Batman y la Filosofía: Pensando en la muerte del Guasón

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Batman tal vez el personaje más complejo que ha aparecido en los cómics, son tantos conflictos (externos e internos) que no faltó material para el libro Batman y la Filosofía, publicado por la editorial Madras.

Como siempre hago con los títulos de esa colección, comienzo a leer los artículos que me llaman más la atención, en ese caso fue especialmente difícil escoger, Porque todos los asuntos parecían bastante interesantes. Son cuestiones deliciosamente divertidas como “La locura del Guasón” — o “¿El príncipe payaso puede ser considerado moralmente responsable?”, “Bruno Díaz debería haberse convertido en Batman?”, “¿Batman podría ser el Guasón?”, o ¿Por qué Batman es mejor que Superman? Escogí entonces una cuestión que siempre me pasó por la cabeza.

¿Por qué Batman no mata al Guasón?

Cualquier aficionado daría una respuesta rápida esta cuestión.  El caballero de la noche juro no matar para no ser equiparado a los criminales que caza por las noches en ciudad Gótica. El artículo de Mark D. White Discute la cuestión sobre la visión de los conceptos filosóficos: el utilitarismo y la deontología.

Piense bien, ¿matar al Guasón no estaría evitando centenas de muertes? Ese es un raciocinio típico del utilitarismo. Un sistema de ética que requiere la maximización de la felicidad total o del bienestar resultante de nuestras acciones. O sea, una forma de consecuencialismo, donde se avala una acción únicamente en función de sus consecuencias. Los Héroes de los cómics normalmente no son utilitaristas, pues para ellos existen ciertas barreras que no puede ser sobrepasadas. Así, ellos no matan incluso que el motivo sea salvar muchas otras vidas. En el utilitarismo eso no tiene sentido. Sería como decir que Batman está permitiendo que muchas personas mueran porque él no quiere matar solo a una. El autor cita una frase de Jason Todd cuestionando la decisión de mantener al Guasón vivo que ilustra bien eso: “Yo pensé que cuando él me matara, yo sería la última persona que tú dejarías que él lastimara”

Si en el utilitarismo la solución más fácil sería acabar de una vez con la vida del villano, en la deontología ese acto sería inaceptable. En esa doctrina ética, la moralidad de los actos está en sus propias características y no en sus resultados. Es decir, los fines no justifican los medios o el medio debe ser justificado por sus propios méritos. Así, matar al Guasón es un acto moralmente condenable porque matar es errado y eso es independientemente de los resultados futuros de ese acto. Eso explica la visión de Bruno Díaz, ¿Concuerda?

El tranvía de Batman

Para ilustrar ese dilema, White utiliza el “Problema del tranvía” dilema filosófico elaborado por Judith Jarvis Thompson. Imagine un tranvía en movimiento. En los rieles están cinco personas que no están oyendo el sonido de él aproximándose y no hay tiempo para pararlo o avisar a las personas para salir del frente. La única solución es desviarlo para otro carril. El problema es que en ese otro camino también existe un hombre parado que no conseguirá escapar. Imagine entonces que existe un observador al lado de la palanca de cambio de rieles. Él debe hacer una elección: no hacer nada o actuar y desviar el tren, causando la muerte de una persona.

Imagina ahora a Bruno Díaz. Él está de cara a la palanca. De un lado cinco inocentes y del otro el Guasón ¿La elección queda más fácil? ¿No? La diferencia para el “problema del tranvía” es que conocemos el antecedente moral de uno de los implicados, lo qué tal vez facilitase la elección de una solución a tomar. “Al final de cuentas, ¿por que las víctimas de él deberían ser sacrificadas para que él viviera – principalmente cuando recordamos que él vive para matar personas inocentes?

Pre-castigo

Analizando el ejemplo arriba, vemos que la opción de matar al Guasón esta basada en la suposición de que ello evitaría muertes futuras. ¿Pero cómo afirmar eso? ¿Será que aquella no podría ser su última víctima? El hecho es que no es posible tener certeza absoluta de que él matará nuevamente, luego también no es posible afirmar que estemos salvando alguna vida con su muerte. Ok. El chico tiene antecedentes que hablan por sí solos. ¿Sin embargo podemos dar fin a él sin saber si va a volver a matar?

Sancionar a las personas antes que ellas cometan un crimen, corresponde al pre-castigo, concepto que se hizo famoso con The Minority Report, cuento de Philip K. Dick y su posterior adaptación al cine. ¡Ahí se complica! Quién defiende que lo correcto es matar al Guasón, alega que el villano no deja dudas de qué va volver a actuar. Los que defienden que es moralmente equivocado matarlo pueden afirmar que, por más que sea improbable, el payaso del caos puede arrepentirse y no practicar más crímenes y es por respeto a esa posibilidad de escoger que no debemos pre-castigar.

¿Y cuál es su conclusión?

Felizmente para los fans, Batman difícilmente mataría al Guasón. Él ya tuvo diversos motivos y oportunidades, consiguiendo mantener siempre sus valores morales intactos. Dejó como conclusión, una citación del propio artículo:

Si dijéramos al cruzado encapotado, como muchos lo hicieron: “Sí usted no mata al Guasón, las muertes de todas las futuras víctimas de él estarán en sus manos”, Él muy bien podría responder “No, las muertes que el Guasón causa son responsabilidad de él y sólo de él”. Ese es otro modo de encarar la regla agente-centrado que discutimos antes: el observador en el ejemplo del tranvía puede afirmar: “No fui yo quien hizo que el tranvía colocara la vida de las personas en peligro, pero yo causaría la muerte de una persona si lo desviara”.


Traducción del portugués por John Alejandro Bermeo, el artículo original se encuentra aquí.

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Es el editor general The Mises Report y el anfitrión del podcast de the Libercast's show.

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