estos son movimientos fascistas; el PSC sin duda.

  4. Gianarlo 6 abril, 2019 at 19:50 Responder

    Algo no me queda claro, von Mises en su libro “La acción humana” Capitulo 11 “Problemas epistemológicos
    que suscitan las ciencias de la acción humana ” prácticamente deja por sentado que el fascismo es de derecha:
    “La circunstancia de que resulte o no oportuno plasmar determinados tipos ideales depende exclusivamente del modo de comprensión que se persiga. Hoy en día es frecuente recurrir a dos conocidos tipos ideales: el integrado por los partidos de izquierda (progresistas) y el de los partidos de DERECHA (FASCISTAS). Entre los primeros inclúyense las democracias occidentales, algunas de las dictaduras iberoamericanas y el bolchevismo ruso; el segundo grupo lo forman el fascismo italiano y el nazismo alemán. Tal clasificación es fruto de un cierto modo de
    comprensión. Otra forma de ver las cosas prefiere contrastar la democracia y la dictadura. En tal caso, el bolchevismo ruso, el fascismo italiano y el nazismo alemán pertenecen al tipo ideal de régimen dictatorial, mientras los sistemas occidentales de gobierno corresponden al tipo ideal democrático.” (mayúsculas mías).

    ¿Qué estoy dejando pasar?

    • Albert Rodríguez 3 julio, 2020 at 11:14 Responder

      Tal vez sea una contradicción, pero de todos modos, la conclusión del tema es que el fascismo es una forma de colectivismo y totalitarismo nacionalista.

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