Hugo Balderrama febrero 13, 2019

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Edward Pentin, periodista católico de Radio Vaticana y Agencia de Noticas Zenit, en su libro el “El Sínodo Manipulado” explica muy bien el proceso que permitió a Jorge Mario Bergolio ocupar la Silla de San Pedro en el Vaticano.

“El año 2005, el cardenal Ratzinger lideró la primera ronda de votación con 47 votos, seguido de Bergolio con 10. En la segunda el alemán obtuvo 65 y el argentino 35. En la tercera ronda Ratzinger quedó cerca de los dos tercios. Para la cuarta ronda Bergolio desistió y Ratzinger fue elegido como Benedicto XVI. Desde entonces cardenales como Godfried Danneels se dedicaron a conspirar contra Benedicto XVI. Fue acusado de Nazi solo por su defensa solida de la fe católica y sus críticas al relativismo. La presión fue tanta que un anciano y agotado Ratzinger el 28 de febrero del 2013 renunció y asumió el título de “papa emérito”. Semanas después Bergolio lograba su cometido y se convertía en Francisco.

Según Pentin: “Los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI fueron una larga pausa para el ala progresista de la iglesia católica, pero con Francisco la pausa terminó”. Por ejemplo, el 12 de septiembre de 2013, Francisco recibió a Gustavo Gutiérrez, fundador de la teología de la liberación. La teología de la liberación es un bodrio inventado por curas marxistas allá por la década de los 60s que con Francisco volvió a tener plena vigencia.

No debería sorprendernos la simpatía de Bergolio por la teología de la liberación. Durante sus años de seminarista era la corriente de moda en todos los seminarios latinoamericanos. Fueron los años de la revolución cubana, de los sacerdotes “obreros” franceses y los curas “villeros” latinoamericanos. Curas que iban a vivir su experiencia “evangélica” en las villas miseria de Buenos Aires y las favelas de Rio de Janeiro. Claro que nunca evangelizaban, solo se dedicaban a repetir los dogmas socialistas.

Pero el frente económico no es la única infiltración marxista al interior de la iglesia católica. “El Sínodo Extraordinario de la Familia” fue un laboratorio de prueba para probar la aceptación por parte de la iglesia de los nuevos dogmas de la ideología de género. Por ejemplo, Lorenso Baldissieri, cardenal y representante del ala progresista, manifestó: “Sin considerar las problemáticas morales de las parejas homosexuales, se toma en cuenta que el apoyo y hasta el sacrificio pueden ser buenas para la vida en pareja de las personas del mismo sexo”. Obviamente, y siguiendo la estrategia de Saul Alinsky, las propuestas más radicales se presentarían una vez que ciertos dogmas se hayan flexibilizado, por ejemplo, la comunión a los divorciados. Si se cambió un principio para hacerlo más aceptable a los tiempos modernos ¿Por qué no cambiar también los otros, total todas las sociedades están reconociendo los “derechos de los homosexuales”?

Los ataques de Francisco contra la iglesia parecen no tener fin. El 4 de febrero pasado, Francisco se reunió con el Imán Sheikh Ahmed al Tayeb. El encuentro concluyó con un beso que fue motivo de memes y burlas, pero el documento firmado es para tomarlo muy seriamente. Bergolio parece estar cumpliendo el sueño de la ONU de borrar todas las diferencias religiosas y caer en un “ecumenismo” de la más baja estofa. Se pretende “borrar” todas las diferencias, fortalecer las “buenas relaciones” entre oriente y occidente y llamo “hermano” a la máxima autoridad religiosa de Emiratos Árabes Unidos.

Para otro gran católico, Roberto de Mattei, el ataque a la iglesia es, en el fondo, una estocada contra la civilización occidental. El respeto a los padres, el amor al trabajo, el cumplimiento de los contratos y el valor de la vida desde la concepción son valores cristianos que sostienen a occidente. La izquierda sabe muy bien que si destruyes el cristianismo, destruyes la civilización. Roberto de Mattei cree, y yo lo secundo, que Francisco representa una herida abierta al interior de la iglesia.

Si bien soy presbiteriano, tengo mucha admiración por la iglesia católica romana. Yo creo que todos los que amamos occidente y la libertad debemos unirnos en la defensa de la institución que, le moleste a quien le moleste, es la gran constructora de nuestra civilización.

Hugo Balderrama

Es economista, máster en Administración de Empresas y Phd. en Economía. 

4 pensamientos a “El “Che” Francisco, un gran enemigo de occidente

  1. Pura verborrea que incita al odio. Todos somos hermanos indiferente su credo, raza y creencias; la religión, a lo largo de la historia, no es más que una herramienta de manipulación de masas, para mantener emperadores, reyes y hoy día, políticos corruptos, tan corrupta como las mismas iglesias.

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