El capitalismo de amigos no debería ser confundido con el auténtico capitalismo

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Es sólo mediante la introducción de más capitalismo, con mercados libres de toda interferencia corruptora, que el amiguismo se verá disminuido.

Yo estaba en una clase de inglés en el colegio, cuando por primera vez aprendí qué tan distorsionado había llegado a ser el debate de siglos acerca del capitalismo. Mientras daba una charla acerca de la novela clásica de Joseph Conrad, Hearth of Darkness [El Corazón de las Tinieblas], mi maestro, un hombre irascible cuyo progresismo dogmático lograba que las clases fueran poco más que incómodas, alegó que los efectos brutales del colonialismo descrito en el libro, eran causados por el “capitalismo.”

Sí, pensé en mi voz sarcástica, nada podía encapsular mejor al libre mercado que una expedición dirigida por el gobierno para expropiar la propiedad de sus dueños legítimos y transferirla a empresas subsidiadas por los contribuyentes.

Por supuesto, mi maestro simplemente estaba siguiendo los pasos de muchos otros que desafortunadamente confunden lo que a menudo se llama “el capitalismo de los amigotes” con lo que es el capitalismo como tal (“crony capitalism” with capitalism proper). Mientras que el último sistema respeta la propiedad privada de los individuos que compran y venden libremente en un mercado sin ataduras, el primero le otorga privilegios a ciertos individuos y empresas, usualmente en detrimento de todos los demás. Es este el sistema que hizo que surgiera la colonización cruel y despiadada de África en el siglo XIX.

En el grado en que las empresas dejen de involucrarse en transacciones pacíficas y voluntarias y, en vez de ello, utilicen la coacción estatal para obtener ganancias con la explotación de los pobres y desvalidos, eso no puede apropiadamente ser llamado “capitalismo.” De hecho, a menudo es indistinguible de formas históricas de feudalismo, fascismo y socialismo.

Que un error de simple categorización sea hecho por un lego es decepcionante, aunque no sorprendente. Que sea hecho por un economista profesional, como Yanis Varoufakis de la Universidad de Atenas, refleja qué tan profundamente corre la confusión. En un artículo reciente seleccionado (recent article) de su libro (book) publicado hace poco, Varoufakis nos brinda tal vez la caricatura más risiblemente simplista del capitalismo que se haya dado hasta la fecha.

DEJEN DE CULPAR AL CAPITALISMO

En mucho, al igual que mi antiguo profesor de inglés, Varoufakis parece definir al capitalismo como una relación simbiótica entre gobierno y empresarios ambiciosos, quienes usan el poder coercitivo del Estado para promover sus propios intereses. Para demostrar que tal es el tipo de capitalismo que ha dominado la sociedad occidental en siglos recientes, él plantea que “regresemos por un momento al inicio de las sociedades de mercado –al momento en que los siervos fueran expulsados de sus tierras ancestrales.”

Varoufakis hace un recuento de cómo los reyes y sus ejércitos aplastaron rebeliones de campesinos y que, a instancias de las nuevas clases capitalistas, los removieron obligadamente de sus tierras, inaugurando de esa manera un nuevo orden social en donde los pobres fueron relegados a tugurios en las grandes ciudades. “Y ¿cómo piensa usted que fue mantenido el nuevo orden, la sociedad de mercado subyacente?,” pregunta Varoufakis. “Para ponerlo en términos sencillos, la riqueza privada fue construida y mantenida respaldada por la violencia promovida por el estado.”

La descripción de Varoufakis del final de feudalismo y su reemplazo por el capitalismo es dudosa, para decir lo menos. Hay muchas razones (many reasons) por las que colapsó el sistema feudal: guerra, levantamientos políticos y un aumento generalizado del comercio, sucediendo todos ellos en el curso de los siglos.

Por supuesto que es cierto que los aristócratas en Inglaterra desalojaron a los siervos de sus tierras, a menudo con la asistencia del estado; pero eso no fue una causa que diera lugar al capitalismo, sino, más bien, una consecuencia del desarrollo capitalista, cuando fuerzas dinámicas del mercado hicieron que fuera menos ventajoso mantener un sistema de servidumbre. No fue por el poder de las clases terratenientes que evolucionó el capitalismo; es simplemente que el capitalismo brindó nuevas oportunidades para que los amigotes políticamente conectados corrompieran un sistema político que ya era corrupto.

LO QUE LOS CRÍTICOS FALLAN EN COMPRENDER

Es este punto vital el que muchos críticos del mercado libre fallan en comprender. Ellos mantienen (They argue) que los ricos tienen y que siempre utilizarán el poder del estado en su ventaja propia y, por tanto, que el capitalismo es inherentemente corrupto y debe ser abolido.

Están intentado botar el agua de la bañadera del bebé, con todo y bebé adentro. En efecto, el amiguismo existía antes del capitalismo (cronyism existed before capitalism) y, una vez que el capitalismo se desarrolló, el amiguismo se alimentó del éxito del capitalismo, tal como lo hace en la actualidad. Y es sólo mediante la introducción de más capitalismo, con mercados libres de toda interferencia corruptora, que el amiguismo se verá disminuido.


Traducción por Jorge Corrales.  NOTA DEL TRADUCTOR: Para utilizar los ligámenes de las fuentes del artículo, entre paréntesis, con letra en roja y subrayada, si es de su interés puede verlo en https://fee.org/…/cronyism-feeds-on-the-success-of-capital…/

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