La conspiración de medio siglo de la Escuela de Frankfurt

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Este es un breve comentario a la columna “Marxismo cultural: una teoría conspirativa de la derecha

En el segundo párrafo menciona que los Libertarios estamos ganando terreno en espacios antes protegidos celosamente por la izquierda latinoamericana: periódicos, universidades y movimientos sociales. Pues me alegra escuchar eso, es hasta bonito que dicha apreciación venga de alguien que le guste estudiar a Marx. También menciona la presencia virtual de Gloria Álvarez (@crazyglorita) y las “barbaridades” que mantiene publicando… Suponiendo que sean barbaridade ¿Qué la diferenciaría de los abundantes populistas de izquierda que usan los mismos artilugios para propagar sus ideales? Nada. ¿Es Gloria Álvarez una populista de derecha? Esa pregunta no debe responderse en este espacio.

También menciona en ese párrafo que se busca diseminar la perversa imagen del homo-economicus… Sebastián debería mencionar quiénes son los que están predicando el evangelio neoclásico desde el movimiento libertario, ya que desconocerían profundamente la relación de la Escuela Austríaca de Economía con el movimiento. Nuestra escuela de pensamiento económico, se opone a la generalización de ese tipo de modus vivendi inhumano que reduce todo a utilidad, inversión, retorno, manejo de peligro, etc. La racionalidad del hombre para la escuela austríaca se reduce a la acción que se deriva de la elección consciente de medios para llegar a fines, nada más. Nada de agentes maximizadores. Si mucho se puede aplicar ese tipo de acciones al modus vivendi de las empresas.

En los siguientes párrafos se despacha ante los libertarios mencionando el hombre de paja de la izquierda (Neoliberalismo) tanto como el de la derecha (Marxismo cultural)… Se sabe que “neoliberalismo” para el homo-sovieticus millenial poco instruido es un sinónimo de liberalismo extremo, sin embargo es un pensamiento errado ya que ni es liberalismo, ni es nuevo. Por otro lado, el “marxismo cultural” (chivo expiatorio del derechoso), es una supuesta conspiración de medio siglo que busca destruir a Occidente… Sebastián debe entender que no todos los interesados en la materia son tan estudiosos como para buscar los orígenes del neoliberalismo en Rustöw y diferenciar lo que significaba en ese entonces, a lo que significa ahora. Entendido lo anterior, me permito reproducir un fragmento del Discurso de bienvenida al 1er congreso de Economía Austríaca (que se realizó en agosto pasado en la ciudad de Bogotá), para dejar claro qué es el libertarismo y por qué hay diversidad de opiniones y tendencias dentro de este:

Es sabido entre libertarios que la izquierda ortodoxa, dejó su visión economicista atrás para dar paso a una batalla cultural. Su centro de lucha, ya no es, en sus términos, la estructura económica del supuesto orden capitalista, ni el obrero su sujeto revolucionario, sino — siguiendo el consejo de Antonio Gramsci «Cambien la cultura y la educación y el resto se dará por añadidura». — la supraestructura, a saber, medios de comunicación, cultura, educación, artes, etc., luego, a falta del obrero que se aburguesó, esta Nueva Izquierda creó nuevas luchas y así politizó, organizó y fabricó nuevos sujetos que era necesario proteger, reivindicar y dar voz, abrazando el ecologismo, animalismo, indigenismo, homosexualismo, feminismo e ideología “queer”. Estos últimos, según la derecha, conformando la llamada ideología de género, que es bandera actual, de una conspiración judía de más de 60 años, de la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt, que le dio al Marxismo un toque de freudismo para implantar el nuevo orden mundial Marxista Cultural, según ellos (la derecha), se proponen destruir la cultura cristiana occidental con ateísmo, secularismo, acción afirmativa, biempensismo, corrección política, igualitarismo, súper inclusivismo, multiculturalismo, y liberación sexual.

Lo cierto es —aparte de que quiero llamar la atención a los libertarios, sobre la importancia de cuestionar el chivo expiatorio de la derecha, el “marxismo cultural”, igual que ya cuestionan el chivo expiatorio de la izquierda, el “neoliberalismo” — que también existe una respuesta de la derecha al mismo nivel hegemónico cultural.

La Nueva Derecha se remonta al Grupo de Investigación y Estudios para la Civilización Europea fundado en 1968, abrazando la lucha cultural desde la Metapolítica, en sus términos: «La Metapolítica nació de la conciencia sobre el papel de las ideas en la historia y la convicción de que el trabajo intelectual, cultural, doctrinal e ideológico es el requisito previo de cualquier tipo de acción (política)». Su líder e ideólogo Alain de Benoist lo resume de forma simple:

[…] la Ilustración llegó antes de la Revolución Francesa y la Revolución Francesa no habría sido posible sin la Ilustración. Antes de cada Lenin tiene que haber un Marx. Antonio Gramsci entendió esto muy bien, al referirse a los intelectuales “orgánicos”. Hizo hincapié en que la transformación de las estructuras políticas y socio-históricas de una época determinada presupone una inmensa transformación de los valores que ya ha debido tener lugar con anterioridad.

