Mises Report

Capitalismo vs imperialismo

El capitalismo y el imperialismo: dos filosofías diametralmente opuestas.

Constantemente en Latinoamérica encontramos reflexiones de lideres de izquierda que, sin el mas mínimo reflejo de vergüenza, hablan del imperialismo y el capitalismo como si se tratase pues de lo mismo.

Agregan, a ese discurso con tufillo de superioridad moral e intelectual, al neoliberalismo -otro elemento que, técnicamente hablando, dista bastante del libre mercado-: la receta perfecta para cautivar adeptos; una invitación a generar un odio de clases que sustenta el -en muchos casos- válido grito de desespero de personas en estado de vulnerabilidad económica y donde el libre mercado, EE.UU. o cualquier otro enemigo imaginario es la causa del fracaso socioeconómico y no las fallidas políticas estatistas.

 

Si bien, reitero, es el pan del día a día escuchar a líderes de opinión con sus discursos anacrónicos y anquilosados donde el capitalismo viene siendo igual, o por lo menos se encuentra intrínsecamente ligado, al imperialismo; la realidad es que filosófica y moralmente hablando se repelen: pues mientras el primero parte del libre albedrío de los involucrados, el segundo se fundamenta en la coacción.

 

El capitalismo surge en el siglo XVIII sustituyendo así al feudalismo. Si bien no es inventado por alguien, pues es la misma dinámica de la sociedad la que lo origina, podemos encontrar en Adam Smith con su libro La riqueza de las naciones, el primer texto económico que describe, entre otros, el “consumer capitalism”.

El capitalismo, entonces, requiere como elemento fundamental la libre cooperación de las partes involucradas. Su filosofía se basa en el libre intercambio de bienes y servicios entre individuos: de manera voluntaria, bajo el imperio de la ley y en un sistema de derechos de propiedad privada.

 

En contraste, el imperialismo surge de una relación de explotación donde un grupo privilegiado de individuos de una parte del mundo, respaldado bajo un poder político y militar, tiene la capacidad de extraer recursos desmerecidos de otro grupo de individuos en otra parte del mundo. Las relaciones, por consiguiente, son involuntarias.

Holanda, con la Dutch East India Company, y su explotación a lo que hoy en día es Indonesia o Inglaterra, con la British East India Company, por mas de 150 años con India, son un claro ejemplo de un grupo privilegiado de personas que cuentan con el respaldo militar de una nación. Por lo tanto, si bien es cierto que en dichos eventos hay compañías que generan utilidades a través de estos negocios, las mismas no surgen debido a la libre competencia ni al intercambio voluntario, sino a la coacción ejercida a través del monopolio de la fuerza (en palabras de Max Weber) del Estado que respalda a dichas compañías.

 

En conclusión y como consecuencia lógica, entre más alto sea el grado de capitalismo, más bajo debe de ser el del imperialismo y viceversa. El capitalismo y el imperialismo son, por lo tanto, excluyentes y no concurrentes, como varios tratan de insinuar.