Ahora todos somos homeschoolers

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Según el informe oficial del Ministerio de Educación de Bolivia, para el año 2017 existían un total de 2,853,148 escolares en el país. De los cuales 1,386,675 son mujeres y 1,466,473 son varones. Pero desde la llegada del COVID-19, todos esos muchachos tuvieron que refugiarse en sus hogares.

Era más que obvio, y con mayor énfasis en los primeros días, que millones de padres entrarían en desesperación -especialmente quienes confiaron el 100% de la educación de sus hijos al colegio-, que los maestros no encontrarían la manera de justificar sus sueldos y que muchos oportunistas ofrecerían herramientas «mágicas». En resumen, un caos generalizado.

Con el pasar de las semanas, las escuelas promocionaron el uso de plataformas virtuales -entre ellas, zoom, google meeting, teams y Skype-, los maestros empezaron a crear canales de YouTube y los padres entendieron que es el hogar, y no la escuela, el mejor lugar para educar a los hijos, o sea, se convirtieron en papás homeschoolers. Penosamente, la gran mayoría de los progenitores no estaban preparados para esa tarea.

Mientras los padres continúen con su rol de maestros, es necesario que se equipen con instrumental que les ayude a fortalecer la educación de su prole -seamos honestos, el material provisto por las escuelas sirve para aprobar de curso, pero no para aprender- y de ahí la necesidad de estudiar viejos métodos, aunque muy efectivos, de aprendizaje, por ejemplo, el sílabo.

El sílabo estaba dividido en dos partes: el Trivium y el Cuadrivium. La composición del Trivium, que precedía al Cuadrivium y que era la disciplina preliminar a él, consistía de tres partes: Gramática, Dialéctica y Retórica, en ese orden.

Ahora, lo primero que notamos es por lo menos dos de los componentes del Trivium no son lo que nosotros llamaríamos del todo «asignaturas». Son solamente métodos de tratar con las asignaturas -la Gramática, ciertamente, es una «asignatura» en el sentido que definitivamente significa aprender un idioma-.

Pero el idioma en sí mismo es simplemente el medio por el que se expresa el pensamiento. De hecho, la totalidad del Trivium tenía el propósito de enseñarle al estudiante el uso apropiado de las herramientas del aprendizaje, antes que comenzara a aplicarlas completamente a las “asignaturas.”

Primero, aprender un idioma, no solo como ordenar una comida en un idioma extranjero, sino la estructura de una lengua – de cualquier idioma –  por ende, el idioma en sí, lo que es, lo que significaba armarlo (poner sus elementos juntos), y su funcionamiento. Segundo, aprender a usar ese idioma, verbigracia, definir sus términos, hacer declaraciones precisas, construir un argumento y como detectar falacias, es decir, comprender la Lógica y la Disputa. Tercero, aprender a expresarse en ese idioma, decir lo que tenía que decir de manera elegante y persuasiva, que no tiene nada que ver con esa moda ridícula de la comunicación asertiva. Para terminar, se debe pedir que componga una tesis sobre algún tema seleccionado por sus padres, o por él mismo, y luego defenderla frente a la crítica del cuerpo examinador -pueden ser otros padres-

El Cuadrivium lo componen las artes, la aritmética, la geometría y las ciencias de la naturaleza.

Ahora bien, se debe entender el arte como la representación suprema de la belleza, pero no como la expresión de la «originalidad», por favor, poner un urinario sobre una mesa no es arte, es una cochinada.

Las matemáticas (aritmética y geometría) contribuyen a la formación de valores en los pequeños, determinando sus actitudes y su conducta. Sirven como patrones para guiar su vida, un estilo de enfrentarse a la realidad lógico y coherente, la búsqueda de la exactitud en los resultados, una comprensión y expresión clara a través de la utilización de símbolos, capacidad de abstracción, razonamiento y generalización.

Finalmente, las ciencias naturales se encargan de todo aquello dado por la naturaleza (ríos, cerros, plantas, minerales, rocas, animales, etc.). El ser humano, como cuerpo físico, es estudiado por la biología, sin embargo, su dimensión social forma parte de las ciencias sociales, por ejemplo, la política.

Estimado padre de familia, la pandemia le dio la oportunidad de experimentar el maravilloso mundo del homeschool, mi consejo es que no lo desperdicie replicando el modelo educativo de las escuelas, sino que usted aprenda junto con sus hijos, cuesta mucho, pero todo lo bueno tiene un costo.


 

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Hugo Balderrama

Es economista, máster en Administración de Empresas y Phd. en Economía. 

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