Ayn Rand y el método: Integrar o no Integrar esa es la cuestión

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Cuando yo estudiaba derecho en la Universidad, un profesor hizo a la clase la siguiente pregunta: ¿Qué es más importante en Hegel, su sistema o su método? Y yo respondí lo primero que se me pasó por la cabeza: Su Sistema. Él dijo: No, su método.

Esta anécdota me sirve para introducir al asunto fundamental que está en la base de todo pensamiento: El modo, el proceso por el cual uno valida sus ideas. Tan importante o más que el sostener una idea verdadera, es saber cómo puede uno saber qué ideas son verdaderas y cuáles no. Es decir, aunque es importante el qué, el cómo también es capital.

¿Cómo puede uno pensar correctamente? ¿Cómo puede validar uno tal idea y demostrar su correspondencia con los hechos? Tales son las cuestiones referentes al método de pensar, y no a lo pensado.

Una idea que sea verdadera pero que uno la considere como tal sin tener un método correcto de validar ideas, es inútil, ni siquiera puede decirse que en la mente del sujeto sea una idea en absoluto, tiene la misma validez que los sonidos de un loro, o los sonidos que uno puede recitar de un texto en una lengua extranjera que no comprende, son simplemente eso: sonidos, pero sin ningún valor cognitivo.

Ayn Rand era muy consciente de la importancia de saber pensar correctamente, en definitiva, de tener un método sólido de pensamiento, así como de la importancia crucial que las ideas tienen para vivir, el poder práctico de las ideas, como Leonard Peikoff declara:[1]

“ Recuerdo preguntarle a ella hace mucho tiempo por qué era tan vehemente al denunciar las teorías de Kant, especialmente las ideas abstractas que están en la base de su sistema, tales como su visión de que el mundo que percibimos con nuestros sentidos y la mente no es real, sino sólo una creación de las formas subjetivas de percepción. Sabía que Kant estaba equivocado, pero no entendía a la edad de veinte años por qué el asunto evocaba en ella una emoción tan fuerte.

Ella respondió en esencia: “”Cuando alguien dice que la realidad es irreal o que la razón es subjetiva, él está, lo admita o no, atacando toda convicción y todo valor que yo defiendo. Todo lo que amo en mi vida, mi trabajo, mi marido, mi tipo de música, mi libertad, la creatividad de la mente humana, todo eso descansa en mi percepción de la realidad, todo eso llega a ser una ilusión y una imposibilidad si la razón es impotente. Una vez que concedes la clase de enfoque de Kant, tu desencadenas a los destructores entre los hombres, las criaturas que, libradas de la necesidad de ser racionales, procederán, como de hecho así ha sido desde Kant, a expropiar a los productores, sacrificar todos los valores, y arrojarnos al resto de nosotros a una dictadura fascista o comunista.””

Continúa Leonard Peikoff:[2]

“La mayoría de las personas en nuestra era de pragmatismo y escepticismo consideran las amplias generalizaciones sobre la realidad como mera charla, es decir, como abstracciones flotantes, y reaccionan sólo a expresiones relativamente específicas. Ayn Rand era lo opuesto. Ella reaccionaba mucho más intensamente a ideas filosóficas que a concretos específicos. Cuanto más abstracta era una formulación malvada, más territorio cubría, y más grande, por tanto, era el potencial destructivo que ella veía.

Por la misma razón, si Ayn Rand oía una idea básica que ella consideraba como verdadera, una idea defendiendo la realidad y la razón, como muchos de los principios de Aristóteles, ella respondía con profundo respeto, admiración, e incluso gratitud. Las ideas para ella no eran un juego de salón. Eran la forma que tiene el hombre de comprender el mundo, y de ese modo eran esenciales para la acción y supervivencia humana. Así, las ideas verdaderas era un activo incalculable, y las falsas un desastre en potencia.

Así como Ayn Rand no desgajaba las abstracciones de los concretos, así ella no permitía que los concretos quedasen desgajados de las abstracciones. Es decir, ella rechazaba la política ampliamente extendida hoy de quedarse mirando a los sucesos de actualidad en un vacío, para entonces clamar que la vida es incomprensible. Lo que un hombre hace, ella sostenía, es un producto de lo que piensa. Para ser comprendidas, por ende, las acciones del hombre tienen que verse en relación a sus ideas.

[…]

Puesto que las abstracciones, en su filosofía, son los medios de los que dispone el hombre para comprender y tratar con los concretos, ella realmente las usaba para ese propósito. Ella no consideraba contenido abstracciones flotantes o con nuevos elementos incomprensibles. Siempre exigía una unidad crucial: teoría y realidad, o ideas y hechos, o conceptos y perceptos.