En pocas palabras, ningún cambio político puede darse si no fue antes dado, en nuestras mentes.

¿Cuáles son las caretas de esta nueva derecha? La nueva derecha reivindica y defiende el fortalecimiento de cuerpos intermedios barrios, localidad, comunidad a través de la protección y el fortalecimiento de la identidad, la autodeterminación, tradiciones y valores culturales, que dicen, son destruidos y arrasados principalmente por el capitalismo y su globalización económica por un lado, por el otro, por la Nueva Izquierda, su globalismo y multiculturalismo, como principales desintegradores de la identidad, cultura, tradiciones y autonomía de los pueblos.

En común como lo fue en el siglo pasado el comunismo y el nacionalismo, la nueva izquierda y la nueva derecha son anticapitalistas. El transcurso del liberalismo clásico al libertarismo tiene una perdida, la perdida de una cultura de libertad, de unos valores culturales.

¿Qué es el libertarismo? Y ¿Qué nos une a todos respecto de él?

El libertarismo es una filosofía política que nos habla de cuál debe ser el rol apropiado de los individuos respecto del uso de la fuerza física, resumida en un principio ético-jurídico, llamado el axioma de no agresión, a saber, que siempre es ilegítimo iniciar o amenazar con iniciar el uso de la fuerza física contra otra persona o su propiedad, desde el punto de vista libertario, únicamente las actividades que impliquen una invasión contra la persona o su propiedad deberían ser consideradas delitos, esto podemos entenderlo más fácilmente mediante el principio de prohibición que dicta: “Todo lo que no está prohibido está permitido”, por lo tanto, actividades como el trabajo sexual, la calumnia, la venta de estupefacientes, la discriminación, el racismo, por dar solo ejemplo de conductas mal vistas, deberían ser permitidas.

Empero, antes de que algunos puedan pensar que hago una apología al fascismo o al nazismo, o que los libertarios creen que existe un sexo superior a otro, o una raza superior a otra, permítaseme enfatizar nuevamente, el libertarismo lo único que nos dice es que ningún hombre, o grupo de hombres, tiene el derecho de iniciar, o amenazar con iniciar, el uso de la fuerza física contra otra persona o su propiedad.

De lo anterior, el racismo, el machismo y la llamada homofobia, son claramente compatibles con el libertarismo. El libertarismo es, como filosofía política, compatible con cualquier forma de vida pacifica.

Pensemos en un típico caso de discriminación, para comprender porque alguien que no quiera relacionarse con pelirrojos u homosexuales o pelirrojos-homosexuales realiza una actividad pacífica. Para empezar, no podemos olvidar que la discriminación, es algo implícito en toda acción humana, discriminamos unos medios sobre otros, para alcanzar un determinado fin previamente discriminado de otros posibles fines. Discriminamos, es decir, elegimos determinada ropa, amigos, comida, bar, universidad, pareja, etc.

Hace un par de meses el Hotel Villa Suiza ubicado en Neusa (Cundinamarca) negó el servicio de hospedaje a una pareja lesbiana, alegando que es un “negocio familiar y les incomoda la presencia de parejas del mismo sexo”, ¿Qué puede decir el libertarismo sobre esto? Únicamente constatará si se trata de un acto pacífico o una agresión, si el acto no es una agresión — y agresión es, invadir o amenazar con invadir físicamente a una persona o su propiedad — el acto es legítimo, esto no quiere decir que el acto sea bueno o correcto, y una opinión de este tipo ya estaría por fuera del terreno libertario.

En tanto que un libertario abandona el terreno del correcto uso de la fuerza física, cualquier opinión ya no es dada como libertario, sino, desde su visión sobre el arte, valores, cultura, costumbres, creencias, etc.

Supongamos que la religión de un Libertario aprueba el canibalismo, la clitoridectomía, la esclavitud o la propiedad del hombre sobre la mujer. Como libertario, no podría estar de acuerdo con tales agresiones y deberían ser rechazadas por él.

Continuando, el libertarismo se pregunta ¿Quién ha sido históricamente el máximo agresor de las personas y su propiedad? Y la respuesta es: El Estado, La institución del Estado a través de la burocracia que lo detenta, es quien de forma organizada y sistemática ejerce agresión en contra de las personas y su propiedad. Debido a que lógicamente para que alguien confisque riqueza, primero esta debe ser creada. El Estado depende de la producción de riqueza de la sociedad para existir. El Estado entonces, es una institución anti-social, una organización con estatus criminal que vive a expensas de, y parásita de, la sociedad, en otros términos, la esclavitud y la miseria es la verdad del Estado. El Estado es el buitre que se alimenta del prometéico pueblo generador del progreso.

