El eterno desbarrancadero.

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Seré duro con todo el mundo, porque ya estoy hasta la madre y realmente molesto con esta situación y considero que ha llegado al punto en la cual ya puedo considerarla rayando en lo supremamente patético. Pero la realidad, es que ya no puede hacerse más por un hecho que salta a la vista y que puede desagradarle a muchos, pero que es una verdad dura que debe de aceptarse: que el libertarismo y los valores conservadores son irreconciliables por más que intenten encajarlos a las bravas: lo digo yo teniendo convicciones conservadoras, y siendo yo mismo alguien que repudia con todo su ser toda idea de igualitarismo, justicia social, tolerancia y progresismo, cosas que están tan en boga últimamente entre la masa estúpida de pelmazos útiles a la izquierda. Y de esos abundan en el libertarismo, esos mismos “hedonistas racionales” que sencillamente creen que con florecitas, que predicando paz, respeto e inclusión pueden construir una sociedad libre, como si la libertad fuera desenfreno hedonista sin ningún control, como si fuera pasar por encima de valores y principios inamovibles de muchos individuos que no comparten su degenerada visión de lo que es la libertad. Muchos han de pensar que es el ritmo de los tiempos, que es obligatorio ser inclusivo con las minorías, que no hay que ser ni machista, ni homofóbico, racista o xenofóbico. Al carajo con eso maldita sea, las cosas tal y como son, y las cosas hay que decirlas con crudeza: no hay lógica o sentido con congraciarse con una elite intelectual de niños mimados podridos que se ofenden con la mierda que existe en este mundo. No, no puedes esconder tu cabeza en un hueco para no negarte a ver la realidad: el mundo es cruel, es injusto y es despiadado y debes de afrontarlo.

No soy el director de Mises Colombia, y no puedo definir su línea editorial: es el director quien marca la pauta. Y su intencionalidad es obvia: ganar controversia haciendo leño del árbol caído del conservadurismo. Pero no sabe que la realidad está en que el conservadurismo es dominante en Colombia cultural y socialmente, y que la dinámica que marca en este momento es que el conservadurismo cultural, social y político ha estado marcando la tendencia global y es algo que no puede ignorarse o desdeñarse. Es un grave error que se niega y se seguirá negando a reconocer aunque lo tenga enfrente, aunque sea demasiado evidente, es… sencillamente inevitable. La hegemonía cultural de la izquierda está empezando a resquebrajarse y con ello sus valores de igualdad y tolerancia, e incluso las minorías que dice defender y representar han empezado a repudiarla y a alejarse de la etiqueta de la izquierda. Sin embargo, como si fuera cosa de su propia natural obstinación, la dirección de Mises Colombia ha tomado el rumbo equivocado para ganarse a la población más joven… joven, sí, claro: pero a la vez improductiva, estúpida y alienada por toda la casta de la izquierda marxista que la ha intoxicado con su anticapitalismo recalcitrante y obvio, por su repudio a la tradición, a la cultura, a la herencia de nuestro pasado que no puede negarse… vamos, hay que decirlo de una vez: a los mismos valores decadentes heredados de la ilustración. Sin embargo, no se puede criticar jamás a la izquierda libertaria bien pensante, que encubre su veneno toxico con la defensa de “su libertad” y “su capitalismo”. Bien pueden decirlo, todos estamos hartos de esta espiral toxica de peleas, de provocaciones, de indirectas y de artículos patéticos que solo inflan más los egos de parte y parte, mientras que los verdaderos chicos grandes siguen con sus peleas por el poder. ¿No están hartos como yo de tan patética situación? Pues la realidad, salta a la vista.

