Argentina Dolarizada de Iure

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Mucho se habla de esta opción como escapatoria definitiva a la enfermedad serial de distorsión galopante de precios en nuestro país. Pero de hacerlo ¿Cuáles serían algunos pasos a concretar?

-La diferencia entre dolarizar y una convertibilidad como en la experiencia de marzo de 1991:

La dolarización implica reemplazar la moneda local por otra (en este caso el dólar norteamericano). O, se puede permitir la co-existencia de las dos monedas. En cambio, la convertibilidad[1] implica que el BCRA puede emitir moneda local solo, si tiene dólares para respaldar dicha emisión.

-Traquilos jerarcas, os presentaré aquí una solución.

-Régimen Legal:

Dolarizar el sistema monetario para un país como Argentina, directamente significa que se suprime la moneda nacional, no hay más pesos circulantes ni depósitos ni contratos nominados en pesos. Para hacerlo no se necesita, la autorización de Estados Unidos. A USA no le Importaría, en principio, que Argentina y los argentinos demanden su moneda, respetarían la decisión pero de ningún modo la incentivarían.
Dolarizar tiene una implicancia fiscal dramática: el Banco Central argentino se quedaría sin las herramientas actuales para falsificar pesos y entregarlos al Tesoro de la Nación para pagar sus erogaciones, o las obligaciones de deuda en pesos. Ergo, se acaba la impresión de moneda y se termina con ello la inflación monetaria histórica del país. En un esquema monetario dolarizado, los precios pueden subir, pueden bajar, pero como oscilaciones naturales del mercado, mas la monetaria esta que sufrimos desaparece de un plumazo. Sería un escenario ideal, pero veamos algunas de sus consecuencias:

A) El estado nacional, las provincias, los municipios, solo pueden gastar aquello que recauden o puedan gastar los recursos que obtengan apalancándose[2] en el mercado quedando así los números más claros y pasa a existir mayor conciencia sobre lo que significa tener déficit, superávit o presupuesto equilibrado.

B) Los bancos del sistema, siguen funcionando con permiso y superintendencia del BCRA, pero los depósitos son en USD que es la moneda de otro país, por lo tanto las facilidades crediticias del Central a los bancos pasan a ser muy limitadas, es decir, no hay impresión posible de dólares, aun que se pueden establecer mecanismos de garantías ante dificultades financieras y retiros de depósitos. Los bancos quebrarían, la gente perdería sus depósitos, se fundirían algunas empresas, habría deflación de todas las cosas mientras los niveles de deuda del estado, de los particulares, entre estado y particulares o entre particulares entre sí, se tornan impagables, la deflación quiebra la economía pero el modelo dolarizado se puede mantener en pie de todas maneras aunque con una población que debe pasar a considerar a los bancos no como un lugar totalmente seguro de resguardo sino a sus depósitos como un crédito cualquiera dado a un tercero no financiero, o sea sujeto a alto riesgo.

C)No basta una mera declaración, hace falta convertir coactivamente (con todo lo que eso implica) un montón de cosas y generar pérdidas para todos, pérdidas muy grandes, (recurrir a relatos de nuestros padres) que ni siquiera los más jóvenes podríamos imaginarnos.

-Siguiendo un simulacro como ha ocurrido con la ley 18.188, en tiempos de Onganía y el Ministro Krieger Vasena:

– El BCRA debe determinar cuántas reservas realmente tiene, descontadas sus deudas en moneda extranjera, si es que realmente sobra algo, el número resultante, es lo que tendrá que distribuir entre la población a cambio de la entrega al BCRA para la correspondiente baja e incineración de todos los pesos de papel físicos circulantes.

– El BCRA debe informar cuántos encajes en USD han constituído las entidades financieras como resultado de los depósitos recibidos en moneda extranjera. Los encajes pasarán también a ser activos a distribuir.
– El BCRA calculará el total de deudas para con el sistema financiero, las nominadas en pesos y las nominadas en USD.
– Una ley nacional, que puede únicamente votarse sobre tablas, establecerá la tasa de conversión de pesos físicos a dólares (cuántos pesos requerirá el BCRA para entregar por ventanilla 1 USD). También establecerá cómo se convertirán los actuales depósitos en pesos que pasarán a ser dólares, riesgosos argendólares de pleno derecho, y cuyo ratio de conversión en principio sería igual al del cambio de pesos a USD físicos. La ley indicará la conversión forzosa de créditos y deudas resultantes de los contratos, de todos los contratos, desde pesos a dólares, y aquí vendrá un problema porque es probable que se disponga, o se pueda disponer una licuación mayor para el caso de los contratros que para las conversiones de moneda física o de depósitos. O sea, que el deudor pierda menos y que el acreedor pierda más, lógica consecuencia del proceso de dolarización que significa de manera oculta y no declarada anular deudas y obligaciones, reducir créditos y expectativas.
Y último , hay que calcularlo, porque la dolarización, como accionistas diluídos en una empresa fundida, vamos a quedar. También se deberá declarar default sobre toda la deuda externa, la que se ha acumulado es impagable no ya en el largo sino inclusive en el corto plazo y es mejor reconocerlo cuanto antes.

¿Estamos preparados? A mi me parece, que antes hace falta que se generen desastres y miserias muy grandes.

Notas:

[1]Convertibilidad, no es como se cree, intercambiar un billete color por otro billete color, es sino, en la estricta literatura económica, depositar dinero mercancía para obtener un recibo llamado billete bancario, fiduciario o FIAT.

[2]Apalancarse, hace referencia a la deuda. Que dicho sea de paso, al sistema capitalista, lo único que lo revienta, es la deuda. No son, es gran medida, ni los impuestos ni la emisión, si no el leverage. Mientras haya libertad de precios el sistema puede funcionar perfectamente. Tener cuidado con no respetar el régimen impositivo y emisión, igualmente.

ojeda.97.mariano@gmail.com | Web | + posts

Estudiante de Derecho y Economía.
Argentino.

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