Abusos sindicales

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Dos noticias muy recientes sacan a la luz la prepotencia de los gremios sindicales en el país. Una de ellas se refiere a que una gran cantidad de empleados del ministerio de Educación Pública (MEP), presuntamente viajó al exterior durante el período de huelga. Ello lo informa La Nación, en su edición del 16 de octubre, titulada “556 docentes usaron huelga para irse de vacaciones fuera del país.”

La otra noticia trata de la forma en que los líderes sindicales del magisterio consideran el daño sufrido por los estudiantes debido a la huelga. Así lo informa La Nación del día 17 de octubre, bajo el título “Afectación a alumnos es un ‘daño colateral legítimo,’ dicen gremios.”

En cuanto a la primera, se trata de 556 docentes que salieron del país entre el 9 de setiembre y el 8 de octubre, en medio de la huelga ya conocida y, de acuerdo con la información citada, “incluso hay 12 funcionarios que registran 29 días afuera y otros no han regresado aún.” Asimismo, que hay casos de funcionarios del MEP “que no reportaron estar en huelga, pero salieron del país por unos días, sin estar de vacaciones.” Y al 8 de octubre, todavía 125 docentes no habían regresado al país. Por supuesto, deberá comprobarse la pertinencia y legalidad de viaje al exterior.

Asimismo, que de esos 556 que se fueron de viaje, 196 eran interinos, y esto es importante porque para despedir a quienes tienen plaza requeriría aproximadamente (¡justicia pronta y cumplida!) unos dos años en procesos y tramitología, mientras que para los interinos sería más rápido: menos de seis meses.

Ante esta primera noticia sólo agregaré dos cosas: la primera, que cuando no existen sanciones verdaderas como el no pago de los sueldos cuando se está en huelga, el incentivo es claro, no sólo para estimular la generación de huelgas en el sector gubernamental, sino también para que algunos huelguistas tomen vacaciones pagadas por todos los ciudadanos contribuyentes. Y, la segunda, que esos 556 fueron los afortunados que pudieron ir de vacaciones al exterior, pero no dudo que también habrá otros quienes las han tomado dentro del país (al menos dejaron los dólares en el terruño) y eso valdría la pena averiguarlo.

En lo referente a las asquerosas manifestaciones del presidente de ANDE, tratando de justificar el daño y el abandono de los estudiantes por ya casi 40 días, pues dijo que ese era “un daño colateral legítimo,” también sólo diré dos cosas. La primera es acerca de la naturaleza militar o policial cuando se asevera que, en una guerra o lucha contra alguien por algo, personas inocentes salen heridas o muertas por la acción militar o policial desplegada y se dice que son “daños colaterales.” Con eso dan a entender que no eran el objetivo militar o policial, sino que tuvieron la mala suerte de estar allí en el momento del uso de la fuerza de las armas contra el enemigo o el oponente. Así se logra invisibilizar al ser humano inocente víctima, cosificándolo en la anonimidad, para que se tranquilice la consciencia de quienes valoren la situación. La miseria de cosificar a los estudiantes como víctimas de daño colateral, radica en que conocemos muy bien a nuestros hijos y nietos que asisten a las clases y cuyo derecho se ha visto mancillado por la presión de líderes sindicales, quienes no paran mientes en el daño humano y, por encima de él, considera a los estudiantes como cosas colateralmente dañadas.

En segundo lugar, no hay nada de legítimo, al hablar de “daño colateral legítimo” en una huelga que ha sido declarada ilegítima. No solo se les priva a nuestros niños del derecho a recibir una buena educación -que viendo la clase de ejemplo que dan esos maestros más bien pareciera ser una fortuna-, sino que, también, a tal acto lo tratan de vestir con un traje ético, de simple accidente, cuando es de suponer que los maestros inteligentes y preparados se dan cuenta evidente del daño causado a los estudiantes. Cinismo de los líderes sindicales de baja ralea, con el perdón de mis maestros que en el pasado siempre pusieron por delante el bienestar de nosotros los alumnos.

Ambas cosas duelen en el corazón de quienes siempre apreciamos el papel del educador, que ahora se convierte en vacacionista o en un agresor causante de daños colaterales legítimos.


 

Economista | + posts

Economista liberal clásico. Estudió en las Universidades de Nuevo León, México, Wisconsin-Milwaukee y Harvard. Defensor de la libertad y del capitalismo.

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