Es el Estado a través de sus regulaciones, controles, impuestos, servicio militar obligatorio, guerras y demás prohibiciones a actividades pacíficas, quien agrede a las personas y su propiedad.

Sobre este punto todos los libertarios estamos unidos. Esto no implica, que no exista agresión privada, que existe, ni que los libertarios no se puedan unir con compromisos más amplios por fuera del axioma de no agresión. Algunos libertarios están a favor del cosmopolitismo y el dinamismo cultural, otros están a favor del nacionalismo y el estancamiento cultural, algunos libertarios creen que deberíamos abrazar la tolerancia, el feminismo, la liberación gay, otros, que deberíamos abrazar la homogeneidad, la religión, la tradición.

Lo más atractivo y paradójicamente lo más problemático del libertarismo es, que permite, al mismo tiempo que estamos unidos por el principio de no agresión — como he estado recalcando— que enérgicamente estemos en desacuerdo en todos los demás asuntos; Los libertarios no están de acuerdo en temas de moral, cultura, religión, salud, educación, estética, etc. El libertario Bryan Caplan llamó a esto: “la zona libertaria de penumbra”.

El libertarismo es atractivo porque te permite buscar tu felicidad, vivir según tus creencias y tus normas siempre y cuando no inicies agresión física contra otro o su propiedad. Con lo cual, todos los demás asuntos que traten sobre temas más allá de este principio están por fuera del terreno libertario y las opiniones sobre estos asuntos serán no-libertarias.

Cada estilo de vida, valor, cultura, creencia o cosmovisión del mundo es perfectamente compatible con el principio libertario sí y solo sí no consiste en iniciar agresión contra otro o su propiedad.

¿Existe una posición libertaria sobre el calentamiento global? Aunque muchos libertarios no creen que exista el calentamiento global y si existe, no es causa del hombre (muy conveniente), cualquier posición sobre este tema por parte de un libertario ya no lo hace como libertario. Debido a que, como he dicho, el libertarismo solo se refiere al correcto rol del uso de la violencia.

¿Existe una posición libertaria sobre la educación en el hogar? Algunos libertarios lo apoyan, y otros no, porque piensan que esto priva a los niños de aprender a interactuar con otros seres humanos.

¿Existe una posición libertaria sobre la existencia de Dios? Muchos libertarios son creyentes y lo ven como algo necesario y fundamental en su vida, otros, por el contrario, lo ven como algo negativo o innecesario, en todo caso, cualquier opinión de un libertario sobre la existencia de Dios, lo hace como no-libertario.

Los Libertarios no son indiferentes ante esto y, a la hora de ver cuál puede ser la mejor estrategia que deberíamos adoptar todos en la búsqueda de mayor libertad tenemos como resultado un apartheid libertario, clasificaciones y sub-clasificaciones dadas las diferentes creencias y valores personales entre libertarios. Por nombrar algunos tenemos:

Libertarios de izquierda, de derecha, libertarios paleolibertarios, libertarios nihilistas, libertarios libertinos, libertarios gruesos, libertarios delgados, libertarios brutalistas, libertarios de centro o puros, libertalibanes, godo libertarios, liberprogres etc.

Este debate sin duda es muy importante y continúa abierto, no pretendo dar una respuesta sobre esto ahora, lo que sí espero es que estas respuestas sean un proceso de descubrimiento y las vayamos construyendo todos. Lo que pienso que es crucial ahora entre libertarios, es la tolerancia —aquel valor paradójico que mientras más te disgusta algo más lo necesitas – para soportar nuestras pequeñas diferencias no libertarias.

Finalmente, el tiempo de hoy espero que sea muy provechoso para todos, no solo para aprender de los grandes maestros que nos van a estar acompañando, sino, para seguir creando comunidad, conocernos mejor, hacer amigos, aliados, despertar aún más el interés por las ideas de la libertad y seguirnos encontrando en nuevos eventos en los que estoy convencido que todos tenemos mucho para aportar.

El Estado trabaja arduamente fomentando una cultura de servilismo, de mendicidad, de dependencia, una mentalidad de no trabajo, de vivir de los demás, de trampa, corrupción, mentira. El Inst. Mises Colombia también se propone enseñar valores. Nuestro camino a seguir lo resume Tucker en una maravillosa frase de su obra Una Bella Anarquía: “Odia el Estado, sí, pero ama la libertad incluso más”.

Muchas Gracias.

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Vladimir Gutiérrez Fernández, es Economista de la universidad Santo Tomás de la ciudad de Bucaramanga, especialista en Gerencia de Exportaciones, diplomado en Mercado de Capitales, certificado como Auditor de Calidad, actualmente se desempeña como emprendedor y es docente en la universidad UNICIENCIA de la misma ciudad.

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