[…]

En su pensamiento, siempre distinguía el “qué”, como ella lo llamaba, del “cómo”, lo que ella sabía, y cómo (por qué medios), lo sabía. Si tu estabas en desacuerdo con ella sobre una conclusión en particular, no argumentabas el tema durante mucho tiempo, porque la discusión pronto viraba hacia el método. Para ella, “el cómo” era el asunto crucial en la vida; era la cosa que daba lugar al “qué”

La importancia del método para Ayn Rand, es clara, como se desprende de lo que Leonard Peikoff consigna.

La clave del método de Ayn Rand era la integración, es decir, el conocimiento humano debía formar una unidad, un todo no contradictorio, de forma tal que ninguna idea contradijese las demás ideas, y tampoco contradijese los hechos de la realidad.

Teoría y práctica, abstracciones y concretos percibidos, ideas y hechos, todo ello formaba una unidad, y la integración cognitiva, de la que tendremos la oportunidad de detallar en algún artículo posterior, es la clave del método de pensamiento de Ayn Rand.

Para entender cuál es la clave de este método podemos tomar un ejemplo extraído de su filosofía.

Todos seguramente habréis oído alguna vez el mantra “Los principios no ponen pan en la mesa, todo lo que cuenta son las cosas prácticas”

Justamente lo opuesto es cierto: Los principios son los que hacen posible poner pan en la mesa.

Veamos a ver:

Para que una persona pueda disponer de bienes y servicios, ha de producirlos, pero para producir esos bienes y servicios, para que pueda disponer de pan, vestido, agua, vivienda etc., necesita involucrarse en una actividad productiva, necesita que alguien cultive el trigo, a su vez el trigo requiere para un buen cultivo, seguir los conocimientos aportados por la ciencia de la agricultura, por la química, la bioquímica, la física, conocer qué tipos de terrenos son propicios para cultivar trigo, las condiciones climatológicas requeridas, así no se puede cultivar trigo en las tundras polares, ni en el desierto del Sahara, pero sí en un clima templado y moderado cuál puede ser del sur de España o determinadas zonas del oeste de Estados Unidos etc.

Requiere además que se produzcan herramientas para moler el trigo, maquinaria para tratarlo, para luego darle forma al pan, y que haya industrias que moldeen el pan y lo distribuyan a gran escala a las panaderías que lo van a hornear, la levadura etc.

Esas industrias además requieren conocimiento de ingeniería industrial para construir las máquinas para procesar la materia prima y convertirlas en productos semielaborados.

Un conjunto de principios de múltiples ciencias naturales se requiere para poner una barra de pan en la mesa de alguien.

Pero además se requiere saber de contabilidad para que las empresas puedan saber con qué activos cuentan para invertirlo en la producción de pan, y qué deudas pueden asumir.

Pero además, para producir pan necesitas ser libre de producirlo y de obtener un beneficio económico al venderlo, por eso es importante el sistema político en el que uno vive, si uno puede ser libre de retener los productos de su esfuerzo, de saber que tu trabajo será recompensado y que las ganancias que obtienes serán tuyas por derecho, es decir, necesitas un sistema que reconozca tus derechos como individuo, en especial, el de propiedad.

Así, si uno vive en un sistema socialista que expropia tu riqueza, que hace imposible obtener ganancias, que asfixia tu capacidad de actuar de acuerdo con tu propio juicio, y te obliga a seguir mandatos absurdos respaldados con la fuerza de las armas, de la policía y de los Tribunales al servicio de un tirano o una camarilla de tiranos, no podrás producir en absoluto, y el pan no llegará a la mesa.

Como vemos, en el hecho concreto de poder consumir pan, están integrados una multiplicidad de elementos que uno ha de considerar, que uno debe conocer e integrar en su mente para comprender lo que hace posible el disfrutar de los valores de los que disponemos.

Un conocimiento de una multiplicidad de ciencias, climatología, geología, física, química, biología, ingeniería, pero también contabilidad, economía e incluso ciencia política, aparte de la ética, metafísica y epistemología.

O cojamos la declaración de que la realidad es irreal o que las cosas son lo que uno quiere que sean.

Si uno considera que las cosas pueden ser alteradas por un mero capricho de la consciencia, entonces ¿Cómo puede uno defenderse de un tirano que cree que sus edictos y sus caprichos respaldados a punta de pistola pueden lograr prosperidad y riqueza?

