Ludwig von Mises noviembre 28, 2017
cómo surgió el imperialismo

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El término imperialismo surgió, con referencia particular a la Gran Bretaña, para definir la moderna política de expansión territorial. El llamado imperialismo inglés, es lo cierto, no pretendía tanto la anexión de nuevas zonas geográficas, sino más bien la creación de un área, la dependiente de la corona británica, en la que prevaleciera uniforme política comercial y económica.

Tal tendencia era lógica consecuencia del hecho de que Inglaterra, casi sin quererlo, por una serie de circunstancias históricas, se encontraba controlando, a mediados del siglo pasado, el imperio más amplio que jamás había conocido el mundo. Pero, al final, los británicos actuaron en el mismo sentido que los alemanes, los italianos, los franceses y demás países europeos imperialistas, procurando, en definitiva, crear protegidos mercados de exportación.

Cómo surgió el imperialismo y el uso de la palabra

Aquellos brillantes resultados, que la política imperialista pretendía alcanzar, jamás fueron conseguidos. La británica unión aduanera nunca tomó cuerpo. Los territorios que las potencias europeas consiguieron anexionarse, así como aquéllos en que obtuvieron concesiones , tenían tan escaso peso en el conjunto del comercio mundial, tanto por lo que se refiere a materias primas como a productos semi-manufacturados, que fracasó lamentablemente, en el plano económico, el ideario imperialista. Porque, para lograr lo que tal pensamiento pretendía, no bastaba, evidentemente, con ocupar unas cuantas zonas habitadas por pobres salvajes que resistencia alguna podían oponer. La cosa tenía que ir más allá; había que comenzar a enfrentarse con gentes dispuestas y capaces de defenderse. Y aquí es donde el imperialismo embarrancó, como, cada día, haráse más evidente. En Abisinia, México, el Cáucaso, Persia o China observamos el imperialismo en franca retirada o, al menos, soportando graves dificultades

El colonialismo y su contradicción con los principios liberales

La actuación colonial europea, en general, desde la época de los grandes descubrimientos hasta nuestros días, ha sido invariablemente contradictoria con los principios liberales. La idea básica del colonialismo fue aprovechar la superioridad militar de la raza blanca. Lanzáronse los europeos, equipados con todos los medios bélicos que su civilización les proporcionaba, a subyugar pueblos más débiles, a robarles sus propiedades y a esclavizarlos. Se ha dicho que los colonizadores europeos lo único que pretendían era hacer partícipes de los beneficios de la civilización a pobres pueblos atrasados, Pero aun cuando fuera cierto que tal era el objetivo que los gobernantes europeos persiguieran al enviar conquistadores a los más remotos rincones de la tierra, ni aun así puede el liberal considerar tal tipo de colonización ni útil, ni beneficiosa. Admitamos que la civilización europea es superior a la autóctona de las tribus africanas o a la de Asia, encomiable como, desde su propio punto de vista, ésta, en algunos aspectos, es; pero debían los occidentales haber demostrado tal superioridad convenciendo a los indígenas de ultramar para que voluntariamente adoptaran el sistema europeo. Si nuestra civilización, sólo al amparo del fuego y del hierro, puede propagarse, entonces es que se trata de una civilización pobre en verdad.

Fragmento del libro Liberalismo de Ludwig von Mises.

Fue un economista austríaco de origen hebreo, historiador, filósofo y escritor liberal que tuvo una influencia significativa en el moderno movimiento libertario en pro del mercado libre y en la Escuela Austríaca.

Planteó lo perjudicial del poder e intervención gubernamentales en la economía que, según su teoría, por lo general llevan a un resultado distinto al natural y por esto muchas veces perjudicial para la sociedad, ya que generan caos en el largo plazo.

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