ALERTA ROJA EN AMÉRICA LATINA

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La obstinación constante es moneda corriente en América Latina. Nuevamente la desestabilización llego para quedarse y el fracaso se profundiza. El problema de nuestra región es el subdesarrollo político y cultural presente hace décadas, y mientras no mejoremos la idiosincrasia “izquierdista”, difícilmente saldremos del abismo ideológico.

La izquierda como sistema político, económico y cultural fracasó en occidente con la experiencia histórica de la URSS y su caída a finales de 1991. Un puñado de estados pudo sostener este arcaico sistema que destruyo países enteros, llevándose millones de vidas humanas. Pero América Latina con una fuerte cultura de cuño socialista no pudo superarse a sí misma. Todo lo contrario, evoluciono hacia los “populismos”, una forma más vulgar de la izquierda que acepto la moderna “democracia”, que a su vez, tiene su origen mismo en el “liberalismo clásico” pero con el transcurrir del tiempo el resultado fue caer en “socialismos democráticos”.

La consecuencia es una sociedad con un sistema creado por el liberalismo, o sea por el constitucionalismo liberal; pero que a partir del fracaso de los totalitarismo imperantes en el siglo XX y desde la caída de la cortina de hierro, este sistema diferenciado debió mudar la causa y acoplarse al sistema actual. El resultado es un régimen político de creación liberal: constitución, leyes, equilibrio de poderes, republicanismo, etc. Pero que culturalmente y en el ejercicio de la política está infectada de izquierdismo, es decir, de una mentalidad socialista.

En efecto, ya no es necesario llevar a cabo la utopía comunista como sistema radical en su esencia pura, solo algunos locos sueñan con tal cuestión. Así, el siglo XXI está marcado por la “socialdemocracia” y esto se ve principalmente en América Latina que sin lugar a dudas sigue en la obstinación y en la involución política.

 El populismo enfermizo se expandió por grandes manipuladores de masas y cuando dejan momentáneamente el poder, luego de dejarlo destruido, provocan un caos inaudito. Esto parece ser el caso de Ecuador y Chile, donde la rebelión de la masas fomentado por asociaciones criminales ideológicas pretenden el caos provocando actos vandálicos, desmanes, muertes, pillajes y robos. Esta horda masificada fue destruida mentalmente, embrutecida y principalmente le implantaron el germen del anarquismo, creyendo que  la barbarie revolucionaria es liberación; pero más bien es esclavitud ideológica que rinde culto mesiánico al Estado en una especie de deísmo sacro estatal. El diagnostico parece ser más grave de lo que parece y esta cultura ideológica desarmo al ciudadano, lo convirtió en un bárbaro civil y lo peor de todo, lo transformo en un átomo social que necesita de la peste revolucionaria para sacar el odio que habita en los cultivadores sociales del marxismo.

Pero el verdadero hombre es quien tiene amor a su Patria sin caer en los mitos ideológicos que desarman al ser humano buscando implementar el mismo modelo en distintos países. De esta manera, el hombre queda desorbitado y pierde su sentido de pertenencia, nublando su inteligencia y dócil a los pervertidores y agitadores de masas. Por eso en términos de Antoine Saint Exupéry el hombre debe “domesticarse” constantemente buscando la virtud como modelo de vida, esforzándose por alcanzar a través del sacrificio y con verdadera humildad una construcción de su verdadera personalidad sin apelar a la rebelión, al odio y la envidia, estandarte, sin duda,  de la cultura ideologizada tan presente en América Latina y en constante perversión, pretendiendo el desastre en contraposición del amor que se debe predicar por la Patria, hogar común de los habitantes; y por sobre todo a los semejantes, partiendo del respeto mutuo y mostrando las diferencias con recta caridad. Pero esta cultura apocalíptica apela al odio y al resentimiento propio de una barbarie ideológica que todavía no se ha superado en el continente. Bastaría decir para Saint Exupéry que son unos “insensatos” ideologizados que destruyen su reino.

No es de extrañar que el Foro de Sao Paulo y la internacional socialista estén agitando aires revolucionarios para América Latina buscando su conquista para la próxima década. El Castrochavismo  quiere exportar el modelo del fracaso, muerte y pillaje. El impacto socialista en Ecuador y ahora Chile resulto a favor gracias a la presión y agitación de grupos subversivos bastante bien organizados, sometiendo a la ciudadanía al saqueo constante de comercios y la destrucción de espacios públicos. Sumado a graves incidentes que provocaron la muerte de trece personas hasta el momento, de las cuales cinco fallecieron en una fábrica textil en Renca por atentados terroristas, agravando de esta manera la inestabilidad en la región.

El viejo continente tampoco es ajeno a los disturbios provocados por la izquierda. Precisamente en Barcelona los separatistas Catalanes luego de conocida las sentencias de quienes cometieron el delito de sedición, iniciaron una turba violenta de saqueos y manifestaciones poniendo en vilo a todo el país. Por suerte muchos españoles tienen su esperanza depositada en VOX que está haciendo un gran trabajo denunciando a la “dictadura progre” en términos de su presidente Santiago Abascal y bregando por la unidad de España tan necesaria de los destructores socialistas como Sánchez e Iglesias que apelan al caos sacando bastante rédito de ello.

Luego de un breve repaso del acontecer socialista en Latino América y España, madre natural de estas tierras tan castigadas, pretendo no quedar en el conformismo de lo que supuestamente se ataca, porque sin duda el camino es otro. Es por ello,  que llamo a los revolucionarios a transformarse en contrarrevolucionarios, buscando amigarse consigo mismos, desechando el espíritu de la revolución agitadora que destruye las energías humanas y lleva al hastió constante. La solución no es la vía ideológica aunque suene trillado, pero quizás mis palabras sean algo vagas, mejor dejemos al gran maestro Colombiano Nicolás Gómez Dávila reflexionar sobre el asunto: “El auténtico revolucionario se subleva para abolir la sociedad que odia, el revolucionario actual se insurge para heredar una que envidia”. En definitiva no caigamos en una rebelión de la nada y en el juego despótico de las ideologías donde un tirano busca destronar a otro tirano. Porque el cambio viene por dentro y es precisamente elevarnos en la nobleza del espíritu que nos permita recuperar la fe y la esperanza que tan derrotadas andan últimamente y que es preciso reconquistar si queremos salir del drama apocalíptico y enfermizo de las ideologías que destruyen al ser humano; sin conducirlo a un destino que lo eleve en grandeza, sino todo lo contrario, más bien es llevado por la senda del salvajismo despiadado.

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