Jeff Stein noviembre 6, 2018

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Los impuestos a las empresas se están desplomando en todo el mundo, al tiempo que los países luchan para seguirle el ritmo a firmas multinacionales que trasladan sus ganancias a paraísos tributarios en el exterior, dicen economistas en un nuevo artículo.

Globalmente, la tasa promedio del impuesto sobre la renta de las empresas ha caído a más de la mitad durante las últimas tres décadas, de un 49 por ciento en 1985 a un 24 por ciento en el 2018, encontró el estudio.

“A este ritmo, los impuestos a la renta de las empresas se acabarán en 10 o 20 años,” dijo en una entrevista Ludvig Wier, un economista de la Universidad de Copenhague y coautor del estudio. “Sin una acción colectiva drástica, usted puede ver que estamos llegando a su final.”

La declinación internacional en los impuestos a las empresas amenaza con secar las fuentes a los gobiernos, para obtener fondos para el cuido de la salud y otros programas de bienestar, a la vez que está haciendo que los principales países europeos adopten mayores impuestos regresivos por las ventas de bienes, dijo Wier.

Los proponentes de recortes a los impuestos han sostenido que tasas menores a los impuestos sobre la renta estimulan la inversión en capital y el crecimiento de las actividades productivas, mejorando así la productividad del trabajador y los salarios. Pero, los académicos dicen que, en vez de ello, tasas menores reflejan una carrera hacia el fondo, pues las naciones tratan de impedir que las firmas multinacionales trasladen “artificialmente” sus utilidades al exterior, por medio de maniobras contables.

Los autores encontraron que alrededor de un 40 por ciento de las utilidades obtenidas por empresas nacionales -o más de $600 mil millones- fue trasladada a unos pocos paraísos tributarios, como Bermuda e Irlanda en el 2015, el último año para el cual hay datos disponibles.

“Esta masiva evitación de impuestos -y el fracaso en frenarla- de hecho, están haciendo que más y más países renuncien a gravar a las empresas multinacionales,” escribieron los autores, en un sumario de su investigación publicada por el Centre for Economic Policy Research el lunes pasado. (Wier escribió el artículo publicado el mes pasado, junto con el profesor de la Universidad de California en Berkeley, Gabriel Zucman, y con Thomas Tørsløv, también de la Universidad de Copenhague.

Algunos economistas dudaron acerca de la conclusión del artículo, pues cierta investigación muestra que la tasa de impuestos de un país puede afectar significativamente la cantidad de “inversión real” en los principales países, dijo Eric Toder, codirector del Tax Policy Center, un centro de pensamiento independiente.

En los Estados Unidos, los impuestos a las empresas se redujeron de alrededor de un 50 por ciento en 1980 a un 24 por ciento en este año, usando una medida que incluye un promedio de los impuestos estatales sobre las empresas. El pasado otoño, los republicanos en el Congreso de los Estados Unidos, recortaron la tasa federal de impuestos a las empresas, de un 35 por ciento a un 21 por ciento. (Los demócratas han criticado a la ley como un regalo a los ricos, pero no han acudido a pedir que la tasa vuelva a un 35 por ciento).

Al reducir la tasa, los Estados Unidos se estaban uniendo a una fiesta en la que hay muchos invitados. En Japón y en China, las tasas de impuestos a las empresas se han reducido en alrededor de una cuarta parte desde el 2003. Alrededor de toda Europa, las tasas han caído a cerca de un 30 por ciento en el mismo lapso; en un 36 por ciento en Israel y en un 27 por ciento en Canadá.

Y eso ni siquiera es para llegar a los ejemplos más dramáticos, como Hungría, que ha reducido su tasa de impuesto a las empresas de un 18 por ciento a un 9 por ciento, o como los paraísos fiscales que no tienen impuestos a las empresas, tales como Bermuda o las Islas Marshall. Similarmente, las tasas de impuestos a las empresas se han reducido en partes de África y de América del Sur.

La caída en la tasa de impuestos a las empresas, de acuerdo con Wier, representa un “problema de acción colectiva,” pues cada país tiene fuertes incentivos para reducir su propia tasa, aunque, cuando eso se hace, el globo sufre.

Los movimientos pueden pagar grandes dividendos para los países que sirven de refugios impositivos. Más de $100 mil millones fueron trasladados a Irlanda tan sólo en el 2015, aumentando en mucho lo que ese país habría logrado con ingresos por impuestos a las empresas, si no se hubiera convertido en un paraíso tributario, dijeron los investigadores.

Pero, globalmente, la tendencia general es una reducción de las tasas a las empresas y las consecuencias de una pérdida de ingresos fiscales puede estar aumentando. Durante la década de los ochentas, las utilidades de las multinacionales equivalieron a tan sólo un 4 por ciento de todas las ganancias obtenidas por las empresas en las naciones “económicamente desarrolladas.” Del 2010 al 2018, equivalían a un 16 por ciento de las utilidades de todas las empresas en esos países.

“No hay nada natural en la declinación de las tasas del impuesto a la renta de las empresas,” dijeron los autores del artículo. “Un traslado de las utilidades, más que una competencia tributaria por un capital productivo, es la clave de esta declinación.”


Traducción por Jorge Corrales.

Jeff Stein

cubre la política de Wonkblog. Desde que se unió a The Washington Post en noviembre de 2017, ha cubierto la ley tributaria republicana, la política de atención médica y la inmigración, entre otros temas. También ha escrito perfiles de Reps. Walter B.

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