No nos mintamos: nadie leerá estas palabras, nadie hará caso de mis regaños, seré como san Juan Bautista predicando en el desierto. Todos seguiremos jalando hacia un lado, como siempre, al liberal siempre le ha faltado sentido de unidad y de cohesión con sus semejantes, y es esa naturaleza tan individualista la que siempre lo orientará al fracaso y al ostracismo. Si podemos hablar de las ideas más bonitas, de una sociedad libre… pero ¿Qué importa si la gente del común, el vulgo no nos entiende? Es la ironía del asunto en la que veo como cada quien vela por su interés natural y egoísta, pero quiere imponerse sobre el otro y su interés natural y egoísta… al menos en ese sentido nos falta la mentalidad de manada bruta e irracional que tiene la izquierda y el conservadurismo más rancio que han dominado el poder en este país desde hace ya bastante tiempo. Nos llenamos la boca hablando de libertad, pero luego nos olvidamos de la misma cuando sencillamente deseamos imponer los valores repudiables del laicismo, de la tolerancia, de la igualdad, de toda esa podredumbre que nos tiene hasta la coronilla de la saciedad. Que debemos de ser tolerantes e inclusivos con los degenerados, que debemos ser compasivos con las bestias, que no debemos de someter a las mujeres a tratos degradantes, que debemos de respetar las creencias de otros, que indios y negros deben de ser tratados como iguales, al demonio, al carajo con toda esa retórica de florecitas y guirnaldas. No. No y no. Ya basta.

Hay que reconocer que el libertarismo también habla de tolerancia y de respeto, pero no comparto esos valores de tolerancia y respeto. No. No se puede ser libertario si se pretende defender de manera monolítica los valores que han construido y establecido esta sociedad. No se puede ser libertario si pretenden pasar por encima de la vida de un no-nacido. No se puede ser libertario si desean imponer su visión secularizada del mundo a la fuerza, solo porque desprecian profundamente la fe cristiana. Sencillamente, señores… es incompatible. O se es libertario, o se es conservador, y no se pueden ser ambas cosas.

Por mi parte… es difícil que me encasillen en etiquetas: las aborrezco. Deseo ser libre, pero aprecio mi vida privada. Creo en una sociedad libre, sí, pero libre de manera espontánea, no a través de planificaciones perfectas que buscan muchos utopistas de la tolerancia y de la igualdad, cosa que sobra en el libertarismo. Pareceré a veces un conservador autoritario e irracional, pero la verdad es distinta: solo sigo mis convicciones. Mis proyectos, mis propósitos son primero y no puedo seguir predicando en el desierto, mientras veo como siguen con el mismo insensato círculo vicioso de siempre. Y mientras tanto, veo como desdeñan la realidad mientras se encumbran en torres de marfil alejadas de nuestras realidades y necesidades, al menos la izquierda es astuta y las aprovecha en su favor político pero se ve que ahora último las pasamos por alto. Muchos ya han pasado por esta misma desilusión: ya han saltado a la derecha alternativa, otros simplemente saltaron al reaccionarismo tradicionalista al ver la realidad que he visto.

No puede negarse lo evidente. Que los valores conservadores, que la defensa de la vida, de la tradición y de la familia son incompatibles con los valores del capitalismo y de la libertad. Esto no les gustará a muchos, pero es una verdad… y las verdades duelen como puños. No lo digo o expreso yo mismo, lo dicen muchos autores conservadores como Chesterton por ejemplo. Que no guste y que intenten sintetizar a partir de ese intento ideológico llamado “paleolibertarismo” de Rothbard, Rockwell y asociados (e incluso Bastos) que no es más que un intento desastroso de conciliar las ideas libertarias con la Old Right americana, es cosa de cada quien pero eso no cambia la verdad que hay ante sus ojos. Que lo único que hay frente a nosotros es ese desbarrancadero oscuro, vacío y frio al cual nos dirigiremos tarde que temprano, y al cual al final con cantos de igualdad y tolerancia nos arrastran una gran cantidad de “bien pensantes”, “correctos” y “tolerantes” libertarios.

Editor y colaborador Mises Colombia | + posts

"Historiador autodidacta, bloguero, colaborador y miembro fundador de Mises Colombia. Suele ser critico con los nuevos movimientos progresistas, anarcocapitalista por convicción pero realista politicamente, tiene afinidad por el conservadurismo pero reconoce que hay que dar un viraje al mismo en America Latina. Actualmente cursa gastronomía en la Universidad Santiago de Cali y hace parte del grupo de investigación en administración de la facultad de ciencias económicas y administrativas de esta misma universidad"

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