Algunas personas son gay

Discriminar homosexuales perjudica los negocios

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Discriminar permite proveer información para premiar o castigar tanto a empresarios como consumidores.

Ahora más que nunca, los consumidores realizan elecciones basados en valores esenciales: ¿esta institución preserva el medio ambiente? ¿Trata bien a sus obreros? ¿Apoya las causas políticas correctas? Para discriminar, los consumidores necesitan responder a esas y otras preguntas… de otro modo: necesitan información.

La legislación anti-discriminación perjudica el mercado

En el caso de los homosexuales, los consumidores necesitan saber quién apoya la inclusión y quién la exclusión.

Evitar, mediante legislación “anti-discriminación”, que el consumidor obtenga esa información es castigarlo para que no pueda hacer las elecciones que él considere correctas. También, esas leyes le impiden al empresario esforzarse para comprometerse con los valores de su comunidad.

Un Mercado que permita discriminar (incluso de forma ofensiva y exclusiva), permite que quienes piensen de manera amplia sean recompensados con más dinero, en vez de que quienes solo se dedican a satisfacer las necesidades de una minoría. De esta manera, el mercado le da un empujón a los individuos para que sean tolerantes y tengan actitudes inclusivas: el dinero es más persuasivo que la legislación.

La discriminación es una espada de doble filo para los Paleolibertarios

La discriminación puede ser usada por “B” en contra de “A” y “A” puede usar la discriminación en contra de “B”.

Ambas actitudes son necesarias y cumplen una función social importante, ya que representan una manera pacífica de otorgar premios a quienes pongan de lado sesgos en favor de toma de decisiones inclusivas.

Si soy católico y quiero apoyar negocios pro-católicos, necesito saber cuáles empresas apoyan y no apoyan; lo mismo pasa si soy musulmán o ateo. Si la legislación prohíbe que los negocios se nieguen a contratar discriminando por raza, religión o cualquier otra categoría, ¿cómo sabré cuáles negocios apoyar con mi dinero y cuáles no? Precisamente eso es lo que ocurre cuando una empresa discrimina homosexuales o prostitutas: ellos no querrían comprarle ni hacer negocios con este tipo de comercios. Declinar de comprarles es una pequeña protesta y se siente estupendo. Aquellos que les guste discriminar a personas solo porque optan por estilos de vida alternativos, deben tener estos detalles en cuenta si quieren ver su negocio prosperar en lugares que no comparten iguales principios morales.

El comercio tiende a premiar la inclusión y la mente abierta.

La devoción tribal, étnica, la intolerancia religiosa y los prejuicios irracionales perjudican los negocios. Como ya deben saber, los comerciantes siempre encuentran enemigos entre obtusos líderes tribales (tanto ahora como hace siglos), precisamente porque el comercio tiende a romper las barreras entre grupos.

El mercado une a desconocidos

La tendencia irremediable que tiene el Mercado es unir lazos entre desconocidos, derribar prejuicios, persuadir personas sobre los beneficios de la cooperación social sin importar raza, credo, sexo, género y cualquier otra etiqueta arbitraria. El mercado siempre recompensa a quienes ponen los prejuicios a un lado y buscan ganancias a través del comercio.

El propio Ludwig von Mises, judío y víctima de la discriminación durante toda su vida, explicó que el objetivo de los Nazis era atacar al mercado porque no conoce raza, religión o nacionalidad.

“Muchas décadas de intensa propaganda antisemítica” escribió Mises en 1944, “no tuvieron éxito en prevenir a los Arios de comprar en tiendas de judíos y otros servicios proveídos por estos.” Estos fracasos llevaron a los nazis a conquistar el Estado para imponer su racismo, lo cual produjo confiscaciones de propiedades a todo lo que perteneciera a judíos.

Así que después de leer todo esto, la mejor esperanza para promover derechos universales y una cultura de tolerancia es la economía de mercado libre. El mercado es el arma más poderosa jamás diseñada para acabar con los prejuicios.

Cabe recordar que el mercado no necesita ninguna legislación “antidiscriminación” para funcionar adecuadamente.

Es mejor dejar esta discriminación que ocurra en el Mercado donde las opciones abundan, que tratar de imponerlo desde la política donde la coerción es el pan de cada día.


Basado en el artículo de Jeffrey A. Tucker, haz clic aquí para leer.

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Vladimir Gutiérrez Fernández, es Economista de la universidad Santo Tomás de la ciudad de Bucaramanga, especialista en Gerencia de Exportaciones, diplomado en Mercado de Capitales, certificado como Auditor de Calidad, actualmente se desempeña como emprendedor y es docente en la universidad UNICIENCIA de la misma ciudad.

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