Si los valores son subjetivos, entonces, tu deseo de vivir, de ser libre, de producir, de retener el producto de tu esfuerzo no tienen importancia, si alguien desea destruirlos, es más, si la realidad y los valores son subjetivos, tu deseo de vivir y el deseo de un asesino de matarte deben ser tratados con la misma consideración y respeto.

Un Hitler, un Stalin, un Nicolás Maduro, pueden perfectamente matar, robar, esclavizar y devastar un continente o una nación y uno sería impotente para oponerse, puesto que si la realidad es lo que cada uno quiere que sea, ninguna objeción puede plantearse a un tirano como ellos, es más, uno tendría que ser indiferente a sus acciones, ya que el vivir o el morir es sólo una perspectiva subjetiva de cada uno.

El resultado es afianzar el establecimiento de una dictadura.

¿Por qué el uso de la fuerza no puede servir para crear riqueza y prosperidad? Sólo porque en la realidad, en los hechos, la fuerza es anti mente, la fuerza paraliza la mente humana y es un hecho que la mente es la herramienta crucial para crear los valores que permiten a los hombres sobrevivir como seres humanos.

Pero si la realidad es subjetiva, y no hay hechos objetivos, entonces, cualquiera tiene derecho a creer y nadie puede oponerse, a los caprichos que se le antojen a cada uno, incluidos los caprichos de un dictador y su camarilla gobernante, ellos pueden por medio de la propaganda presentar la esclavitud, la tortura, el hambre, como prosperidad, como riqueza, como progreso, y no tendría uno cómo refutarlos.

Justamente el afirmar el absolutismo de la realidad es una condición fundamental para que uno reclame el valor de su vida y de ahí que uno pueda defender su libertad como una condición necesaria para mantener la propia vida y lograr valores que la sustenten.

Todo ello está integrado, cada elemento por su naturaleza está relacionado con los demás, porque la realidad es una, y por ende, uno tiene que identificar la concatenación causal entre todos los elementos relevantes, y por tanto, uno debe integrar su conocimiento de realidad.

Otro ejemplo, el economista George Reisman cuenta que en el año 1954 conoció a Ayn Rand, y en una discusión con ella, él dijo que debía existir el vacío en el Universo para que los cuerpos pudieran moverse de un lugar a otro.

Ayn Rand, le espetó: ¡Eso es peor que cualquier cosa que pudiera decir un comunista!

¿Cómo es que una declaración tan abstracta perteneciente a la metafísica puede ser peor que cualquier proclama política de un marxista?

La respuesta subyace al hecho de que la metafísica, abarca, subsume, integra, la totalidad de los hechos de la realidad, y por tanto, abarca cualquier idea que un hombre sostenga, en última instancia se puede reducir a principios fundamentales sobre la naturaleza de la realidad, la metafísica o teoría de la realidad abarca la epistemología, o teoría del conocimiento, sobre la base de que la realidad es real, que los hechos son lo que son uno puede conocer dichos hechos y encontrar un método adecuado para comprender la realidad, pero si la realidad fuese un flujo indeterminado, un caos milagroso donde cualquier cosa puede suceder por puro azar o milagro, entonces sería imposible conocer nada con certeza, y una ciencia como la epistemología sería inútil. Abarca a su vez la ética y la política.

Entonces, ¿Qué ocurre si uno admite la existencia del vacío absoluto?

Si uno admite la existencia del vacío absoluto entonces está admitiendo que los fenómenos de la naturaleza no están interrelacionados, que existen zonas no regidas por las leyes de la naturaleza o en todo caso por leyes que se contradicen, compartimentos estancos donde rigen diferentes leyes en el Universo.

Uno admite la existencia de algo que es la ausencia de objetos, es decir, la existencia de la nada, entonces al hacer eso, uno niega que la Existencia existe y  la Ley de causalidad, que implica que todo fenómeno responde a la naturaleza de los entes implicados en provocarlo, y deja espacio a una realidad contradictoria, desintegrada.

Una realidad contradictoria implicaría que es posible que cualquier cosa suceda y tenga éxito, haciendo imposible actuar en base a principios, ya que en cualquier momento, un fenómeno que surja de otra zona del Universo donde rijan otras leyes, un compartimento estanco, provoque algo al azar.

Lo cual daría pie al pragmatismo en la conducta humana, a la creencia de que de algún modo los propios caprichos podrían funcionar si es que algún poder del Universo permite una excepción a la Ley de causalidad, así como el Universo está fragmentado, lo cual conduce a su vez, a pensar que uno puede existir desafiando la realidad, lo cual no es posible.

