Mises Fascismo

El coqueteo de Mises con el fascismo

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El programa del liberalismo está condensado en una sola palabra: propiedad (entendida como la posesión privada de los medios de producción). De ella, todas las demás demandas del liberalismo se desprenden.

Mucho se ha escrito sobre Mises desde el círculo libertario, pero en otras esferas es casi nula su mención. Solo sobresalen comentarios cuando se le suscribe como simpatizante del fascismo. Si bien es cierto que Mises parece hacerle un piropo a tal movimiento, toca entender otros acontecimientos antes de enaltecer tal juicio. Para el tiempo cuando Lu escribía el libro Liberalismo, su posición chocaba de frente contra la tradición sobre el liberalismo de John Stuart Mill, practicado en los países de habla inglesa. Como lo destacó Murray N. Rothbard: “La influencia de MIll produjo el presente enredo conceptual que borra cualquier distinción entre un liberal y un socialdemócrata.

Mises y su coqueteo con el Fascismo:

En el paper “Mises on Fascism, Democracy and Other Questions” escrito por Ralph Raico, este menciona que virtualmente el único contexto donde se ha citado la obra de Mises es cuando se menciona su posible agrado por el fascismo en el libro “Liberalismo”, en el capítulo sobre “El argumento del Fascismo”. Ahí, Mises escribe:

“No se puede negar que el fascismo y movimientos similares en busca de instaurar dictaduras están llenos de buenas intenciones y que su intervención, por el momento, ha salvado a la civilización europea. El mérito que el Fascismo se ha ganado por sí mismo, vivirá eternamente en la historia”.

Para quien ha leído el libro, no cabe duda que este pasaje está fuera de contexto ya que es extraído de un escrito en donde Mises se muestra en contra del fascismo.

Mises rechazó y criticó al fascismo por su antiliberalismo y programa intervencionista sobre la economía, por su política exterior basada en la fuerza (política que “no puede fallar si se trata de alentar una serie interminable de guerras”), pero sobre todo, por su “completa fe en el decisivo poder de la violencia”.

Debido al olvido de las condiciones particulares en las cuales surgió el fascismo y su aprobación temporal de los economistas liberales italianos entre otros, Ralph Raico escribió “Mises on Fascism, Democracy and Other Questions” para despejar dudas importantes para la teoría liberal, ya que es un asunto merecedor de una discusión detallada y extensa.

La Amenaza de la Revolución Socialista en Italia

Lenin puso su vista en Italia, donde el partido socialista italiano se convertía en la mayor fuerza política del país para 1919.

A partir de entonces, el partido socialista italiano proclamó un programa beligerante en contra de la burguesía italiana, extendiendo así el caos por todo el país (lamentablemente, hoy en día ese programa es visto como un “perro que ladró, pero que no mordió”). Sin embargo, en su momento, dicho programa socialista fue visto de manera muy diferente por los contemporáneos como Mussolini, el dictador y ex-socialista italiano, que hizo un análisis sofisticado de las realidades políticas en el que sumergía su país, confrontando a sus antiguos camaradas.

Tal era la violencia causada por el programa anti-burgués, que Vilfredo Pareto protestó escribiendo “que el derecho al paro se había convertido en una habilidad para restringir a otros de hacer lo mismo y de castigar a quien se oponía al cese de actividades”.

“Los únicos que defendían la libertad para trabajar fueron esos abominables manchesterianos”.

Es de notar que esta violencia socialista parece haber sido borrada de la historia de una forma Orwelliana: esto se debe principalmente a que un gran porcentaje de los intelectuales e historiadores contemporáneos, parecen tener prejuicios y desacuerdos sobre esos hechos (ambos condenados por Pareto).

Debido a esta masiva violencia revolucionaria, millones de personas clase media se convencieron de que el bolchevismo estaba a punto de acabar con el país. Este pensamiento sirvió de soporte para el espectacular auge del fascismo en Italia (que no había tenido apoyo hasta ese momento).

El Biennio Rosso y la reacción fascista

El “Biennio Rosso”, fue un periodo entre 1919 y 1920, apodado así debido a la intensificación de la violencia socialista, que se alimentaba con discursos de retórica mesiánica.

La reacción ante esa violencia se incrementaba en áreas rurales y fue allí donde surgió el fenómeno llamado “squadrismo” (sí, una situación MUY parecida a la vivida en Colombia con los grupos de autodefensas).

Los integrantes de estos escuadrones de autodefensas italianas eran jóvenes clase media, hijos de campesinos, profesionales y comerciantes locales… todos, unos en un grado más que otros, eran simpatizantes del fascismo. Esta gente veía en la insurgencia, la única salvación para proteger su propiedad, ya que el Estado italiano se mostraba neutro ante la expoliación socialista.

Los economistas italianos y el fascismo

Gabriel J. Zanotti tiene un dicho: “Un facho es un liberal asustado”:

Mantener el orden liberal frente a un movimiento socialista radical amenazando la propiedad privada, ha sido un problema que ha hecho sudar a muchos liberales.

La crisis desatada por la violencia socialista llevó a muchos notables economistas liberales a ver en el squadrismo (la etapa temprana del fascismo) como una respuesta al problema desatado por los socialistas. Por ejemplo, Benedetto Croce, Luigi Albetini, VIlfredo Pareto entre otros economistas liberales, veían en esta reacción squadrista una cura malograda para la catástrofe causada por los rojos y también para la crisis del cuerpo político italiano.

La pasividad del gobierno y la delicadeza de la burguesía frente a la revolución socialista, hizo que Pareto usara el siguiente refrán genovés para referirse a tal hecho: “Aquel que juega a ser la oveja encontrará al carnicero”.

El apoyo al squadrismo duró poco, ya que una vez exterminadas las revueltas socialistas, los economistas (en especial Pareto), advirtieron a los líderes fachos sobre los peligros del abuso del poder y sus aventuras por fuera del país.

Conclusión:

Todos los acontecimientos sociales son mutables, ya que descansan sobre la acción humana. Si bien el fascismo terminó siendo un bodrio, no por eso se puede juzgar a todo el movimiento como una masa homogénea desde su inicio a fin. Aún hoy, el fascismo toma diferentes formas de manifestación que para la mente no iniciada, puede pasar desapercibida.

Así las cosas, gracias al escrito del profesor Raico se puede contextualizar lo que escribió Mises en Liberalismo sin caer en el error de considerarlo como un cumplido caprichoso hacia el fascismo.

Para saber más, puedes leer Mises on Fascism, Democracy and Other Questions.

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Vladimir Gutiérrez Fernández, es Economista de la universidad Santo Tomás de la ciudad de Bucaramanga, especialista en Gerencia de Exportaciones, diplomado en Mercado de Capitales, certificado como Auditor de Calidad, actualmente se desempeña como emprendedor y es docente en la universidad UNICIENCIA de la misma ciudad.

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