Cómo debería actuar un Estado ético

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Siguiendo la línea de las libertades y derechos individuales, y refutadas las ideas de las ficciones jurídicas inviables de los derechos sociales, podemos entonces preguntarnos cómo debería de actuar un Estado ético. La respuesta de todo libertario minarquista debería de ser: actuar como garante de los derechos fundamentales, estos son libertad, vida y propiedad.  (Sobre el tema: No convirtamos las necesidades en derechos. https://misesreport.com/no-convirtamos-las-necesidades-en-derechos/)

De estos únicos derechos fundamentales se desprenden una serie de bienes jurídicos tutelados por el derecho positivo como es: la libertad sexual (en el caso de violación), o la libertad de expresión; en todos los casos el legislador supone un verbo rector el cual el sujeto activo (quien comete el delito) deberá de encuadrar para actualizar el tipo penal, este verbo rector sería en el caso de la legislación mexicana, que tutela la vida en el delito de homicidio, privar cuando dice: “Artículo 302.- Comete el delito de homicidio: el que priva de la vida a otro.” O en el caso de la legislación penal colombiana el verbo rector, en el mismo delito, es matar, diciendo: “ARTÍCULO 103 – Homicidio – El que matare a otro, incurrirá en prisión de trece (13) a veinticinco (25) años.” Así puede acontecer en gran parte del catálogo de delitos en donde expone un bien jurídico y un artículo que tutela un supuesto en específico.

Es bajo esta línea que podemos analizar que existe una base fundamental de derechos que el Estado debe de tutelar de manera efectiva: la violación o el robo son hechos despreciables en sí mismos, los cuales deberían de ser castigados conforme a la justicia y prevenidos con órganos garantes bien preparados y con un índice de corrupción baja; pero parece que en nuestra américa latina no pasa de esta forma.

Las instituciones públicas abundan, desde ministerios de carácter social hasta juzgados donde se buscan esclarecer asuntos por demás delicados, pero ¿si las instituciones abundan porqué la seguridad parece ir en declive? Mi respuesta es: abundan los ministerios ociosos, y los temas primordiales son todo menos atendidos de manera primordial. Parece que el Estado está en todo menos en donde debería estar. Como ejemplo presentaré el último suceso acontecido en México: el presidente mexicano le pidió al reino de España que pidiese perdón por los hechos de la conquista. No opinaré sobre la bondad o maldad de los hechos del pasado, pero si afirmaré que mientras el gobierno pierde el tiempo en esas actividades el pueblo mexicano sigue acumulando muertos, denuncias de mujeres violadas y robos incluso por parte de la policía (la famosa mordida).

Un buen Estado, un Estado ético, será aquel que se preocupe más por el fortalecimiento de las instituciones judiciales, los cuerpos policiacos y los estudios penológicos. Las instituciones judiciales deberían de ser tan confiables como para ser el refugio de los violentados, y tan eficientes como para que cualquier persona pueda presentar una denuncia de manera simple. En nuestros países latinoamericanos si alguien vive en un pequeño pueblo y le roban la moto y por inocencia presenta la denuncia pensando encontrar justicia, el órgano jurisdiccional inicia un proceso, mismo que hostiga más a la víctima que al ladrón: Supongamos que a Juan le roban su moto, presenta su denuncia y días después la encuentra en la calle con alguna pieza faltante, misma con la que lucrará el ladrón. Juan, feliz de haber encontrado su moto, la lleva a su casa y la arregla. Días después la fiscalía le pide que lleve la moto por asuntos periciales, Juan obediente pide permiso en su trabajo y la lleva. Llegando resulta que no se encuentran los peritos y lo citan para el siguiente día. Juan disgustado pide que termine el proceso porque no puede estar faltando a su trabajo y al fin ya tiene su moto arreglada, a lo que las autoridades le contestan que si no la lleva o si se atreve a vender su propia moto le iniciarán una carpeta de investigación. Es así como Juan se arrepiente de presentar la denuncia y como la institución que debía protegerlo lo violenta.

Así también pasa en el caso de las policías: no podemos exigir policías eficientes con sueldos ineficientes. Si el policía tiene que batallar para llegar a fin de mes buscará como satisfacer las necesidades de sus hijos. ¡Ojo! No justifico las actuaciones de los malos policías, pero si afirmo que todo el dinero que se gasta en puestos burocráticos y en ministerios sociales ineficientes, debería redirigirse al fortalecimiento de la autonomía y eficiencia policial, judicial y penitenciaria. No es posible que en un país como Colombia, en donde la delincuencia y la impunidad está a la vuelta de la esquina, la partida presupuestal destinada a la educación sea de 41,4 billones de pesos, el segundo en la tajada presupuestaria de 2019; y la rama judicial ocupando el puesto 10 con tan solo el 4.5% del presupuesto.

No podemos pedir una justicia eficiente sin jueces preparados, y para esto se necesita plata señores, plata que gracias a la exigencia de los grandes grupos estudiantiles que salieron a marchar obstaculizando las calles del país, se destinará a puestos burocráticos, alcanzando a llegar ínfimamente a los buenos maestros. Exigir una buena actuación requiere de preparación: los policías deben de conocer el debido proceso, los jueces deben de aprender las bases constitucionales y la argumentación jurídica necesaria para sustentar sus sentencias y las cárceles deben de ser lugares de readaptación social, no lupanares y escuelas de instrucción delictiva. Para esto se necesita replantearnos el tema de la hacienda pública y su distribución. ¿Hasta donde está legitimado un impuesto si este será destinado a algo que no sea el bien común? El bien común no puede ser más que la tutela efectiva de los bienes jurídicos y los derechos fundamentales deseables por todo individuo, y en la medida en que las instituciones creadas para dicha labor actúen con eficiencia.

La labor del Estado es un tema que se debe estudiar con la cabeza, y pienso que hablo por la mayoría cuando digo que prefiero salir en paz a la calle, que tener dos doctorados. No se trata de estar a favor o en contra de la educación, escribe alguien que estudia dos carreras al tiempo y cuyo ideal es ser un buen académico; más bien considero que la vida de un ser humano está por sobre mi deseo de un título o una ambición sindical. Me permitiré citar a un gran soñador, cuyo asesinato parece permanecer impune: “Ofrecemos algo elemental, simple y sencillo: que la vida no sea asesinada en primavera”. Y hago alusión apropósito a un ex líder izquierdista, aun siendo yo un libertario, porque como he mantenido, mi lucha es por la humanidad y mi arma las ideas. El asesinato de un exguerrillero me dolerá tanto como la muerte de un amigo y como Pizarro espero un fututo en donde la vida no sea asesinada en primavera. (Sobre el tema: “Diego Rivera: Víctima de su ideología comunista. https://misesreport.com/diego-rivera-victima-de-su-ideologia-comunista/) Si el Estado no atiende lo fundamental por atender temas populistas, entonces podremos compararlo con un padre que dona el 50% de su salario a la caridad sin ver por el hambre que hay en su casa.

 

 

 

 

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