John Alejandro Bermeo mayo 15, 2018

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“La ideología de género es un conjunto de ideas anticientíficas que, con propósitos políticos autoritarios, desarraigan la sexualidad humana de su naturaleza para explicarla exclusivamente por la cultura”.

 “La ideología de género ingresa a nuestras sociedades a través del Estado, no podría ingresar una doctrina tan falsaria como la ideología de género de no ser por contar con el apoyo coercitivo del Estado y de sus políticos. Y es de este mismo modo como la ideología de género puede ser despachada de nuestras sociedades”.

 — Agustín Laje

Recién acaba de culminar el tour rápido de Agustín Laje y Nicolás Márquez por Colombia en contra de la ideología de género. Pasaron 8 días, cada día en una ciudad distinta. El último día antes de volver a Argentina visitaron mi ciudad natal, Ibagué. Mi entrada era la número 30, apenas supe de su visita semanas antes, al día siguiente estaba comprando la boleta e invitando a todos mis amigos y conocidos.

Con un salón copado, con más de quinientas personas, tuve la oportunidad de saludar a estos dos grandes y conversar con Agustín antes y después de la conferencia. Ambos, personas grandiosas, respetuosas, amables y con una disponibilidad y paciencia formidable —entendiendo el agotamiento y estrés de su calendario— nos acompañaron hasta el último momento para firmar libros, responder preguntas, dar consejos, y tomar fotos.

Pero, pasando a otro tema, quisiera compartir con todos ustedes lo que considero la reflexión más importante de la conferencia de Agustín sobre la ideología de género, y que creo debemos todos tener muy en cuenta.

En repetidas veces Agustín insistió: “No hay ideología de género sin Estado”. Y en este punto quisiera traer a colación un ejemplo que le escuche hace algunos años, parafraseándolo:

“A mí no me importa que te creas Superman, no tengo ningún problema con eso, el problema es que me obligues a pagarte la capa”.

Esto resume y sintetiza gran parte de la conferencia, ni a Agustín ni a Nicolás les interesa lo que hagan las personas en su vida privada, ni si son transexuales, transedad, transespecie o lo que fuere, allá cada uno deberá afrontar las consecuencias de sus actos. Para ellos, esto les es indiferente, los problemas son que se coaccione a los demás a hacer parte de esto.

Hagámoslo más claro, nadie tendría problema con un hombre que se autoperciba como mujer, pero sí hay un problema si este hombre quiere jugar en la liga de hockey femenino y alega que no puede ser discriminado a pesar de que por más transexual que sea, biológicamente es hombre y tendrá una ventaja injusta sobre las mujeres.

Veamos nuevamente, hombre transgénero “campeona” de levantamiento de peso en Australia. Basta que un hombre se autoperciba como mujer para que pueda competir contra mujeres en supuesta “igualdad de condiciones”. Nuevamente Agustín manifiesta su pensamiento liberal/libertario:

“El problema no es la persona que se autopercibe como aquello que no es, ese será un problema suyo y de su siquiatra, no mío. El problema mío es cuando esa persona arma un lobby, copta al estado y mete después una ley, como la ley de género, que me obliga a mí a ser participe y financista con mis impuestos de los trastornos mentales ajenos, ese es el gran problema”.

Debe ser ya claro para cualquiera, no nos oponemos a los estilos de vida alternativos o proyectos de vida ajenos, esos son una cuestión privada de cada uno. El problema es que estos se quieran imponer a lo demás, se les obligue a los demás a ser partícipes coactivamente de esto. De nuevo, veamos cómo está ocurriendo esto.

En Canadá puedes ser multado si utilizas pronombres de género equivocados, también puedes perder la custodia de tus hijos si te niegas a que sean adoctrinados en la ideología de género.,  En Suecia hay una iniciativa legislativa para obligar a los hombres a orinar sentados y ya es delito que alguien diga que la homosexualidad es pecado., En Oregón una familia cristiana fue multada por negarse a realizar un pastel de bodas para una pareja del mismo sexo.

Así es como la ideología de género convierte lo personal en político, autoritariamente mediante el Estado nos dice cómo hablar, cómo educar a nuestros hijos, qué decir, cómo ir al baño y con quién comerciar.

Por todo lo anterior, en últimas, el problema fundamental es el Estado, porque es mediante este que se impone la ideología de género al resto de la sociedad. La ideología de género en cuanto tal es inofensiva, no tiene ni dientes ni garras, pero con el Estado como bien apunta Agustín es un peligro y un retroceso para la humanidad. El Estado es pues, quien pone la ideología de género en acción contra víctimas inocentes.

De esta manera, más que merecidamente concedo a Agustín en nombre del Instituto Mises Colombia, el título de “Enemigo del Estado“, por audazmente desenmascarar en todo el planeta la amenaza del Estado y la ideología de género.


 

Director at Inst. Mises Colombia

Es el Director de The Mises Report y el anfitrión del podcast de the Libercast's show.

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