Alarmistas ambientales se equivocan, la tierra se está volviendo más verde

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En el 2016, un artículo publicado por 32 autores de 24 instituciones en ocho países, analizó datos de un satélite y concluyó que, durante 30 años, se había dado un aumento de aproximadamente el 14 por ciento en vegetación verde.

En medio de toda la parla de una inminente catástrofe planetaria causada por emisiones de dióxido de carbono, a menudo se olvida otro factor: el reverdecimiento global está sucediendo más rápidamente que el cambio climático. La cantidad de vegetación que crece sobre la tierra ha estado aumentando cada año, en al menos 30 años. La evidencia surge de la tasa de crecimiento de plantas y de datos satelitales.

EL CO2 ES ALIMENTO PARA LAS PLANTAS

En el 2016, un artículo publicado por 32 autores de 24 instituciones en ocho países, analizó datos de un satélite y concluyó que, durante 30 años, se había dado un aumento de aproximadamente el 14 por ciento en vegetación verde. El estudio atribuyó el 70 por ciento de este aumento al dióxido de carbón extra en la atmósfera. El principal autor del estudio, Zaichun Zhu de la Universidad de Beijing, dice que eso es equivalente a agregar un nuevo continente de vegetación verde que tiene el doble del tamaño de los Estados Unidos continental.

El reverdecer global ha influenciado a todos los ecosistemas -desde la tundra ártica a los arrecifes de coral al plancton y a las selvas lluviosas tropicales- pero se muestra más fuertemente en lugares como la región del Sahel en África, en donde ahora, en mucho, se ha revertido la desertificación. Esto es porque las plantas pierden menos agua en el proceso de absorber el dióxido de carbono, si es más alta la concentración de dióxido de carbono. Los ecosistemas y las fincas se verán menos estresados por el agua a fines de este siglo, que lo que son hoy durante períodos de baja lluvia.

Estas noticias no deberían haber constituido una sorpresa. Se han llevado a cabo miles de experimentos durante muchos años en los que se habían aumentado los niveles del CO2 sobre las cosechas o ecosistemas silvestres y promovido su crecimiento. Los dueños de viveros comerciales usualmente bombean el CO2 al aire para acelerar el crecimiento de las plantas. El CO2 es alimento para plantas.

Este reverdecer son buenas noticias. Significa más alimento para insectos y venados, para elefantes y ratones, para pescados y ballenas. Significa rendimientos más altos para los agricultores; de hecho, el efecto probablemente ha agregado alrededor de $3 millones de millones a los ingresos de los agricultores durante los últimos 30 años. Así que, menos tierra se necesita para alimentar a la población humana y, más de aquella, puede ser salvada para la vida silvestre.

A pesar de ello, esto nunca se menciona. En su desesperación por infundir miedo, los activistas que se ganan la vida con el temor al cambio climático, hacen lo más que puedan por ignorar esta verdad inconveniente. Cuando no pueden evitar el tema, dicen que el reverdecimiento es un fenómeno temporal, que se revertirá a finales de este siglo. La evidencia para ese alegato surge de unos pocos modelos alimentados con supuestos extremos, de forma que no puede confiarse en ellos.

LAS EDADES DE HIELO Y LAS TORMENTAS DE POLVO

También, este fenómeno biológico puede ayudar a explicar el arribo y el fin de las edades de hielo. Siempre ha sido un acertijo que las eras de hielo se van enfriando gradualmente durante decenas de miles de año, luego, súbitamente, se entibian, de nuevo, en el espacio de unos pocos miles de años, punto en donde las enormes capas de hielo de Eurasia y de América del Norte colapsan y el mundo entra en un interludio más tibio, tal como el que ahora hemos venido disfrutando durante 10.000 años.

Hasta el momento, la mayoría de los intentos por explicar este patrón cíclico han fracasado. Los niveles de dióxido de carbono dejan huellas del cambio, pero surgen después de que el mundo empieza a calentarse y caen después de que el mundo empieza a enfriarse, así que no son la causa. Los cambios en la forma de la órbita de la tierra juegan un papel, con el colapso de las capas de hielo cuando los veranos del norte son especialmente tibios, pero sólo algunos de estos llamados “grandes veranos” resultan en una desglaciación.

Núcleos de hielos recientes que provenienen de la Antártica, al fin, parecen haber apuntado al responsable: todo es acerca de las plantas. Durante las edades de hielo, el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera desciende gradualmente, debido a que los océanos más fríos absorben más energía del gas. Finalmente, llega a un nivel tan bajo -alrededor de 0.018 por ciento en el pico de la última era glacial- que las plantas apenas luchan por crecer, en especial en áreas secas o en altitudes elevadas.

Como resultado, gigantescas tormentas de polvo cubren al planeta entero, incluso llegando a la Antártica, en donde la cantidad de polvo en el hielo se dispara hacia arriba dramáticamente. Estas tormentas de polvo, en particular, ennegrecen las capas de hielo del norte, haciéndolas altamente vulnerables a un derretimiento rápido cuando llegue el siguiente gran verano. La era glacial fue una era horrible para estar vivo, incluso en los trópicos: fría, seca, polvosa y con mucha menos vida vegetal que hoy.

Como dijo Svante Arrhenius, el sueco que por primera vez midió el efecto invernadero:

“Mediante la influencia de un porcentaje creciente de ácido carbónico en la atmósfera, tenemos la esperanza de disfrutar de eras con climas más estables y mejores.”

Disfrute de la vegetación exuberante del mundo actual y disfrute del hecho de que la vegetación verde está cambiando más rápida que las temperaturas promedio del globo.

Este artículo se reimprime con el permiso de Human Progress.


Traducción por Jorge Corrales.

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