¿Qué es o debería ser la ley?

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Parece que el presidente esta frustrado con el congreso. ¿Qué tipo de legislatura es esta, pregunta, que no consigue llevar a cabo inmediatamente la libertad del ejecutivo? El ejecutivo ha estado usando un acercamiento ligeramente distinto últimamente: emplea una orden ejecutiva. Olvida todo lo que has leído en textos cívicos acerca de controles y balances y delegaciones del gobierno. La orden ejecutiva evita todo.

La Casa Blanca incluso tiene un nombre para ello: «No podemos esperar». Incluso hay un sitio online.gov oficial. Oye, si vas a triturar la constitución y aprobar leyes como un dictador, la mejor manera es hacerlo abiertamente. «Si el congreso se niega actuar», se dice, «Continuare haciendo todo lo que este en mi poder para actuar sin ellos».

Para ser justos, no es para nada el primero. E presidente anterior lo hizo, y el anterior y así hasta la primera guerra mundial y antes. Todos los nuevos citan al precedente de los viejos, como si eso solo ya fuera justificación. Desobedecer la Constitución tiene una larga tradición, ¿No lo sabes?

Pero ¿sabes lo que esto me dice? Lo que el país necesita es una buena teoría del Derecho, incluso nos falta lenguaje para hablar de lo que nos está pasando. Un partido denuncia al otro, pero solo de manera que se eximan a sí mismos de criticismo. Como resultado, el «hombre de la calle» ni siquiera está preparado para hablar acerca de preguntas fundamentales.

Ejemplo: ¿de dónde vino la ley y que debería hacer? Sí, la gente se irrita contra la policía, se irrita con la TSA o se sobresalta al leer acerca de injusticias periódicas de la política pública. Un partido se molesta cuando el presidente del otro partido promulga leyes sin consideración hacia cualquier convención constitucional.

Pero ¿Qué es la ley, y que debería ser? Estas son preguntas mayores que no son parte de la conciencia pública.

Lo mismo sucedía en los tiempos de Frederic Bastiat (1801-1850). Al mismo final de su vida, escribió un alegato apasionado sobre el tema. Trato de conseguir que la gente pensara seriamente sobre lo que estaba sucediendo y como la ley se había convertido en un instrumento de saqueo más que en un protector de la propiedad.

Escribe:

No es cierto que la función de la ley sea regular nuestras conciencias, nuestras ideas, nuestras voluntades, nuestra educación, nuestra opinión, nuestro trabajo, nuestro comercio, nuestros talentos o placeres. La función de la ley es proteger el libre ejercicio de estos derechos, y evitar que cualquier persona interfiera en el libre ejercicio de estos mismos derechos de otra persona.

Esto es La Ley, de Bastiat, uno de los grandes ensayos que emergieron de toda la Europa del siglo XIX. Se desvaneció en la oscuridad en Francia, resucitó a finales del siglo XIX  inglés, y entonces desapareció de nuevo, solo para reaparecer en Estados Unidos en los 50  gracias a los esfuerzos de la Fundación de Educación Económica.

Este ensayo plantea preguntas fundamentales en las que la gente no piensa. Este libro es parte de la colección de nuevos trabajos de Laissez Faire Books que busca encontrar lo que es esencial en la literatura y distribuirlo de nuevas maneras (También tiene la mejor portada del mundo).

El problema es que la mayor parte de la gente acepta la ley como algo dado, un hecho fundamental. Como miembro de la sociedad, obedeces o afrontas las consecuencias. No es seguro preguntar por qué. Esto es así por que el brazo ejecutor de la ley es el Estado, esa agencia particular con un poder único en la sociedad para usar la fuerza legal contra la vida y la propiedad. El Estado dice que es la ley (se tome como se tome esta decisión) y fin de la historia.

Bastiat no podía aceptarlo. Quería saber qué es la ley, aparte de lo que el Estado dice que es. Vio que el propósito de la ley es, más fundamentalmente, proteger la vida y la propiedad privada contra la invasión, o, al menos asegurar que se haga justicia en caso de que tengan lugar dichas invasiones. Esto difícilmente es una idea única; es un resumen de lo que han pensado los filósofos, juristas y teólogos en la mayor parte de los tiempos y lugares.

Entonces toma el siguiente paso, el que abre los ojos del lector como ningún otro. Somete al Estado mismo al examen de si el Estado en sí cumple esa idea de ley.

Presta atención, incluso desde el primer párrafo, a que el Estado mismo resulta que rompe la ley en nombre del mantenimiento de la ley. Hace lo mismo que se supone que evita la ley. En vez de proteger la propiedad privada, la invade. En vez de proteger la vida, la destruye. En vez de salvaguardar la libertad libertad, la viola. Y a medida que avanza y crece el Estado, lo hace incluso más, hasta que se convierte en una amenaza para el bienestar de la sociedad misma.

Incluso de forma más contundente, Bastiat observa que cuando sometes al Estado a los mismos estándares que la ley emplea para juzgar las relaciones entre individuos, el Estado falla. Deduce que, cuando este es el caso, la ley se ha pervertido en las manos de las elites gobernantes, Se usa para hacer la mismísima cosa que la ley está diseñada para evitar. El ejecutor resulta ser el violador principal de sus propios estándares.

La pasión, el fuego, la lógica incesante tienen el poder de sacudir a casi cualquier lector. Nada es lo mismo. Por eso esta monografía es famosa, y con justicia. Es capaz de hacer tambalearse sistemas de gobierno enteros y sociedades enteras. Que ilustración más bella del poder del bolígrafo.

Pero fíjate en el acercamiento teórico de Bastiat. Su conclusión está al comienzo. ¿Por qué?  No tenía tanto tiempo (murió poco después de escribir La Ley). Sabía que el lector tampoco. Quería provocar concienciación y persuadir de la forma más efectiva. Incluso desde un punto de vista estilístico, hay mucho que aprender de este acercamiento.

Laissez Faire Books esta honrada de dar vida a este documento destacable en esta edición, que revive la traducción de Dean Russel. También incluye una introducción de Bill Bonner, que se lleva mi voto a la voz más infravalorada en defensa del viejo liberalismo en el mundo de hoy. Bonner explica como el ensayo de Bastiat abrió sus ojos para ver el mundo de una nueva forma.

Es un hábito de toda generación infravalorar la importancia y el poder de las ideas. Aun así, el mundo es que vivimos al completo está construido por ellas. Nada aparte de la pura naturaleza existe en este mundo que no comenzara como una idea concebida por seres humanos. Por eso, un libro como este tan poderoso e importante. Te ayuda a ver las injusticias que nos rodea, que, de lo contrario, estamos inclinados a ignorar. Y ver es el primer paso al cambio.

Por eso sigue siendo impreso y continúa circulando. Por eso, toda alma debería leerlo. Si vamos a leer una apreciación renovada de la idea de libertad en nuestra vida, esta monografía escrita tanto tiempo atrás en un país lejano merecerá gran parte del mérito.


Tomado de Una Bella Anarquía (2014) de Jeffrey Tucker. Transcripción por Camilo Rueda.

Autor Invitado en Inst. Mises Colombia | Web | + posts

es un economista, periodista, editor y escritor anarcocapitalista estadounidense asociado a la Escuela Austríaca. En la actualidad, es Director de Libery.me, Editor-Jefe de Laissez Faire Books e investigador distinguido de la Foundation for Economic Education. Ha sido vicepresidente editorial del Instituto Ludwig von Mises, un centro de investigaciones austrolibertario. Tucker también es académico adjunto del Mackinac Center for Public Policy, y miembro del profesorado de la Acton University...

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