Cifras de muertes de la revolución Comunista

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Nunca ha existido otra ideología tan insidiosa y mortal como el Marxismo-Leninismo.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin preferiría ignorar la Revolución Rusa, que llega a su centésimo aniversario este mes. Se ha indicado que Putin le dijo a sus consejeros, que sería innecesario conmemorar la ocasión. Él lo sabe bien- no hay nada acerca de lo cual estar orgullosos.

EMPEZÓ CON LA REVOLUCIÓN DE 1917

Los horrores del socialismo del siglo XX -de Lenin, Stalin, Hitler, Mussolini, Mao y Pol Pot- eran descendientes de 1917. Setenta años antes, Marx y Engels predijeron que el derrocamiento del gobierno burgués requeriría de la violencia  y que “una dictadura del proletariado… eliminaría los elementos capitalistas que permanecieran.” Lenin dirigió su “eliminación” usando el terror indiscriminado, tal como los socialistas rusos que le precedieron lo habían hecho y que otros lo continuarían haciendo, después de la muerte de aquél.

El desaparecido Rudolph Rummel, el demógrafo del asesinato masivo del gobierno, estimó el número de víctimas del socialismo del siglo XX en alrededor de 61 millones en la Unión Soviética, 78 millones en China y, en términos burdos, 200 millones en todo el mundo. Estas víctimas perecieron durante hambrunas organizadas por el estado, la colectivización, las revoluciones culturales, las purgas,las campañas contra los ingresos “no ganados,” y otros experimentos demoníacos de ingeniería social.

En su monstruosidad, este terror no tiene comparación en el curso de la historia humana.

El golpe de estado de Lenin del 7 de noviembre de 1917, el día en que el gobierno provisional de Kerensky cayó en manos de las fuerzas bolcheviques, abrió un nuevo escenario en la historia humana: un régimen de esclavitud pública. La planificación económica socialista condujo a la coerción, la violencia y al asesinato en masa. Marx y Engels habían definido al socialismo como “la abolición de la propiedad privada.” De primero fue abolido el componente más esencial de la propiedad privada, ser dueños de sí mismos.

DESTRUCCIÓN AL POR MAYOR

Los mayores objetivos de los marxistas siempre han sido la familia, la religión y la sociedad civil –los obstáculos institucionales a la imposición del estado omnipotente. Con los bolcheviques en el poder, Lenin se propuso destruirlos.

El asesinato de niños se convirtió en una norma, después de que él ordenara la exterminación del Zar Nicolás II, de su esposa Alexandra y de sus cinco hijos. Millones de familias cayeron en redadas y fueron reasignadas, por la fuerza, a regiones remotas y deshabitadas de Siberia y Kazakstán. Cientos de miles de niños murieron de hambre o de enfermedades durante su viaje al exilio y fueron enterrados en tumbas sin marcar.

En 1935, Stalin introdujo el Artículo 12 del Código Criminal de la URSS, que permitía que niños con edad de doce o más fueran sentenciados a muerte o hechos prisioneros como adultos. Esta “ley” fue dirigida hacia los huérfanos de víctimas del régimen, basada en la creencia de que una manzana no cae lejos del árbol. A muchos de estos niños, cuyos padres habían sido encarcelados o ejecutados, se les conocía como bezprizorni, o niños de la calle. Ellos se hallaron a sí mismos viviendo en celdas sin nada, sucias, en un gulag violentamente salvaje, en donde se les mezclaba con criminales peligrosos y eran brutalizados y violados por guardias y prisioneros comunes.

La Unión Soviética fue el primer estado en tener como objetivo ideológico y práctico la eliminación de la religión o, en otras palabras, la exterminación física de las personas religiosas. Con el decreto de Lenin del 20 de enero de 1918, empezó la nacionalización de la propiedad de la iglesia catedrales, iglesias, sitios alrededor de las iglesias y todos los edificios propiedad de las iglesias, fueron saqueados y los valores (oro, plata, platino, pinturas, iconos, artefactos históricos) ya sea que fueron robados por comunistas ateos o vendidos a Occidente por medio de agentes del gobierno, simpatizantes comunistas y compañeros de viaje, tales como el magnate empresarial Armand Hammer, quien conoció a Lenin en 1921.

Ser religioso a menudo significó una sentencia de muerte. El objetivo era el monopolio absoluto del estado sobre el pensamiento, por medio de una religión secular, el socialismo. Casi todo el clero y millones de creyentes de todas las religiones (tradicionales) fueron fusilados o enviados a campos de prisioneros. Se cerraron los seminarios y se prohibieron las publicaciones religiosas.

El marxismo-leninismo pretendía ser un “socialismo científico,” la explicación universal de la naturaleza, de la vida y de la sociedad. No obstante, la desviación de su ideología, especialmente la ciencia “burguesa” tradicional, era penada por ley. El alcance de la persecución de científicos constituyó un verdadero genocidio.

UN FRACASO ABYECTO

Después de setenta y cuatro años de caos y miseria, fracasó la revolución bolchevique. El país de mayor extensión en la Tierra, con recursos naturales abundantes de todo tipo, no pudo llenar las necesidades básicas de sus ciudadanos. En ausencia de derechos de propiedad y de instituciones de mercado que se basadas en ellos, el sistema no tenía vías para asignar los recursos racionalmente.

A partir de mi propia vida en la Unión Soviética, que concluyó en el mismo año en que Vladimir Putin hizo un reporte de la caída del Muro de Berlín a su jefe en la KGB [Nota del traductor: KGB es la policía secreta rusa de aquella época], puedo atestiguar la verdad de la afirmación del economista austriaco Ludwig von Mises, de que el socialismo equivale a una “insurrección contra la disciplina llamada economía.”

Aun así, el socialismo todavía tiene simpatizantes en Occidente. Muchos estadounidenses creen que el socialismo es bueno, mientras que el comunismo, el fascismo y el nazismo (nacional-socialismo) son violentos y anti-democráticos. Una encuesta de opinión pública publicada el año pasado comprobó esa suposición general: un 43 por ciento de quienes respondieron, con edades de menos de treinta años, tenía una visión favorable del socialismo; sólo un 32 por ciento tenía una visión favorable del capitalismo. Esa es una advertencia poderosa. La mentalidad anti-capitalista ha ocasionado el sufrimiento y el asesinato en masa en todos los países socialistas y ha reducido los estándares de vida y la calidad de la vida en economías mixtas.

La Unión Soviética ya se fue, al igual que las enormes estatuas de Marx y Lenin que plagaron al Este, pero las ideas tienen consecuencias y ningún cuerpo de ideas atrajo a tantos seguidores como el marxismo-leninismo. Dice un aforismo ruso, “La única lección de la historia es que ésta no nos enseña nada.” Para mucha gente, eso sigue siendo verdadero.

Reimpreso de The Daily Caller.


Nota del Traductor: Para utilizar los ligámenes a fuentes del artículo, indicados entre paréntesis, con letra en roja y subrayada, puede hacerlo en la versión en inglés en https://fee.org/articles/the-stagger…an-revolution/

Traducción por Jorge Corrales.

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2 comments

  1. Atenea 4 junio, 2018 at 12:45 Responder

    Tan pobres la pagina, sus articulos y autores como el mismo Petro, asi ayudaran a aumentar la pobreza extrema intelectual y moral.

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