10 Años después del derrumbe financiero ¿Que tal ha actuado el capitalismo?

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Mirando en retrospectiva, ¿qué podemos deducir de los últimos diez años?

El mes pasado marcó 10 años de que Bear Sterns colapsara y fuera comprada por JPMorgan Chase. Habiendo perdido miles de millones de dólares en inversiones en hipotecas de alto riesgo [subprime en inglés], el precio de las acciones de Bear Sterns cayó de $30 a $2 por acción. Las noticias impactantes ocasionar un derrumbe de los mercados accionarios del mundo. La debacle financiera del 2008 y la recesión económica que le siguió amenazaron con desatar las fuerzas del nacionalismo y de minar los intercambios relativamente abiertos de bienes, servicios e ideas que son el modus operandi detrás del surgimiento asombroso de la prosperidad humana.

Las amenazas a los fundamentos políticos y económicos de los países occidentales (esto es, alguna combinación de democracia liberal y libre empresa) parecían ominosas. Escribiendo en el New York Times, Thomas Friedman reflexionó acerca de las ventajas (advantages) del modelo político chino. El Washington Post, al mismo tiempo, preguntó si estábamos siendo testigos del “¿Final del Capitalismo Estadounidense?” (The End of American Capitalism)

Fue en respuesta a esa crisis que decidimos crear Progreso Humano (Human Progress) –un sitio en la red que buscaba llenar el vacío entre la realidad de la experiencia humana que se caracteriza por mejoras continuas, si bien incrementales, y por la percepción pública que tiende a ser pesimista acerca del estado actual del mundo y ser escéptica acerca de los prospectos futuros de la humanidad. Mirando en retrospectiva, ¿qué podemos deducir de los últimos diez años?

TODAVÍA LAS COSAS SE ESTÁN PONIENDO MEJOR, EN ESPECIAL PARA EL MUNDO EN DESARROLLO

Difícilmente es original reconocer que las instituciones humanas, incluyendo la democracia liberal y la libre empresa, sufren con su porción de imperfecciones. Pero, la perfección no es de este mundo. Como lo hizo observar el filósofo alemán Immanuel Kant en 1784, “A partir de la madera torcida de la humanidad, una tabla recta no puede ser cortada.”

Dicho eso, es muy importante que nos recordemos a nosotros mismos que, en comparación con los acuerdos políticos y económicos alternativos (Rusia y China vienen a mi mente), las sociedades abiertas continúan haciéndolo bien. A pesar de todos sus problemas y limitaciones, las sociedades abiertas permanecen en los lugares más ricos, más seguros, más saludables y felices de la Tierra. Y si bien podemos desperdiciar tiempo y esfuerzo excesivo mirándonos al ombligo, los patrones de inmigración claramente muestran que millones de personas de otras partes del mundo estarían felices si pudieran empezar de nuevo en nuestras inmediaciones.

Quedemos claros, críticos y oponentes de las sociedades abiertas han obtenido algunas ganancias electorales en Occidente, más significativamente, en los Estados Unidos. Pero, ninguna nación occidental ha abrazado la autarquía o la dictadura, lo cual sugiere que el consenso intelectual acerca de la superioridad de la democracia liberal y de la libre empresa continúa manteniéndose. Con certeza, esta es una mejoría marcada con respecto a los desastres económicos y políticos que siguieron después de que se desencadenara la Gran Depresión en 1929.

Dependiendo de la medida utilizada, la expansión global de las libertades económicas y políticas se ha mantenido o sufrido una ligera reversión. Aun así, los ejemplos de retroceso democrático (Turquía) a menudo son compensados por ejemplos de un despertar democrático (Nigeria). De la misma forma, desastres económicos (Venezuela) tienden a ser compensados por historias de éxito económico (Perú).
En contraste con los países en Occidente, el mundo en desarrollo se escapó de la Gran Recesión relativamente ileso, y el progreso en la mayoría de las mediciones de bienestar humano continúa inalterado. Estas mejorías son demasiado numerosas para mencionarlas, pero es suficiente con decir que los Objetivos de Desarrollo del Milenio (Millennium Development Goals) de las Naciones Unidas, las cuales iban dirigidos a reducir la pobreza, mejorar la educación, una mayor igualdad de género, una reducción de la mortalidad infantil, han sido satisfechos con un éxito considerable (success).
LAS BUENAS NOTICIAS OBTIENEN BUENA PRENSA

Crucialmente, el concepto de progreso humano está recibiendo la cobertura de la prensa que se merece. Cuando el economista de la Universidad de Maryland, Julian Simon (Julian Simon) desempeñó el papel del Señor Optimista global en las décadas de 1980 y 1990, su tarea fue solitaria y mal agradecida. Ya no es más el caso.

La antorcha de Simon fue recogida por el autor británico Matt Ridley (Matt Ridley). Otros, incluyendo a Ronald Bailey (Ronald Bailey) de la revista Reason, Johan Norberg (Johan Norberg) del Instituto Cato, Charles Kenny (Charles Kenny) del Center for Global Development [Centro del Desarrollo Global), Gregg Easterbrook (Gregg Easterbrook) de The Atlantic, Angus Deaton (Angus Deaton) de la Universidad de Princeton, Deirdre McCloskey (Deirdre McCloskey) de la Universidad de Illinois en Chicago, le siguieron.

El inimitable Hans Rosling (Hans Rosling) del Instituto Karolinska falleció el año pasado, pero Steven Pinker de la Universidad de Harvard recientemente ha publicado un libro sensacional acerca del progreso humano titulado Enlightenment Now (Enlightenment Now) [En Defensa de la Ilustración].

Con todo y todo, la humanidad ha aguantado bastante bien los desafíos de la última década, y no hay una razón obvia de por qué no puede progresar en la próxima. Es la esperanza de que recordándole al público de la mejoría de estado del mundo, conducirá hacia una apreciación mayor de las bendiciones de las sociedades abiertas y fortalecerá el compromiso de los pueblos con las instituciones liberales políticas y económicas.

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es analista de políticas públicas del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Cato Institute y editor del sitio Web www.humanprogress.com

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