“El Estado es inútil y los impuestos son un robo”: sepa lo que pensamos los libertarios

1
641

“¿Cansado de pagar impuestos? ¿Enojado de la política? ¿Nadie te representa? ¿Insatisfecho con la prestación de servicios públicos? ¿Crees que el Estado no debería entrometerse en tu bolsillo, tampoco en lo que haces en tu vida privada, desde que no agredas a nadie? Tal vez usted sea un libertario o un anarcocapitalista. El escenario de crisis económica, política e institucional experimentado por países que se han movido a la izquierda en los últimos años y que dio lugar a otra década perdida se convirtió en un ambiente fructífero para esta ideología.

También conocida como anarquismo de libre mercado, el libertarismo es la filosofía política que promueve el voluntarismo en detrimento de la coerción. Esto incluye la eliminación del Estado. Como definió Max Weber, el Estado es el ente que, dentro de determinado territorio, tiene el monopolio del uso legítimo de la fuerza. Esto significa que el empleo de coerción y de violencia es función de competencia exclusiva de ciertos agentes que se invierte de poder desde el Estado. Los libertarios niegan que el Estado deba tener legitimidad para el uso de la fuerza.

Además, ellos defienden la protección de la soberanía del individuo por intermedio de la propiedad privada, teniendo sus derechos sobre la autoprotección inviolables y completamente resguardados.”

Según los libertarios todos los servicios públicos-como educación, salud, justicia e infraestructura- serían prestados por el mercado. No se trata, sin embargo, de ausencia de reglas y normas. La sociedad sin Estado no significa ausencia de estructura organizacional. La gobernanza existiría, pero sería privada y voluntaria, con los individuos en concordar previamente en someterse a todas las normas presentes en aquel lugar.

El Internet y el trabajo de diversas organizaciones internacionales, como el Instituto Mises, La Fundación para la Educación Económica, Mises Report y el Instituto Mises Brasil , juegan un papel decisivo en la difusión de estas ideas. Hay diversos grupos de estudiantes que se reúnen para discutir ideas libertarias en todos los lugares del mundo.

“Los políticos se adhieren al “impuesto es el robo”

Una evidencia de que la influencia del libertarismo está ganando peso es el acento de agentes políticos, aunque de forma incipiente. En marzo de este año, por ejemplo, durante un discurso en la Tribuna de la Cámara de Diputados sobre el pacto federativo, el diputado federal Gilson Marques, del NUEVO-SC, pronunció jerga común entre los libertarios: afirmó que “la población es víctima” ya que “el impuesto es un robo”.

Aunque no ha hecho declaración semejante, el presidente Jair Bolsonaro sigue al Instituto Rothbard en su cuenta en Twitter. La organización declara en su sitio que busca la “diseminación de la Escuela Austriaca de economía y del libertarianismo”.

Ya los miembros del Congreso James Mitraud (Nuevo – MG), Filipe Barros (PSL-PR), Carlos Jordi (PSL- RJ) y Paula Belmonte (Ciudadanía – DF) están actualmente llevando a cabo estudios de postgrado en la escuela austriaca organizado por el Instituto Mises Brasil. En la misma clase aún constan los diputados estatales Rodrigo Valadares (PTB – SE) y Giuseppe Riesgo (Novo – RS). Eduardo Bolsonaro (PSL-SP) fue alumno en la clase pasada – sólo falta presentar el TCC para concluir el curso.”

“¿Cuál es el sentido de llamar al impuesto de robo?

Según Pinheiro, la cuestión del impuesto es o no robo es un tema filosóficamente rico y válido, por llevar a la reflexión sobre las instituciones e intuiciones morales. Al final, ¿qué distingue al Estado, que quita la propiedad de las personas a la fuerza, por medio de tributos, de pandillas de criminales?

Para él, sin embargo, los ancaps fallan al querer extraer una consecuencia política y social de esa idea. “Sí, es robo, pero tratar de sacar una conclusión social política y moral de eso es un error. El robo practicado por un Estado Democrático de Derecho es una acción muy distinta del robo practicado por una banda de bandidos que asaltan a las personas indiscriminadamente. Es previsible, organizado y aplica reglas que, en alguna medida, cumplen un ideal de justicia de aquella sociedad. Y es democrático: todos nosotros que estamos sujetos a él tenemos la capacidad de influir de alguna manera, aunque de forma limitada, los rumbos y las decisiones que esa organización toma “, explica.

“Los ancaps rechazan cualquier idea de impuesto, aunque se comprobara que el cobro del 0,5% de impuesto tendría un efecto social enorme, salvaría a las personas de la muerte, la sociedad sería más eficiente, e incluso si hubiera una generación de efectos sociales positivos” , dice. “Ellos serían contra en este caso porque, en su visión, la justicia viene antes del bienestar humano y de la sociedad humana”.

Author profile
Giselle Rockefeller

Es australiana, estudió Relaciones Internacionales. Actualmente vive en los Estados Unidos y se desempeña como periodista de Mises Report.

1 comment

  1. Boris Javier Barrera 19 julio, 2019 at 18:23 Responder

    Por definición el Libertarismo no es una doctrina que quiera eliminar el papel del estado o el monopolio del uso de la fuerza. El Libertarismo promueve la libertad y el derecho al individualismo y el libre mercado en su forma mas pura. Los libertarios pueden ser minarquistas, que propendemos por un estado pequeño, que vele por el cumplimiento de los contratos y por la protección de la vida, honra y bienes de los ciudadanos; y los Anarco-capitalistas que si defienden la idea de una sociedad sin estado, tal vez dirigida por las confederaciones de agremiaciones, etc… personalmente creo que el anarco-capitalismo cae en demasiados vacíos cuando se enfrenta a la realidad. El modelo minarquista en cambio, tiene sus raíces en el liberalismo clásico, y es una corriente muy fuerte en oposición a keynesianos, estatistas y socialistas.

Leave a reply

Ir a la barra de herramientas