AMLO y la mentira blanca: No importa el crecimiento.

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Este jueves 30 de enero salió la cifra oportuna para el cuarto trimestre del 2019, donde la economía mexicana tuvo una caída anual en 2019 de -0.1% lo cual representa la primer caída del producto interno bruto anual en los últimos 10 años cuando la crisis inmobiliaria de Estados Unidos se fue contagiando por el mundo. Ante esto el mandatario Andrés Manuel López Obrador comentó en su conferencia matutina que:

“Puede ser que no se tenga crecimiento pero hay desarrollo y hay bienestar”.

Argumentando de igual manera que esos parámetros (crecimiento económico) no le importan mucho, ya que antes en gobiernos anteriores cuando hubo crecimiento se acumulaba sólo en unas cuantas manos.

 

 

Pero ¿qué hay de cierto en estas palabras? Lo que es cierto es que el crecimiento económico y el desarrollo son términos diferentes, sin embargo no significa que no se relacionen.

¿Qué diferencia existe?

El crecimiento económico  es el incremento porcentual del Producto interno Bruto (PIB), un indicador que mide la riqueza general de un país y se compone básicamente por el consumo, la inversión, el gasto gubernamental y las exportaciones netas. Cuando existe crecimiento es porque hay un aumento cualquiera de los rubros.

El desarrollo se podría traducir como la prosperidad y bienestar general de la población, se podría decir que hay desarrollo cuando existe un buen sistema de salud y una esperanza de vida larga, cuando existen niveles de educación importantes e índices de alfabetización altos, y cuando el ingreso promedio de las personas es aceptable y los niveles de pobreza son bajos.

Siendo así es normal que cualquier gobierno tenga como obligación buscar el desarrollo y bienestar de su población.

¿Es irrelevante el crecimiento económico?

La respuesta es no, el crecimiento es un factor imprescindible para que exista una mejora en el desarrollo.

Si hay mayor consumo es porque las familias se encuentran gastando, por lo que habrá mayores ventas a los pequeños, medianos y grandes empresarios; si hay aumento en la inversión significa que habrá más y mejores oportunidades de empleo. Si hay crecimiento económico se genera una mayor recaudación y una mayor oportunidad de ejercer el gasto público de manera más eficiente.

La realidad es que el gobierno si está gastando aunque no está resolviendo el tema de pobreza, regalar dinero sólo es un paliativo a la pobreza pero no lo resuelve de manera estructural, es decir “se les da un mejoralito pero no se les cura”.

Al no haber crecimiento económico, hay baja recaudación y lo que sucede es que se trata de resolver algún problema pero descuidando otro (ya que los recursos son cada vez menos), tal es el caso de los recortes a varios sectores fundamentales como la educación y salud, indicadores importantes para el bienestar general.

Si no se genera certidumbre a la clase empresarial, estos no invertirán y se irán a otros lugares con todo y sus empleos (ya que desde la cancelación del NAIM aún no se recupera la confianza de los inversionistas).

Entonces, si bien es cierto que crecimiento y desarrollo son términos distintos, están altamente relacionados. Este gobierno debe enfocarse en mejorar las condiciones de vida de la gente pero sin descuidar la parte económica.

 

 

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Economista, Corresponsal de The Mises Report en México.

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