El resultado es la desintegración de la mente humana y el abandono de los principios, reduciendo al hombre a una mentalidad perceptual atada a lo concreto, que sería incapaz de oponerse a un comunista que diga que el comunismo pudo fracasar ayer pero mañana podría funcionar si todos tenemos un espíritu de cooperación, y que en todo caso, ayer pudieron darse unas condiciones específicas, y mañana otras que permita que el comunismo funcione.

En una realidad desintegrada donde la causalidad no sea un absoluto, todo es posible, y todo ello se sigue de forma implacablemente lógica de postular La existencia de lo no existente y de la negación de que todas las cosas del Universo están interrelacionadas, no existiendo saltos al vacío.

Lo que nos lleva a rechazar la primacía de la existencia, pues si la existencia no es un todo causalmente interconectado, entonces, puede haber excepciones a la ley de causalidad, lo que significa que podría ser que un hombre, que la consciencia de un hombre, pudiera escapar y encontrar un atajo a las leyes de la naturaleza, un resquicio que dé cabida a lo milagroso.

Eso conduce entonces a la creencia de que la consciencia podría alterar la realidad a su antojo y por tanto, que todo es posible, incluido hacer que funcione una dictadura comunista, y precisamente uno de los argumentos que los socialistas ofrecen para negar las atrocidades provocadas por los regímenes políticos que defienden, es que o bien eso no era verdadero socialismo, o que quizás en el futuro funcione, evadiendo por tanto, la ley de causalidad, evadiendo que una realidad no contradictoria, no hay atajos a la ley de causalidad, y que la consciencia no puede alterar los hechos de la naturaleza y hacer que lo imposible sea posible, y transmutar lo irreal en real.

Para terminar, otro ejemplo de las consecuencias de desintegrar y por tanto de hacer caso omiso al método fundamental de Ayn Rand.

La gran filósofa criticaba al economista Milton Friedman porque defendía que el capitalismo y la economía no tenían relación alguna con la moral, y que el capitalismo debe defenderse argumentando que es el sistema social más eficiente o que permite “maximizar la utilidad”.

¿Qué significa eficiente? Eficiente significa que algo es un medio idóneo o adecuado para lograr un fin.

Entonces, ¿el capitalismo es eficiente para qué? Uno podría argumentar que el socialismo es eficiente para acabar con las excesivas preocupaciones de las personas con lo material, y darles un espíritu más noble al soportar privaciones, y eso igualmente sería eficiente.

Eficiencia presupone la pregunta, ¿Para qué? ¿Cuál es el fin que uno desea conseguir con los medios de los que dispone?

Y para determinar qué fines son o no deseables, uno necesita una guía en forma de principios que le indiquen cuál es el fin supremo al que debe aspirar, y eso justamente es lo que hace la moralidad.

Y el criterio o estándar que determina ese fin último y los fines derivativos, a su vez dependen de una visión sobre la realidad y sobre la forma que el hombre tiene de conocerla, es decir, depende de la metafísica y la epistemología.

El capitalismo es eficiente para producir bienes y servicios, pero esos bienes y servicios tienen valor, sólo si uno considera buena la preservación de la vida, y si uno realmente desea vivir en este mundo, y para ello uno necesita conocer y aceptar una moralidad racional.

Economistas pragmáticos o utilitaristas como Milton Friedman evaden ese hecho, evaden que están contando con una cierta moralidad, al mismo tiempo que niegan la importancia de los valores morales para la defensa del capitalismo, implicándose en una política epistemológica de desintegración cognitiva.

Por eso Ayn Rand decía que la economía es valiosa pero sólo como un complemento de la filosofía, que economía sin filosofía era como un cuerpo sin alma, ella sabía que la eficiencia del mercado depende de que los hombres consideren moralmente buena la vida en la Tierra.

Por tanto, veía como una declaración absurda, sin sentido, la de que el capitalismo no tiene relación alguna con la moralidad.

Pero eso era posible gracias a su método de pensar, es decir, a su capacidad de integrar los hechos y pensar en términos de principios y esenciales, viendo la realidad como un todo interconectado.

Así que para Rand: Integrar o no integrar era la cuestión fundamental.

El resultado del método particular de Ayn Rand fue la creación de un Sistema filosófico integrado que abarcaba las cinco ramas en las que se divide la filosofía: Metafísica, epistemología, ética, política y estética.

En la continuación de este ensayo, veremos en esencia los aportes fundamentales de Ayn Rand a la Metafísica.

Continuará.


[1] My Thirty Years with Ayn Rand: An intelectual Memoir, The voice of Reason: Essays in Objectivist though, Ayn Rand, editorial Meridian, año 1988

[2] Ibidem.

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