Designated Survivor: propaganda y discurso de odio en Netflix

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En el artículo sobre el boicot al estado de Georgia debido a su ley pro vida, lo invité a hacer un boicot contra estas empresas abortistas. Una de esas empresas, es Netflix, en la cual, hasta hace poco, tenía una cuenta. Decidí eliminar mi cuenta definitivamente hace unos días, después de ver la tercera temporada de una serie llamada Designated Survivor.

¿Qué les puedo decir sobre esta serie? En sus primeras dos temporadas era la típica producción de la industria del entretenimiento estadounidense, tenía una dosis regular de progresismo, lo normal. A pesar de esto, era una serie buena (no al nivel House of Cards) que servía para pasar el rato.

Designated Survivor trata de un secretario de viviendo o algo así (no recuerdo), que queda como prosidente de Estados Unidos porque todos mueren en un atentado terrorista que tiene lugar en el capitolio. La serie te lleva por una serie de conspiraciones, tensiones políticas y situaciones similares que, podríamos considerar normales para la temática de la serie.

Como dije antes, en sus primeras temporadas tenía la dosis normal de progresismo. Tom Kirkman, es decir, el protagonista, es la típica imagen que al mainstram de EEUU le gusta darnos respecto a los demócratas.

Todo cambió cuando la tercera temporada llegó. En esta, Netflix nos bombardea con progresismo y lleva a otro nivel de descaro el discurso de odio progresista anti cristianos, republicanos, conservadores, hombres blancos y básicamente cualquier persona «privilegiada», «no oprimida» y que no sea de izquierda.

En esta temporada, nos presentan a una «cuñada» de Tom Kirkman. Empieza siendo un personaje extra, pero, al final de la serie, esta «cuñada» se vuelve parte importante del reparto. Tendremos más de esa asquerosidad en la siguiente temporada. Bueno, tendremos es mucha gente, tendrán porque yo ya no usaré Netflix nunca más. En partes de la serie, nos muestran los problemas de las minorías al estilo de Televisa (los mexicanos entenderán), como si de un comercial de bajo presupuesto se tratara.

En una parte de la serie se hace referencia a que el candidato republicano busca el voto de «la gente despreciable, la cual a veces nos gustaría que no existieran». Es decir, todo lo que no tenga un transtorno es malo, se ataca a los protestantes como si fuesen la peor escoria y, básicamente se hace alusión a que la Amércia cristiana está mal y debe desaparecer, mientras que la América que no es América, debe existir como la única con validez. Nos hacen pequeños guiños, como el hecho de que nos dicen como debería pensar un conservador (como un demócrata, según ellos) y nos dan a entender que, prácticamente todo Estados Unidos es demócrata. Sólo un pequeño puñado de pueblerinos conspiranóicos, son republicanos.

Durante toda la temporada, se desarrolla la malvada conspiración blanco/protestante/republicana para exterminar a los negros y demás minorías mediante un arma biológica y así controlar la demografía, lo que, llevaría al partido a tener más votos a futuro. Como si solo los blancos votaran por republicanos…

En la realidad es todo lo contrario, son los demócratas los que alteran la demografía para ganar votos.

 

Esto ya da mucho asco, cierra tu cuenta de Netflix.

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Corresponsal de The Mises Report en México.

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