Argentina: «cuando juegan para el enemigo»

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No quise hacer un título tan largo, pero debería de ser así: “cuando juegan para el enemigo o son el enemigo mismo”. Sin dudas hay diferencias entre jugar o coquetear, pero no ser el enemigo a ser el enemigo mismo. Cuando el caos reina a veces a uno se le pueden confundir las ideas y luego retornar al sentido común, si así se lo propone. Pero parece no ser el caso de Víctor Manuel Fernández. Aún más por su posición de alto prelado en la diócesis de La Plata. Este siniestro personaje tiene una obra titulada “Sáname con tu boca. El arte de besar”, donde destaca la importancia del beso en las relaciones amorosas. Pero no se confunda lector, no se trata de cuestiones metafísicas en un plano agustiniano o tomista, sino simplemente de cuestiones burdas de alguien que pacta con el modernismo. Siguiendo el curriculum vitae de “Tucho Fernández”, el mismo se ha vanagloriado de salir en la novela “Esperanza Mía”, cuando la abortista Lali Espósito sostenía en sus manos unos de sus libros. Y aunque no lo crea el Arzobispo fue alguna vez rector de la Universidad Católica Argentina.

Luego de un breve repaso de los lamentables antecedentes de “Tucho”, haré una breve reflexión. Si uno está en un campo de batalla a punto de enfrentarse con un ejército enemigo, aquí la razón nos dicta que a quien enfrentaremos se encuentra detrás de las líneas enemigas y no en nuestras propias filas. Entonces así uno puede estudiar al enemigo, planificar una táctica, saber cuáles son sus debilidades y astucias, y finalmente saber en mayor o menor medida que habrá de esperar. Pero cuando el enemigo está en las propias filas, escabullido e ignoto, hace un daño de tal envergadura que pone en peligro cualquier empresa y aún más cuando el responsable ha de conducirnos a la batalla. Esto precisamente parece ser el caso de Víctor Manuel Fernández, que poco honor hace a su predecesor Mons. Héctor Aguer.

La ridiculez parte cuando además de utilizar preceptos del “progresismo” para amoldar a la Iglesia al mundo, pretende hacer comparaciones poco felices. Que diría Santa Catalina de Siena de su nota, por lo pronto dejemos al sano juicio que haga su trabajo, cosa que muchos han perdido en estos tiempos, no guardando fidelidad tanto teologal, como histórica.

Estos personajes reniegan de nuestra tradición y todo lo que costó forjarla. Pactan con el enemigo que no tiene piedad alguna y fomentan la mentira endémica de estos sectores, en vez de proteger la verdad. Al menos busquemos que “Tucho” reconozca la realidad empírica, ósea en la simple observación de hechos y en la realidad moral de los sucesos que ocurren con las autoconvocadas. En primer lugar recordemos que el feminismo marxista que se aglutina en una verdadera “rebelión de masas”, tiene acuerdo unánime en imponer la legalización del aborto y luchar hasta que esta sea una realidad. En segundo lugar fomentan la ideología de género y la desnaturalización del sexo femenino y masculino. Y en tercer lugar provocan desmanes y ataques sistemáticos a las Iglesias, cuando tienen lugar estos penosos encuentros, donde el salvajismo reina.

A esto se le puede añadir que un grupo de buenos católicos asisten a proteger las Iglesias y verdaderas mujeres que profesan la Fe, se insertan en los talleres, para que las conclusiones de estos arbitrarios encuentros no sean una manifestación absurda de lo que proponen, ya que, el totalitarismo cree aglutinarlo todo y tener voz por todas las mujeres, cuando únicamente representan a un minúsculo sector ideologizado. Estas verdaderas mujeres deben camuflarse para no ser echadas de los encuentros, deben esconder objetos que denoten algún símbolo de Fe, por lo que no pueden mostrarse tal cual son, en su verdadera esencia. Deben ser custodiadas hasta que llegan al lugar donde se van a desarrollar los talleres. Además, sufren agresiones físicas y verbales. Una vez detectadas por el enemigo no pueden hablar, no pueden manifestarse y son rebajadas en su condición, por no poseer el virus ideológico ¿Acaso Víctor Manuel Fernández pensó en estas mujeres? Por lo pronto vemos que no.

El Arzobispo criminaliza a los católicos diciendo “Ruego a todos los católicos que eviten cualquier forma de agresión verbal y toda iniciativa que termine siendo provocativa. Las mujeres católicas podrán dar su opinión en los talleres, o bien orar en sus casas”. Lo único que hacen los católicos es defender los templos ante los ataques sistemáticos que cada año tienen lugar, aguardando una defensa y no saliendo a atacar, como hace creer el Arzobispo. Y como lo hemos dicho precedentemente Víctor no conoce la realidad de su Iglesia ¿Acaso le parece que las mujeres católicas pueden emitir su opinión? Nada más alejado de la realidad. Pareciera que el Arzobispo quiere mirar para otro lado o al menos espero que sea por ignorancia y no de manera deliberada. Pero por el acontecer de los hechos ha demostrado actuar arbitrariamente y en contra de la doctrina católica.

Como el Arzobispo es bueno manejando las redes sociales y escribiendo notas para medios de comunicación y suponiendo que tiene un buen manejo de internet, lo invito a investigar en las imágenes del buscador, de que se tratan los encuentros de autoconvocadas, que salió a defender en una suerte de “progresismo eclesiástico”, olvidándose de los suyos y utilizando terminología del maná ideológico, cuando las verdades esenciales están en peligro y quiere armonizar lo peor del mundanismo a una Iglesia que debe ser defensora de la verdad y salir con valentía a denunciar el mal de todas las corrientes ideológicas, que no hacen más que erosionar la verdad y que muchos pastores son más fieles servidores y propagadores de una mentira desmesurada, queriendo para su Iglesia la adaptación al mundo y no que el mundo se adapte a la verdad misma que la Iglesia debe custodiar.

Seguramente el 12, 13 y 14 de octubre el Arzobispo de La Plata se topará con la realidad, una realidad que quiso camuflar, pactando con quienes pretenden ver la Iglesia arder. No solamente eso, sino que desprecia a quienes defienden todos los años los templos, ante los ataques inminentes de estos encuentros, siendo de un antirreligiosidad manifiesta. Veremos en pocos días si la realidad empírica cambia la confusión de este personaje y sale públicamente a pedir disculpas por sus penosos dichos, que justifica lo injustificable y muestra un gran desprecio hacia su propia comunidad de fieles Católicos. Seguramente seremos tildados de grupos “tradicionalistas y reaccionarios”, pero más bien deberíamos de ser tildados como “defensores de la verdad”, ante el inminente ataque que representan los dichos de un Arzobispo, que más bien es esperable del enemigo, pero no de un propio pastor, que muy mal representa la Iglesia por estos días.

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