¿Burocracia participativa? 

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“No se comprende que al clamar por la supresión de la organización basada en el beneficio no hacen otra cosa que pedir más y más burocracia, y más aún, la plena burocratización de los más mínimos detalles de la conducta humana”

-Ludwig von Mises-

En estos días en los que las contiendas electorales comienzan a tomar fuerza en Colombia, El as bajo la manga de cada uno de los candidatos populares que son replicados por los medios de comunicación en las encuestas, se puede resumir en más de lo mismo. Llama mucho la atención que todos tienen algo en común: fortalecimiento del Estado. Sí, tanto los de centro como los de derecha e izquierda promueven intervencionismo estatal, más de esa socialdemocracia disfrazada de capitalismo que nos ha gobernado desde siempre.

El Estado colombiano no es eficiente

Pero bueno, el tema principal no es política, sino de burocracia y cómo esta nos afecta a los ciudadanos de a pie, a usted que lee esto, a su vecino, a todos, sí. Aunque no lo crea, todos nos vemos afectados por cada decisión burocrática.  Pero definamos este término ¿qué es burocracia?, Según la RAE, tiene 4 significados de los cuales dos llamaron mi atención, los expongo a continuación: “Influencia excesiva de los funcionarios en los asuntos públicos.”  Y “Administración ineficiente a causa del papeleo, la rigidez y las formalidades superfluas”. Interesante, ¿cierto? Pues bien, Colombia se caracteriza por tener una amplia presencia del Estado, para nada eficiente, en gran parte de la economía nacional, ¿Qué pasa con la economía? Cuando esta se ve intervenida, y se impide que las mismas dinámicas del mercado fluyan libremente, vienen los problemas. Muchos de estos se ven reflejados a diario en las realidades de las familias, de las empresas, y de los individuos. Cuando un Estado es muy fuerte, e interviene en las funciones naturales, ayuda a crear privilegios estatales (monopolios), así como también destruye la creación de empleo por medio de los impuestos o decretando salarios que hace ineficiente a la gente de a pie, en especial a los pequeños y medianos empresarios. Pero ¿qué tiene que ver la burocracia en todo esto? Sencillo, cada puesto público que se crea así no se necesite, es pagado por los impuestos de las empresas y los individuos. Un país no se sostiene por el poder de su gobierno, se sostiene por el poder de las libertades de sus ciudadanos, y si estos se ven presionados a sostener un sistema de puestos ineficientes, no se puede esperar una sociedad prospera; además es primordial aclarar que  muchos  de estos cargos burocráticos son favores políticos, de personas que no están preparadas para desempañar la función por la cual fueron contratadas.

La izquierda propone más burocracia

Hace poco leía en las propuestas sobre un candidato de izquierda que se atrevió a proponer un   Ministerio para la Pequeña y Mediana Economía (Robledo)… muchos incautos están contentos porque esto traerá “empleos” al campo y a los pequeños municipios; pero, surge una pregunta: ¿no existen ya las ineficientes cámaras de comercio que no han servido para solucionar estos temas? No es necesario crear más puestos desde el gobierno nacional para ayudar a crear empresa, no es necesaria más burocracia, es necesario dar vía libre a todo emprendedor, inversionista extranjero que quiera constituir su negocio sin tantas “trabas” estatales, como las famosas agremiaciones (esas que salen a paros para que no importemos papa, pero que no han entendido que el negocio no es vender papa, es procesarla, darle valor agregado) y que nos mantienen en el mismo lugar, sin permitir que el ciudadano evolucione, que sus negocios sean importantes para la economía, sino que sean una porción mínima de lo que pasa en la país.

En Twitter, el diario La República realizó hace pocos días una pregunta interesante, que traigo a colación:

Y, algunos tuiteros, entre esos Juan de Zubiría, candidato presidencial por el movimiento libertario, dio sus opiniones, la cuales expondré en los siguientes puntos:

  • Eliminar los cupos indicativos del Ministerio de Hacienda (que solo sirven para enmermelar a los congresistas), lo cual ahorraría 3 billones de pesos.
  • Unificar en una sola entidad las funciones de control de la ANTV, la ANE, la CRC y MinTic: ahorro de $311.000 millones de pesos.
  • Eliminar la Unidad de Servicios Penitenciarios que se ha convertido en una olla de corrupción: ahorro de casi 1 billón de pesos.
  • Podríamos eliminar Colombia Compra Eficiente cuya función de intermediario es fácilmente suplida: ahorro $18.000 millones.
  • Eliminar la Agencia Virgilio Barco cuya tarea puede realizarla cualquier inmobiliaria privada: ahorro de $9.150 millones.
  • Eliminar la Agencia para la Cooperación Internacional cuyas tareas puede hacerlas la Cancillería: ahorro de $66.000 millones.

A estos puntos, podemos sumar las notarías, entidades que son nido de corrupción; además de la cantidad absurda que hay por ciudad, estas se pueden disminuir a sus mínimas proporciones y el Estado podría ahorrar estos dineros e invertirlos en necesidades reales.  Se podría ir más allá, al lector dejarle una idea, de que otras entidades sobran: Comisarías de Familia, procuraduría, personarías, las unidades administrativas especiales, las corporaciones autónomas regionales, etc., por ejemplo.

Colombia es un país que no tiene una democracia participativa (la mal llamada “democracia más antigua del continente”) si no que es más que un sinnúmero de retazos, en los que se elige por el que más beneficios me regale, en el que se vota por quien más cargos me dé en su gobierno, donde se vota por quien mantenga mi monopolio (privilegios estatales) toda la vida y no permita la libre competencia, por eso no podemos llamarla democracia, por eso cada que alguien dice que somos un país capitalista neoliberal, siento que no entienden nada, no saben de lo que se trata el capitalismo de verdad, de ser libres, de que los individuos seamos quienes gobernemos, no quienes paguemos a otros para que nos gobiernen, por eso, nuestra burocracia participativa, sí, participativa, pues los que podemos votar participamos, de una decisión que ya fue tomada por otros.

 

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Vladimir Gutiérrez Fernández, es Economista de la universidad Santo Tomás de la ciudad de Bucaramanga, especialista en Gerencia de Exportaciones, diplomado en Mercado de Capitales, certificado como Auditor de Calidad, actualmente se desempeña como emprendedor y es docente en la universidad UNICIENCIA de la misma ciudad.

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